Viendo

África

La Reserva de Moremi es parque nacional y alberga la mayor densidad de fauna en el delta del Okavango.

Delta del Okavango [Botsuana]: El río sin mar

El Okavango no atiende a razones. Saltándose toda convención, en lugar de enfilar obedientemente hacia el mar, como todo río que se precie, sus aguas acaban sepultadas por la vastedad del desierto del Kalahari formando el mayor delta interior del planeta, por cuyos caños se concentra la fauna salvaje.

La reina Victoria cedió el Kilimanjaro a su sobrino nieto el káiser 
Guillermo II.

Masái Mara y Amboseli [Kenia]: Las terrazas del Kilimanjaro

Masái Mara es la reserva por antonomasia del Este de África, escenario de excepción de ese espectáculo único de la naturaleza que es la migración de los ñus. El Amboseli, además de sus descomunales manadas de elefantes, puede presumir de ser el mejor mirador desde el que avistar el cono perfecto del Kilimanjaro.

Table Mountain fue elegida recientemente como una de las siete maravillas naturales del mundo.

Montaña de la Mesa [Sudáfrica]: El guardián de El Cabo

Ciudad del Cabo compite por ser la urbe con el emplazamiento más bello del planeta. La razón es que se encuentra a los pies de Table Mountain, que se convierte en uno de los más hermosos telones de fondo que se pueda imaginar. al otro lado de la montaña surge el Cabo de Buena Esperanza, un mito viajero insuperable.

Por Serengeti pasa el mayor espectáculo natural del mundo: la migración de millones de herbívoros.

Serengeti y Ngorongoro [Tanzania]: La emoción de la vida salvaje

En pocos lugares del mundo se siente la llamada de la naturaleza como en las sabanas de África Oriental, el lugar donde se concentra la mayor cantidad de animales salvajes terrestres del planeta. No hay nada igual a admirar a los animales en libertad absoluta o realizando su gran migración anual en busca de pastos.

Además de dunas que se elevan 300 metros, cerca del Namib hay oasis para disfrutar con rutas a caballo.

Desierto del Namib [Namibia]: Océano de dunas rojas

Un paisaje fantasmal donde el tiempo se estanca bajo el sol abrasador del día y el manto de espesa niebla que lo cubre de noche. Vida y muerte se retan en el Namib entre dunas rojo anaranjado, ríos secos, árboles muertos sin descomponer, barcos embarrancados y seres adaptados a la casi inexistencia de agua.

Las cataratas Victoria, entre Zambia y Zimbabue, pueden derramar hasta medio millón de litros por minuto.

Cataratas Victoria [Zambia y Zimbabue]: El humo que truena

La neblina que levanta el río Zambeze al despeñarse por esta brecha que raja la tierra entre Zambia y Zimbabwe puede verse a una treintena de kilómetros a la redonda, mientras que su atronador zumbido es una constante por las selvas que embalan esta descomunal caída de agua que el doctor Livingstone le descubrió al mundo en 1855.

La meseta de Bemaraha alberga las impresionantes y puntiagudas agujas calcáreas o “tsingy”.

Tsingy de Bemaraha [Madagascar]: Catedrales calcáreas

Su infranqueable geología había convertido a este bosque de pétreas torres en una de las últimas fronteras contra el mundo exterior. La vida se enganchó aquí con la anarquía con que suele hacerlo cuando se la deja libre y salvaje. Hoy se nos abre una rendija hacia sus asombrosos laberintos interiores.