Huangshan [China]: La montaña amarilla

Huangshan es un inmenso conjunto de picos rocosos que se extiende a lo largo de 154 kilómetros cuadrados.

La montaña Huangshan (Montaña Amarilla, en chino, aunque no hay necesidad de traducción debido a que su nombre original ha alcanzado fama mundial) es una de las más originales formaciones naturales del este de China, una región caracterizada por la monotonía de sus interminables arrozales, sus infinitas llanuras y sus abundantes vías de agua. Huangshan es en realidad un inmenso conjunto de picos rocosos que se extiende a lo largo de 154 kilómetros cuadrados. Sus formas extrañas, y su no menos curiosa localización, hizo que durante mucho tiempo fuera considerada morada de los dioses. Por tanto, no es de extrañar que la mitología eligiera precisamente esta montaña como el lugar donde el legendario Emperador Amarillo se retiró a fabricar píldoras de la inmortalidad… y desde donde posteriormente ascendió a los cielos, mítica hazaña recordada para siempre en el siglo VII, cuando la inaccesible montaña que despertaba la imaginación de las poblaciones locales fue renombrada en honor al padre del pueblo chino.

Huangshan está formada por una serie de colinas rocosas casi inaccesibles, apretadas entre las nubes y la bruma, que forman riscos impresionantes, precipicios insondables, picos de formas originales y, en medio de ellos, una curiosa variedad de elementos vegetales. Sobre esta montaña mágica, impenetrable a lo largo de siglos, la fe y la perseverancia de los peregrinos chinos promovió la excavación de un primitivo sistema de escalones que comunica sus lugares más accesibles. Huangshan es una de las montañas sagradas de China y, a la vez, la más misteriosa de las veneradas por este pueblo. Su propia constitución natural parece reflejar los mismos principios en los que se basan sus más antiguas filosofías, siendo famosa especialmente por cuatro fenómenos que, combinados, la convierten en un lugar único en nuestro planeta: las rocas graníticas de formas caprichosas, los pinos creciendo entre ellas, los mares de nubes que a menudo oscilan debajo de los picos y los siempre cambiantes reflejos de la luz, especialmente visibles al amanecer.

Bonsáis naturales y Pelo del Pico

Contemplar el lento crecimiento de los tenaces pinos de Huangshan (una especie singular caracterizada por su lento crecimiento y su longevidad, que terminan convirtiéndose en auténticos bonsáis naturales debido a la escasez de nutrientes en las grietas rocosas donde nacen, viéndose condenados a un desarrollo casi imperceptible) da una idea del ciclo de los cinco elementos y de la virtud de cada uno para sobreponerse al que le precede. La niebla que todo lo invade, y ese rayo de sol ocasional que penetra hasta el corazón de un bosque fantasmal, llevan a un crisol donde la naturaleza se reinventa cada día. La vegetación de Huangshan, encaramada en lugares y formas imposibles, se presenta como la encarnación vegetal de los aforismos de Tao Teking. De entre las miles de especies botánicas que hacen de estas montañas un paraíso para los investigadores –además de los pinos ya referidos– es famoso el té de Huangshan, popularmente conocido como Pelo del Pico debido a los finos filamentos que recubren sus hojas. Tal vez fuera este té, creciendo en las inaccesibles vertientes de roca, el que diera base a la leyenda que se encontraron los primeros occidentales en la zona, que hablaban de tés muy apreciados que crecían en riscos donde sólo podían ser recogidos por la pericia de monos amaestrados.

El Halo de Buda

Huangshan es una montaña taoísta y, como tal, ha sido venerada por los chinos desde tiempo inmemorial. Sus pináculos rocosos reverdecidos con tímidos musgos parecen el paraíso adecuado a unos eremitas que desdeñaban los cereales y proponían alimentarse con el rocío de la mañana para alcanzar la inmortalidad. Huangshan es también una montaña budista, con una serie de pequeños templos penosamente construidos en los picos más accesibles. Templos pequeños, de salones humildes, ignorados por peregrinos y viajeros, que en lugar de rechazar por ilusorias las experiencias sensoriales, se dejan atrapar por la seducción de esa belleza sin fin que parece en sí misma una espléndida oración a los misterios de la naturaleza.

Uno de los fenómenos más curiosos de Huangshan es el llamado Halo de Buda, una curiosa combinación de la luz del amanecer sobre las primeras nieblas de la mañana que crea en el firmamento un reflejo muy especial y que los budistas consideran motivo de suprema felicidad. Claro que el Halo de Buda no se puede ver todos los días sino sólo cuando la combinación de luz y de neblina tiene unas propiedades determinadas, aproximadamente dos días cada mes. Tampoco es un fenómeno único de la montaña de Huangshan, produciéndose también en otras montañas donde luz, temperatura y humedad se combinan de forma semejante, como el Monte Emei, otra montaña budista en la provincia de Sichuan.

Para cincelar con su mano maestra esta maravilla, la naturaleza se tomó su tiempo, pues los geólogos aseguran que todo el conjunto de rocas montañosas emergió de los mares hace cien millones de años, adquiriendo las caprichosas formas que ahora conocemos gracias a la acción continuada del viento y el agua.

Hoteles: Despertar con el Halo de Buda

Para disfrutar del amanecer, o tentar a la posibilidad de contemplar un Halo de Buda, hay que pernoctar en Huangshan. Dadas las dificultades de construcción implícitas en tan salvaje elemento natural, y la imposibilidad de subir determinados materiales, los alojamientos no alcanzan allí la calidad que podrían esperar los viajeros más exigentes. Para ellos ya se han construido una buena docena de hoteles de lujo en los alrededores, proporcionando una comodidad y servicios más que razonables que, combinados con las experiencias naturales a la estancia en tan sugestivo paisaje, convertirán la visita a Huangshan en una experiencia inolvidable. Entre los hoteles que mejor han encontrado un equilibrio entre la comodidad y la accesibilidad están el Hotel Baiyun (www.hsbyhotel.com) y el Hotel Beihai (www.huangshan-beihai-hotel.travelchinahotel.com), ambos situados apenas a 10 minutos de paseo de algunos de los picos más famosos para la observación del amanecer en Huangshan. Estos hoteles ofrecen habitaciones cómodas, pero un poco espartanas en comparación con hoteles de similar categoría ubicados en otros lugares. Su precio es también más elevado del que se podrá encontrar al pie de las montañas. El acceso debe realizarse por un telesilla cuyo servicio acaba a las 16.30 horas, o pasarse varias horas de ascensión por la montaña hasta alcanzar el hotel.

Aquellos que visiten Huangshan como un destino más dentro de un recorrido por China y no estén dispuestos a renunciar a ninguna comodidad será recomendable que se alojen en alguno de los hoteles modernos abiertos alrededor de esta montaña, como el Xuanyuan International Hotel, muy cerca de la ciudad antigua de Tunxi, la elección clásica de los viajeros que se acercaban a los montes Huangshan. Un poco más alejado, el Crowne Plaza Huangshan Yucheng (www.crowneplaza.com), con más de 500 habitaciones, es el hotel más lujoso de la zona. De reciente apertura, el Huangshan Golf Hotel es el único que podría hacerle competencia.