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Uluru, el “ombligo del mundo”, es uno de los monolitos más grandes del planeta, con 9 km de contorno.

Monte Uluru [Australia]: El gran monolito rojo

Es sin duda el icono natural más fotografiado de Australia por los muchos colores que toma a lo largo del día, en especial el rojo intenso que adquiere al atardecer. Un enorme monolito al que los aborígenes Anangu consideran como montaña sagrada y que trae mala suerte a quienes se llevan rocas de recuerdo.

El Parque Marino de la Gran Barrera de Coral se considera el lugar con mayor biodiversidad del planeta.

Gran Barrera de Coral [Australia]: El mayor hábitat bajo el mar

Si hay un edén para los amantes del mundo submarino, está entre los recovecos de los más de 2.600 kilómetros de corales de la Gran Barrera Australiana. Allí, incluso a tan solo unos metros de profundidad los submarinistas pueden descubrir y disfrutar de las riquezas del lugar con mayor biodiversidad de nuestro planeta.

Milford Sound, llamado “la octava maravilla del mundo” por Rudyard Kipling, es Patrimonio de la Humanidad.

Milford Sound [Nueva Zelanda]: El fiordo bajo la lluvia

Hace millones de años, la retirada de un glaciar originó un enorme fiordo rodeado de picos cubiertos por una alfombra de vegetación frondosa y cascadas que vierten feroces sobre el mar. Milford Sound, el fiordo más al norte de Fiordland, y los valles que lo rodean retan cada año a miles de aventureros.

El Parque Nacional Mount Aspiring está inmerso en Te Wahipou-namu, el “lugar de la piedra verde”.

Alpes y Glaciares [Nueva Zelanda]: El último gran paraíso

El suroeste de la isla meridional de Nueva Zelanda es uno de los últimos grandes reductos de naturaleza intacta que se conservan en países de clima templado. Esta región es conocida por los maoríes como Te Wahipounamu, el “lugar de la piedra verde”, una zona que la Unesco ha declarado Patrimonio de la Humanidad.

El archipiélago de Hawái es el lugar más aislado del mundo: 3.700 km lo separan del continente más cercano.

Volcanes de Hawái [EE UU]: El fuego permanente

Big Island, la mayor de las islas del archipiélago de Hawái, alberga las dos montañas más altas del planeta si se tiene en cuenta su base, asentada en la profundidad del océano. Dos volcanes activos que conforman el núcleo fundamental de un parque nacional donde el fuego y los ríos de lava están presentes a cada paso.

Table Mountain fue elegida recientemente como una de las siete maravillas naturales del mundo.

Montaña de la Mesa [Sudáfrica]: El guardián de El Cabo

Ciudad del Cabo compite por ser la urbe con el emplazamiento más bello del planeta. La razón es que se encuentra a los pies de Table Mountain, que se convierte en uno de los más hermosos telones de fondo que se pueda imaginar. al otro lado de la montaña surge el Cabo de Buena Esperanza, un mito viajero insuperable.

Por Serengeti pasa el mayor espectáculo natural del mundo: la migración de millones de herbívoros.

Serengeti y Ngorongoro [Tanzania]: La emoción de la vida salvaje

En pocos lugares del mundo se siente la llamada de la naturaleza como en las sabanas de África Oriental, el lugar donde se concentra la mayor cantidad de animales salvajes terrestres del planeta. No hay nada igual a admirar a los animales en libertad absoluta o realizando su gran migración anual en busca de pastos.

Además de dunas que se elevan 300 metros, cerca del Namib hay oasis para disfrutar con rutas a caballo.

Desierto del Namib [Namibia]: Océano de dunas rojas

Un paisaje fantasmal donde el tiempo se estanca bajo el sol abrasador del día y el manto de espesa niebla que lo cubre de noche. Vida y muerte se retan en el Namib entre dunas rojo anaranjado, ríos secos, árboles muertos sin descomponer, barcos embarrancados y seres adaptados a la casi inexistencia de agua.

Las cataratas Victoria, entre Zambia y Zimbabue, pueden derramar hasta medio millón de litros por minuto.

Cataratas Victoria [Zambia y Zimbabue]: El humo que truena

La neblina que levanta el río Zambeze al despeñarse por esta brecha que raja la tierra entre Zambia y Zimbabwe puede verse a una treintena de kilómetros a la redonda, mientras que su atronador zumbido es una constante por las selvas que embalan esta descomunal caída de agua que el doctor Livingstone le descubrió al mundo en 1855.

La meseta de Bemaraha alberga las impresionantes y puntiagudas agujas calcáreas o “tsingy”.

Tsingy de Bemaraha [Madagascar]: Catedrales calcáreas

Su infranqueable geología había convertido a este bosque de pétreas torres en una de las últimas fronteras contra el mundo exterior. La vida se enganchó aquí con la anarquía con que suele hacerlo cuando se la deja libre y salvaje. Hoy se nos abre una rendija hacia sus asombrosos laberintos interiores.