[Amazonas]: La selva de agua

La Amazonia es la mayor selva tropical del planeta, con 3,7 millones de kilómetros cuadrados.

Tras un vuelo de cinco horas desde São Paulo con una de las compañías aéreas brasileñas locales (Azul, Gol, TRIP o TAM), el avión deposita delicadamente a su pasaje en el Aeropuerto Internacional Eduardo Gomes, de Manaos, una manchita urbana circundada por 1.500 kilómetros de jungla en todas direcciones. Hace calor, mucho calor. Al centro de la ciudad, a unos 10 kilómetros, se accede con el autobús de la línea 306 (billete, 0,80 €), en taxi (20 €) o en una lanzadera particular (billete, 10,5 €), si se es huésped del lujoso Hotel Tropical.

Manaos, la capital amazónica, es una gran ciudad, ajetreada e intranquila, con más de 1,6 millones de habitantes, extendida en las orillas del río Negro. De hecho, río y ciudad se funden y llegan a ser una misma cosa. Manaos tuvo sus años de gloria, a caballo de los siglos XIX y XX, cuando se pavoneaba de ser la capital mundial del caucho. Sus edificios más hermosos datan de aquella época, como la Casa de la Aduana, de estilo imperial, el Teatro Amazonas o de la Ópera (visita guiada, 4,30 €), de fachada renacentista, y, por su encanto peculiar, el Mercado Adolpho Lisboa, una soberbia construcción de hierro y cristal, copia de Les Halles, de París, donde se compran y se venden pescados y frutas de nombre desconocido (para nosotros) y sabor exquisito.

Aguas arriba, a 18 kilómetros, Ponta Negra es un barrio selecto con una magnífica playa durante la estación seca y una animada vida nocturna todo el año. Río abajo, a unos 10 kilómetros del centro, el Encontro das Aguas es un espectáculo bicolor al intentar mezclarse, sin conseguirlo durante algunos kilómetros, las aguas perezosas y tenebrosas del río Negro con las aguas nerviosas y cenagosas del río Solimões para alumbrar, aquí sí ya, al río Amazonas.

Exploradores amazónicos

La Amazonia es la mayor selva tropical del planeta. Cubre 3,7 millones de kilómetros cuadrados, desparramados entre nueve países, pero una sexta parte queda encerrada entre las fronteras brasileñas. Atesora la quinta parte de las plantas terrestres, casi la misma proporción de aves y el 10 por ciento de los mamíferos. Posee 2.000 especies de peces y nadie sabe cuántos reptiles. De hecho, muchas especies sólo existen aquí y esperan su turno para ser descritas y estudiadas. El artífice de esta grandiosidad natural es sin duda el Amazonas, el segundo río más largo del mundo, pero el más caudaloso, con un millar de afluentes.

Manaos constituye la principal puerta de entrada a la selva amazónica y el campamento base de la mayoría de las excursiones que se adentran por esa exageración de la naturaleza. Hay muchas opciones para explorar la Amazonia; por ejemplo: los hoteles en la selva, las expediciones por el río y las excursiones a los lugares más destacados.

La posibilidad de alojarse en uno de los numerosos hoteles de la selva debe tomare en consideración en primer lugar. Estos alojamientos están situados a unas tres horas en barca de Manaos, poseen su retal particular de selva y proponen un amplio programa de actividades. El pack usual de emociones incluye una expedición por la jungla, una caminata para ver la salida o la puesta del sol, la contemplación del dosel selvático desde una plataforma, la visita a un poblado indígena, el avistamiento nocturno de caimanes y la pesca de pirañas, entre otras sutilezas.

Vivir en el río

Otra posibilidad es realizar una travesía por el río en una embarcación, que durante unos días proporciona hogar y refugio y, además, es la nave nodriza de las salidas en canoa por los canales ribereños o por las incursiones en la selva. En ocasiones se pasa la noche en cabañas o al aire libre, meciéndose en una hamaca, entre el ensordecedor silencio de la jungla, durmiendo a ratos. La tercera opción —quizá la menos atractiva, aunque bien puede ser un complemento sugerente para alguna de las anteriores— es instalarse en Manaos y realizar excursiones de un día o dos a los lugares más emblemáticos, como a las islas Anavilhanas, corriente arriba, a unos 70 kilómetros de Manaos. Se trata, de hecho, de un archipiélago integrado por 400 islas, atiborradas de vegetación y fauna, que ocupa una superficie de 350.000 hectáreas, aunque entre los meses de noviembre y abril, con la subida de las aguas, la mitad del terreno queda completamente sumergido. Entonces, estos islotes, pantanos y bancos de arena se ven envueltos en un aire inquietante por sus cambios continuos.

Son muchas las empresas que se dedican a organizar excursiones, como, por ejemplo, entre las más recomendables, Viverde (www.viverde.com.br), que ofrece la posibilidad de descubrir la cuenca amazónica desde el aire, a bordo de un hidroavión (195 € por un vuelo de unos 30 minutos) sobrevolando la ciudad y el Encontro das Aguas e incluso llegando hasta las Anavilhanas; Amazon Clipper Cruises (www.amazonclipper.com.br), con cruceros de cuatro días remontando el río o de tres dejándose llevar por la corriente (411 € y 534 €, respectivamente); y Amazon Mystery Tours (www.amazon-outdoor.com), con itinerarios en kayak o lancha y descensos de cuatro o seis días por el río Manacapuru (entre 106 y 230 € diarios, todo incluido).

Hoteles: Camas bajo los árboles

El Tropical Manaus (www.tropicalmanaus.com.br), situado en Ponta Negra, a 20 kilómetros río arriba del centro de Manaos, constituye la referencia hotelera más reseñada de la zona. Asentado sobre las arenas del río Negro, posee su propia parcela de selva, un zoológico privado y muchas posibilidades para la práctica de juegos y las más diversas modalidades deportivas. El hotel dispone también de un ala colonial, con mobiliario noble y macizo y suelos de madera, y un ala moderna, decorada en tonos pastel y con estilo actual. En su restaurante asador Karu se sirve la cena a la carta, compuesta por platos de cocina regional, carnes asadas y pescados locales, mientras que en la cafetería Tucano se cuecen las mejores ideas de la cocina brasileña e internacional.

Otro alojamiento en la selva es el Amazon Jungle Palace (www.amazonjunglepalace.com.br), situado en la orilla izquierda del río Negro, a 50 kilómetros de la ciudad de Manaos, junto al lago Tatu. Está considerado el primer hotel flotante de lujo de la Amazonia. Dispone de dos restaurantes, piscinas, embarcaciones de recreo, y organiza actividades de dos a cinco días por la selva. Por su parte, el Anavilhanas Jungle Lodge (www.anavilhanaslodge.com) es un hotel pequeño en plena selva, en el archipiélago de las Anavilhanas. Presenta distintos paquetes promocionales, de tres a ocho días, con pensión completa, dos o tres paseos diarios con guía (en español) y traslado al aeropuerto u hotel en Manaos.

En la propia Manaos, en pleno centro y cercano a los puntos turísticos más notorios de la ciudad, el mercado y el puerto, destaca el Saint Paul Apart Hotel (www.manaushoteis.tur.br), un establecimiento con servicio de vigilancia y seguridad día y noche, promociones para los recién casados, interesantes descuentos de fin de semana y un restaurante de cocina regional.
A la misma cadena, Rede Manaus Hotéis, pertenecen también Century Apart Hotel, situado en la zona de negocios de la ciudad, que cuenta con piscina y jacuzzi en la azotea y vistas al parque dos Bilhares; y Adrianópolis, frecuentado por hombres de negocios, con un restaurante con jardín interior, especialidades locales y música en vivo los fines de semana.