Venecia, la ciudad monumento

Las góndolas son el símbolo de la ciudad.

Las góndolas son el símbolo de la ciudad.

A Venecia se llega por tierra, por mar o por aire, y siempre por placer. Por mucho que algunos afirmen visitarla bajo la etiqueta de trabajo, de esta ciudad es imposible partir sin haber disfrutado, sin haber soñado despiertos o sin haberse enamorado. Cierto es que el turismo la inunda cual marea, ocasionándole casi los mismos inconvenientes que la llamada acqua alta, pero basta aprender a perderse por sus callejuelas y canales evitando las horas más críticas para sentir realmente el magnetismo de su historia, los ecos de los auténticos venecianos y su imponente arquitectura desplegada generosamente por toda la laguna veneciana, pues el silencio reviste a la ciudad de un halo que le devuelve su grandeza y su magia. Luego, al despertar de este recorrido a deshoras (nocturno si la visita coincide con su temporada alta) siempre puede uno volver a la Piazza de San Marcos a la hora del café, a llenarse del bullicio de las gentes y a entregarse al turismo de postal.

Y es que toda Venecia es un monumento, empezando por la citada Piazza de San Marcos con la basílica bizantina homónima, la imponente –y visitable– Torre dell´Orologio, con sus casi 100 metros de altura, y el gótico Palazzo Ducale, preciosa sede del Museo dell´Opera, con obras de los grandes pintores venecianos y dueño también de las prisiones en las que estuvo Casanova. Y sin abandonar la plaza se puede sucumbir a uno de los cafés con más solera de Italia, el Florian, un capricho al que hay que dedicarle tiempo en su terraza para contemplar la belleza del lugar y saborear el momento.

Después, con calma, se puede iniciar un recorrido por sus puentes más notables, los que sobresalen por su arquitectura, como el de Rialto, o por su historia, como el de los Suspiros, y siempre con la vista puesta en los palacios que se suceden en todo el centro histórico. Un buen ejemplo es el noble Palazzo Grassi, asomado al Gran Canal. Es el último gran palacio construido antes de la caída de la República de Venecia. Hoy es una sede de muestras de arte, en especial de la Fundación François Pinault.

Los mercados de Rialto

En cuanto al arte religioso, más allá de la hermosa basílica de San Marcos merece la pena descubrir los encantos de la iglesia barroca de Santa María de Nazareth, con unos interiores ricos en mármoles, frescos y esculturas iluminados por catorce vidrieras policromadas. Y para tomarle el pulso a Venecia, nada como perderse por los puestos del mercado del pez de Rialto. La gran parte de las recetas vénetas incluyen pescado y marisco, por lo que para los venecianos este lugar es de culto. Junto a él se descubre también el mercado de la fruta y la verdura. De hecho, para ir de compras lo mejor es darse una vuelta por estas calles que rodean el puente de Rialto y la plaza de San Polo, mientras que la zona cercana a San Marcos, en especial la calle larga XXII Marzo, es la zona de las tiendas más exclusivas. ¿Y qué se compra uno en esta ciudad? Pues Venecia es un destino de lujo para los apasionados de la artesanía. Encajes, sedas, pan de oro, las máscaras de su afamado carnaval y, por supuesto, el preciado cristal de la vecina isla de Murano.

Para desplazarse por la ciudad, lo mejor es calzarse un zapato cómodo y caminar por su centro a pie; y para recorrer sus canales y disfrutar de la visión de Venecia desde el agua, resulta más práctico recurrir al vaporetto que a las turísticas góndolas, pues por mucho que el cliché nos haga pensar que es muy romántico, resulta caro y poco íntimo. La verdad es que es casi mejor reservarlo para una experiencia divertida con un grupo de amigos.

República marinera

En todo caso, sea como sea la visita, la capital véneta no tiene época ni estación, ya que vive anclada en una realidad atemporal que seduce por igual de primavera a invierno y por los siglos de los siglos. Venecia es siempre un plato fuerte bien recibido, nunca se ha estado demasiadas veces y siempre está bien regresar. La ciudad crece sobre la laguna con la que comparte nombre ocupando más de 110 minúsculas islas unidas por más de 400 puentes. Una tierra caprichosa que se mantiene a flote de forma casi milagrosa. Una urbe que inició su andadura en el siglo V, aunque fue a partir del X cuando empezó su expansión, cuando Italia no era Italia sino una serie de ciudades-estado con sus propias leyes y sus señores feudales.

En el caso de Venecia, era una de las cuatro famosas repúblicas marineras. Próspera, independiente y noble desde la Baja Edad Media. Una rica potencia que constituyó un importante puente entre Occidente y Oriente, y que durante la época de las Cruzadas instaló distintas colonias a lo largo de la ruta hacia Oriente. El poder lo ostentaba el Doge o Dux, asistido por el Gran Consejo, una élite que dirigía la capital véneta y la embellecía con una arquitectura casi imposible, dado que crece literalmente sobre el agua, entre canales y a base de piedra y mármoles. El resultado ha maravillado durante siglos y hoy su belleza está incluida en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco.

Hoteles: El escenario más romántico

Elegir hotel en Venecia no resulta complicado. Y visto que el destino es en sí mismo un sueño, mejor no escatimar en gastos y concederse una estancia a la altura del romanticismo que destila la ciudad. El Hotel Cipriani (Giudecca, 10. www.hotelcipriani.com) sigue estando en el Olimpo de los hoteles venecianos por excelencia, situado a un paso de la Plaza de San Marcos, pero con la intimidad y excelentes vistas que le proporcionan la isla de Giudecca. Agasaja a su clientela con 79 habitaciones, un trato exquisito, tres restaurantes, Spa y una piscina de agua salada. Otro concepto bien distinto es el que ofrece Ca Maria Adele (Dorsoduro, 111. www.camariaadele.it), un pequeño refugio lleno de historia y encanto que es uno de los hoteles más románticos de la ciudad. Ocupa un palacio del siglo XVI que ofrece espacios comunes de época con aires orientales y habitaciones que combinan el estilo barroco y el minimalista. Puro lujo para los sentidos en un rincón tranquilo, el barrio de Dorsoduro, asomado al Canal de la Salud y con vistas a la iglesia de Santa María de la Salud. Novecento Boutique Hotel (Calle del Dose, Campo San Maurizio. www.novecento.biz), situado entre la Plaza de San Marcos y la Galería de la Academia, presume de una ubicación inmejorable y dispone de nueve habitaciones con encanto y un servicio intachable. De su cuidada decoración y ambientación destaca el delicado gusto por el estilo árabe y oriental de algunos de sus espacios. Tras el nombre de The Charming House (www.thecharminghouse.com) afloran tres opciones de alojamiento. El DD724 (Dorsoduro, 724) es sinónimo de lujo moderno y diseño made in Italy para un pequeño hotel con encanto situado a escasos metros de la colección Guggenheim. El DD694 es un apartamento de lujo anexo al hotel para quiénes busquen más intimidad. Elegante, cálido y con todas las comodidades tecnológicas al alcance de la mano. Y por último, la incorporación a la familia de IQs (Campiello Querini Stampalia Castello, 4425), un hotel a medio camino entre el Ponte de Rialto y la Plaza de San Marcos con cuatro exclusivas suites en las que reina el diseño contemporáneo y todas las comodidades tecnológicas. Se accede al hotel desde un embarcadero privado.