Gran Barrera de Coral [Australia]: El mayor hábitat bajo el mar

El Parque Marino de la Gran Barrera de Coral se considera el lugar con mayor biodiversidad del planeta.

Los que han tenido el privilegio de viajar hasta la Estación Espacial Internacional (ISS) dicen que allí, desde una altura de más de 360 kilómetros, uno de los elementos terrestres más reconocibles de nuestro planeta y, al tiempo, de los más impactantes por su belleza es la Gran Barrera de Coral Australiana (The Great Barrier Reef). Es fácil imaginar la sensación que provoca esta formación coralina en los astronautas, pues sus dimensiones resultan impresionantes, casi inabarcables, sobre todo cuando se la compara con otros espacios naturales de la Tierra: la barrera se extiende a lo largo de 2.600 kilómetros, frente al estado de Queensland, en paralelo a la costa noreste de la gran isla-continente. Es decir, una distancia similar a la que separa Madrid de Budapest. De hecho, muchos la consideran el ser vivo más grande del planeta, con una extensión de casi 35 millones de hectáreas, en la que se pueden encontrar hasta 70 hábitats diferentes. Aunque, para hacer honor a la verdad, no se trata de un solo arrecife sino de más de 2.900, a veces tan próximos entre sí que es lógico englobarlos dentro de una sola unidad. Y, en realidad, tampoco se trata de una sola línea de barreras sino de tres. No es de extrañar que James Cook quedase encallado en alguno de los arrecifes durante su primer viaje, convirtiéndose en el primer explorador europeo en divisar la Gran Barrera.

Un enorme zoológico marino

Más allá de la impresión que produce su inmensa extensión, por lo que realmente es valorada la Gran Barrera de Coral es por ser el hábitat de más de 1.800 especies de peces, incluidas 150 de tiburones, unas 5.000 de moluscos y más de 400 de corales diferentes. Su riqueza atrae a treinta tipos de cetáceos, como la ballena jorobada, la ballena minke-enana, numerosos delfines y dugongos, y más de 200 especies de aves, entre las que destacan el águila de mar de vientre blanco o el charrán rosado. Además, hay que mencionar numerosos tipos de anfibios y reptiles, con rarezas como los cocodrilos de agua salada, que habitan en las zonas de manglares, y las tortugas marinas. Contemplarlas cuando por la noche se acercan a las playas vírgenes de la zona para depositar sus huevos en hoyos que cavan en la arena con enorme paciencia es un espectáculo que maravilla hasta a los espíritus menos sensibles. Una sensación que se multiplica al asistir al nacimiento, y tortuosa carrera, de las tortuguitas en su camino hacia el mar.

Buena parte de la singularidad medioambiental de este entorno está protegido gracias al llamado Parque Marino de la Gran Barrera de Coral, incluido en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde el año 1981. Protección que impone unas medidas que, por ejemplo, prohíben anclar los barcos de recreo y desembarcar sobre los corales. En cualquier caso, antes de llegar aquí conviene conocer las restricciones y recomendaciones para visitantes de la Autoridad del parque nacional, publicadas en su página web (www.gbrmpa.gov.au), donde también hay información detallada sobre la abundante variedad de fauna y flora que habita en la zona protegida.

Mejor en una isla-resort

A nadie extraña que, ante una biodiversidad tan bien conservada (aunque periódicamente surjan algunos problemas, fundamentalmente de vertidos contaminantes), la Gran Barrera sea el destino soñado por submarinistas y oceanógrafos, que vienen desde todo el planeta para admirar y estudiar tan prodigiosa estructura natural. La principal consecuencia es que buena parte de la costa de Queensland ha sido transformada y edificada para ofrecer a los visitantes infraestructuras turísticas, entre las que se incluyen empresas de barcos y actividades acuáticas, además de hoteles, restaurantes, tiendas y otro tipo de atracciones. La mayor parte de los visitantes suelen concentrarse en torno a las ciudades de Cairns, Pourt Douglas y Townsville. Pero la mejor manera de disfrutar de las maravillas naturales de la Gran Barrera es hacerlo en alguna de las islas-resort distribuidas por cualquiera de las tres líneas coralinas. Una opción por la que se decantan la mayor parte de los submarinistas… si es que se lo pueden permitir, claro.

Bajo el mar

Para explorar los fondos, lo más recomendable es programar la excursión un día que no exista oleaje fuerte y que esté garantizado el sol, por otro lado algo nada inhabitual pues en Queensland la media de días soleados es de 300 al año. El sol realza los colores de los corales y de la mayor parte de las especies que se refugian y alimentan en los arrecifes, generando uno de los espectáculos más atractivos del planeta. Pero el disfrute que supone la contemplación de la riquísima biodiversidad no es algo que quede restringido a los submarinistas experimentados. De hecho, la limpieza de las aguas que la rodean permite una gran visibilidad desde la superficie, incluso para practicantes del esnórquel. Además, muchas empresas de Queensland ofrecen excursiones en barco con fondo transparente o en pequeños sumergibles. Con bombona de oxígeno, bajo el agua, con gafas de buceo y tubo, cómodamente sentados en un barco o incluso desde las ventanas de la Estación Espacial Internacional, la Gran Barrera de Coral es, sin duda, uno de los mayores atractivos de la naturaleza en el mundo.

Hoteles: La playa del capitán Cook

Uno de los alojamientos más lujosos de la zona es Hayman Island (www.hayman.com.au). Como su nombre indica, ocupa una de las islas del exclusivo archipiélago de las Whitsundays. El resort ha sido premiado por numerosas publicaciones internacionales, sobre todo por su Spa. Tiene 210 habitaciones, suites, penthouses, villas y una casa de playa. No menos lujoso resulta Shangri-La, The Marina (www.shangri-la.com/cairns/shangrila), un hotel urbano situado en el puerto deportivo de la populosa Cairns. Dispone de 255 habitaciones y suites realmente espaciosas. Si se desea un trato aún más especial, se puede reservar una habitación del Horizon Club, con servicios personalizados y todo tipo de amenities. No hay que perderse un baño en su piscina exterior, ni una cena en su restaurante, regada con los vinos australianos de la carta. Muy próximo a Cairns está Angsana Great Barrier Reef (www.angsana.com), un boutique-resort sobre Palm Cove, playa que ya fue visitada y mencionada en su diario de viaje por el Capitán Cook en 1770 y que es una de las más espectaculares de la zona. Aparte de las 67 suites, con vistas al mar o a la piscina, el resort ofrece un Spa donde se aplican todo tipo de masajes y terapias orientales. En un lugar bastante menos populoso, ideal para la relajación y contacto con la naturaleza, está Lizard Island Resort (www.lizardisland.com.au), que ocupa una isla privada a la que se accede desde el aeropuerto de Cairns y que tiene 24 playas privadas. Tan solo 40 suites decoradas de forma lujosa, complementadas por un Spa, un restaurante gourmet y todo tipo de actividades acuáticas. Pero eso y mucho más es una habitual de las hot list de las principales revistas de viajes. Pero si se quiere disfrutar de un hotel respetuoso al máximo con el medio ambiente, Lady Elliot Island Resort (www.ladyelliot.com.au), ubicada en la isla más al sur de la Gran Barrera, con habitaciones sencillas y un centro de submarinismo adaptado a todos los niveles de pericia. Eso sí, hasta aquí se llega en avioneta desde Bundaberg y Hervey Bay.