Atenas, regreso al origen

Acrópolis.

Acrópolis.

Es el principal objetivo de la mayoría de los viajeros que llegan a Atenas por vez primera: subir a la Acrópolis y perderse en el laberinto pétreo de los monumentos edificados durante el siglo V a.C., la llamada Edad de Oro del mundo helenístico clásico. Lo que muchos no saben es que, más allá de esta colina, existe una ciudad llena de seductoras propuestas, con una animada vida nocturna (también diurna), con hoteles y restaurantes que ofrecen panorámicas de ensueño, además de una deliciosa gastronomía y, sobre todo, con la simpatía y la generosidad de un pueblo, el griego, que es realmente hospitalario.

A la Acrópolis conviene llegar pronto (sobre todo si la visita es en los meses de verano). De esa forma se elude el calor de las horas centrales del día y, sobre todo, las hordas de visitantes que llegan en oleadas desde los autobuses. Una vez dentro del recinto, resulta imposible no extasiarse en la contemplación del templo de Atenea Niké, realizado por el arquitecto Calícrates, el mismo que luego colaboró en el vecino templo de Atenea Partenos, más conocido con el nombre de Partenón. Éste, el ejemplo más representativo del estilo dórico, se mantuvo en unas condiciones razonables de conservación gracias a su transformación en templo cristiano, primero, y mezquita después, durante la ocupación otomana. Los turcos fueron también quienes lo utilizaron como un polvorín, que estalló al impactar una bomba lanzada por los venecianos durante el asedio del año 1687.

La destrucción fue vergonzosamente acrecentada por el embajador británico Elgin, que a principios del siglo XIX decidió decorar su mansión en Escocia con obras escultóricas de la Antigüedad clásica. Por tal motivo fueron arrancados los frisos del templo y sus magníficos bajorrelieves, las metopas y frontones, así como varias esculturas que se hallaban en el interior del monumento. Pese al empeño del Estado griego por recuperar esas joyas de su pasado, buena parte de los frisos se muestran aún en el Museo Británico de Londres (también hay algunos en el Museo de la Acrópolis, del que luego hablaremos).

El centro político y religioso de la antigua Atenas

Pese a todo, el Partenón sigue dejando boquiabierto a quien lo visita. Como el Erecteión, de estilo jónico, con su célebre pórtico de las Cariátides, columnas con forma de mujeres jóvenes, que soportan el entablamento de la techumbre. O el Teatro de Dionisio, que fue el de mayor tamaño de la Grecia antigua, con una capacidad para unos 17.000 espectadores y que fue excavado y construido durante el siglo VI a.C. Con ser la Acrópolis el espacio más representativo de la Antigüedad helenística, en Atenas surgen al paso otros emplazamientos arqueológicos de considerable relevancia y magnitud. Es el caso del Ágora antigua, que, aunque en su origen se encontraba al noroeste de la Acrópolis, en el siglo VI a.C. se trasladó a los pies de la colina de Kolonos Agoraios. El Ágora constituyó el centro de la vida política, religiosa y comercial de Atenas y, como tal, sucesivas excavaciones han ido encontrando los restos de numerosos edificios dedicados a esos fines.

El Museo Arqueológico Nacional

Por su parte, los romanos también edificaron su propio Ágora. En ella se localizan los restos de la gran  Biblioteca de Adriano, que fue construida en el año 132 y que tenía una planta de 122 por 82 metros. El edificio fue importante no solo por sus desaparecidos fondos bibliográficos sino también por su decoración: como ejemplo, parte de sus techos estaban decorados con elementos tan valiosos como el alabastro y el oro. En la visita al pasado de la capital griega no deben faltar dos referencias más: el Museo de la Acrópolis, donde se conservan una buena parte de las esculturas que se salvaron del expolio extranjero, y el Museo Arqueológico Nacional de Atenas, con la más importante colección del mundo de objetos de la Grecia antigua.

Tras tanto vestigio histórico, quienes quieren tomar el pulso a la Atenas más actual no tienen más que acercarse a la plaza Monastiraki, que es la puerta de acceso al animado barrio de Plaka. Éste, de origen bizantino, es un atractivo laberinto de plazas y callejones que mantienen el ambiente de la época de dominación otomana, con sus comercios (aunque ahora la mayoría sean de recuerdos), sus alojamientos con encanto y vistas a la Acrópolis y, sobre todo, con sus decenas de restaurantes donde se puede degustar lo mejor y más auténtico de la gastronomía griega.

La plaza más intensa

Bordeando el barrio de Plaka, a través de la calle peatonal Ermou (la principal arteria comercial de la capital griega), se accede a la plaza Syntagma (de la Constitución). Allí está el Parlamento Nacional y la Tumba al Soldado Desconocido. Pese a su triste celebridad como epicentro de las protestas anticrisis de los últimos tiempos, lo cierto es que la plaza es un apacible espacio y el principal punto de encuentro para los atenienses, que también disfrutan del paseo por los vecinos Jardines Nacionales. Por su parte, la zona de Kolonaki, entre la plaza Syntagma y la colina del Licabeto, también regala un atractivo paseo, entre las tiendas más lujosas de Atenas, restaurantes gourmet, hoteles de lujo y edificios de estilo neoclásico. Sin duda, es un buen colofón a esta breve incursión por el origen de nuestra civilización.

Hoteles: Una mirada a la Antigüedad

Hotel Grande Bretagne (Plaza Syntagma. Tel.: +30 210 333 00 00. www.grandebretagne.gr). Los amantes del concepto “gran hotel” lo tienen asegurado en éste, un alojamiento con 320 habitaciones y suites distribuidas en nueve categorías diferentes, en las que resulta muy sencillo sentirse como aquellos viajeros de las mejores familias europeas que en el siglo XIX realizaban el Grand Tour. No se pierda las piscinas, sobre todo la exterior, en una terraza que ofrece una increíble panorámica de la ciudad y la Acrópolis.

Ava Hotels Athens (9-11, Lyssikatrous, Plaka. Tel.: +30 210 325 90 00). Con una ubicación inmejorable, al pie de la Acrópolis, y con vistas excepcionales desde sus terrazas. La decoración incluye reproducciones de los frisos del Partenón y otros objetos de inspiración  clásica. Algunas de las habitaciones están equipadas con una minicocina, aunque el restaurante es realmente recomendable, sobre todo durante los desayunos.

Divani Caravel Hotel (2, Vasileos Alexandrou. Tel.: +30 210 720 70 00. www.divanis.com/caravel). Miembro del prestigioso grupo The Leading Hotels of the World, este gran hotel de lujo ofrece 427 habitaciones, 42 suites y dos suites presidenciales, muchas de ellas con estupendas panorámicas del monte Licabeto. Renovado hace poco tiempo, está en pleno centro. Es ideal para ir caminando a los restaurantes, terrazas y tiendas cool del barrio de Kolonaki. Para fumadores está el elegante Cigar Lounge y, para los más saludables, su Peak Health Club & Spa, con 30 opciones de tratamientos.

Grand Resort Lagonissi (Ctra. Atenas-Sounion, km. 40. Tel.: +30 229 107 60 00. www.lagonissiresort.gr). El que probablemente sea el hotel más lujoso de Grecia resulta ideal para los que huyen del trasiego de las grandes ciudades. De hecho, no está en Atenas, pero sí lo suficientemente cerca como para disfrutar de los atractivos de la capital helena. Sobre una pequeña península privada, el Mar Egeo es el gran protagonista de todos sus espacios. Las habitaciones y bungalós se agrupan en cuatro clubs (Confort, Premium, Grand Sports y Zen), para cada tipo de huésped.