Mar Muerto [Jordania e Israel]: El Spa más grande del mundo

La salinidad extrema de las aguas del Mar Muerto impide el desarrollo de vida animal o vegetal.

Pocas sensaciones se antojan más desconcertantes que la de lanzarse a este lago que en pleno desierto marca la frontera entre Jordania e Israel: flotar irremediablemente como un corcho. El Mar Muerto, a 400 metros bajo el nivel del mar, es el punto más bajo y oxigenado de la Tierra. La concentración de sal de sus aguas es diez veces más alta que la del océano, de ahí que no solo resulte imposible hundirse en ellas sino que hasta intentar dar un par de brazadas se convierte en una lucha contra los elementos.

El escenario que lo enmarca ya es del todo soberbio, sobre todo a primera hora, cuando las brumas que lo sobrevuelan cobran un tono azulado, y también en los inspiradores atardeceres rojizos que despachan sus orillas, cubiertas de arriba abajo por una espesa costra de sal. Sin población alguna a la vista, flanqueado a uno de sus lados por las cobrizas y desprovistas paredes del valle de Rift y, del otro, por las colinas de Jerusalén, cuyas luces, muy en la distancia, al igual que las de Jericó, llegan a atisbarse durante la noche entre unos silencios que sobrecogen. Se palpa en el ambiente que es un paraje muy antiguo, situado a tiro de piedra de lugares en los que no ha dejado de escribirse la historia de la humanidad desde mucho antes de que comenzara esta era, en la encrucijada donde han nacido tres de las religiones más importantes del mundo.

El capricho de Cleopatra

Las propiedades beneficiosas de los lodos negros que brotan generosamente de la tierra, y de sus cálidas y remansadas aguas saturadas de sales minerales, ya eran conocidas desde los tiempos de Herodes, y hasta aseguran las malas lenguas que fue para hacerse con su dominio por lo que la reina egipcia Cleopatra le pidió a su amante romano Marco Antonio que enviara las legiones para conquistar la baja Jordania. Y es que el Mar Muerto, ya desde aquellos días lejanos, es con sus ochenta kilómetros de largo por unos catorce de ancho el Spa natural más grande del mundo.

Historia, salud y belleza

Numerosos ríos (y cada vez más menguados por culpa de los embalses y los cultivos) como el propio Jordán desembocan en este lago cuya salinidad extrema –cada litro de agua contiene nada menos que 340 gramos de sal– impide cualquier atisbo de vida, ya sea animal o vegetal. Una vez allí, sus aguas, encajonadas por tierra en todos sus flancos, acabarán evaporándose por las altas temperaturas, dejando atrás una suculenta mezcla de sales y minerales que sabe aprovechar la industria, la agricultura, la medicina, y también el turismo.

Descanso tras recorrer Jordania

En la última década, también sus orillas del lado jordano han visto florecer un todavía discreto número de hoteles de calidad en los que muchos europeos –las élites acomodadas de la cercana Amman y vecinos del Golfo aún mucho más pudientes– se consagran durante días o incluso semanas a los tratamientos de salud y belleza para los que están indicadas sus aguas. O simplemente se dedican a relajarse un par de días tras haber recorrido los grandes alicientes que dan renombre internacional a Jordania: la ciudad nabatea de Petra, de cuyo descubrimiento por el aventurero suizo Johann Ludwig Burckhardt se celebra precisamente en el año 2012 el doscientos aniversario; el bellísimo desierto del Wadi Rum, que fuera el lugar favorito del aventurero Lawrence de Arabia; las magníficas ruinas romanas de Jerash, la antigua Gerasa de la Decápolis; o unas nutridas porciones de la llamada Tierra Santa, como Madaba y el Monte Nebo, desde donde el profeta Moisés divisó por primera vez la Tierra Prometida.

Propiedades curativas

Desde el punto de vista terapéutico, los tratamientos en el Mar Muerto son tremendamente eficaces para combatir desde la psoriasis y la dermatitis hasta la artritis, el reúma, el estrés, la fatiga o algunos tipos de alergias y dolencias musculares, requiriendo entre dos y cuatro semanas de estancia. Algunos, sin embargo, acuden a realizar un programa más corto de relax y belleza, ya que la combinación de su atmósfera tremendamente oxigenada con las propiedades de sus aguas y sus fangos ricos en magnesio, potasio, calcio, bromuro, cloruro sódico y muchas otras sales se convierte en un cóctel de lujo para la piel. Además, la evaporación que provoca su clima tan seco y caluroso filtra los rayos ultravioleta B, permitiendo exponerse al sol con mucho menos riesgo a las quemaduras. No obstante, esto no parece ser motivo suficiente para muchas musulmanas estrictas que, a diferencia de las occidentales y las (también) muchas árabes y jordanas que toman el sol tranquilamente en bikini, se sumergen en el Mar Muerto enfundadas de arriba abajo en los controvertidos burkinis de pantalón largo, camisola y capucha que, sin dejar a la vista el menor atributo, les permiten disfrutar de la playa sin violar sus preceptos religiosos. Una imagen tan curiosa desde que se puso de moda hace unos pocos años, como la consabida foto de rigor que se toman los turistas leyendo el periódico mientras flotan sin esfuerzo sobre sus aguas.

Hoteles: Refugios de bienestar

Los cuatro cinco estrellas que se levantan a las orillas del Mar Muerto en el lado jordano responden todos a un concepto bastante similar de grandes hoteles con al menos un par de centenares de habitaciones, todas decoradas de forma bastante parecida, con piscinas panorámicas y jardines con acceso directo a la playa, Spa y gimnasio, club para niños, varios bares y restaurantes con distintos tipos de cocina y las comodidades imaginables en establecimientos de esta categoría, además de muy buen servicio, aunque sin particular encanto constructivo. Al menos, no se trata de edificios de mucha altura, que sí proliferan más en el más desarrollado lado de Israel. El Kempinski Hotel Ishtar Dead Sea (www.kempinski.com), entre los dos mejores, destaca sobre todo por la privacidad de sus Ishtar Royal Villas y por su selecto Anantara Spa, en el que se puede reservar desde un masaje tailandés o un tratamiento ayurvédico hasta un programa integral de belleza, de adelgazamiento, de desintoxicación o también anticelulítico. En el mismo nivel, el Jordan Valley Marriott Resort & Spa (www.marriott.com), cuyo Spa es uno de los más grandes de Oriente Medio, cuenta con tratamientos y masajes de todo tipo, incluidos por supuesto los basados en las sales y fangos del Mar Muerto. Algo más asequibles, aunque siempre en la categoría cinco estrellas, el Mövenpick Dead Sea (www.moevenpick-hotels.com) propone por un lado los 6.000 metros cuadrados de su Zara Spa, con programas de relax y belleza, y, por otro, un centro terapéutico con médicos multilingües especializado en la prevención, tratamiento y rehabilitación de, sobre todo, afecciones cutáneas y óseas; fórmula que sigue también el Holiday Inn Resort Dead Sea (www.ichotelsgroup.com). A tiro de piedra del Mar Muerto, aunque no a sus orillas, pero sí con un encanto especial, el Six Senses Evason Ma’In Hot Springs (www.sixsenses.com) es una especie de exquisito y exótico oasis aislado del mundo, ubicado  entre las montañas ocres –junto a las aguas termales– que le dan nombre a este estilosísimo cinco estrellas.