[Amsterdam]: Con el alma al aire

Los canales recorren de forma radial el centro de la ciudad.

Amsterdam es la capital mundial de la tolerancia. Romántica, culta, divertida… Una ciudad que se amolda sin problemas a los gustos de cualquier viajero. Y cualquier viajero se amolda sin problemas a ella. ¿Lo mejor? Sentirse un habitante más y alquilar una bicicleta (www.yellowbike.nl y www.macbike.nl) para recorrer los 18 barrios que la forman, cruzando los puentes que atraviesan el río Amstel. Punto de partida de los itinerarios básicos es la Plaza Dam, donde encuentran su sitio la Iglesia Nueva (entrada gratuita) y el Palacio Real (entrada: 7,50 €), un edificio clásico construido a mediados del siglo XVII que en 2009 reabrió sus puertas tras varios años de exhaustivos trabajos de rehabilitación. La bulliciosa Kalverstraat sirve de enlace con la zona de Spui, cuyo mayor reclamo es el Museo Histórico (entrada: 10 €), con una importante colección de cuadros, muebles, mapas y restos arqueológicos. Está a la altura del número 92, pero es difícil ver la entrada. Justo delante de su puerta, una sorpresa: la Schuttersgalerij, una galería de arte al aire libre con 15 retratos de milicianos del siglo XVII. Aún hay más cosas que ver en las inmediaciones, como el Beginhof, el patio de las beguinas, una plaza del siglo XVI donde vivían las mujeres solteras que no deseaban tomar los hábitos, pero sí dedicarse a la vida piadosa. La plaza de Rembrandt, la Rembrandtplein, es famosa por sus tiendas de moda y de decoración, por sus terrazas y restaurantes. Muy cerca de aquí está uno de los símbolos de Ámsterdam, el Magere Brug, un puente levadizo, blanco y esbelto, construido en 1672 gracias a la influencia de dos hermanas millonarias que vivían una a cada lado del río Amstel y que querían verse con mayor frecuencia. Los canales recorren de forma radial el centro de la ciudad. Siguiendo el Prinsengracht se alcanza la Casa Museo de Anne Frank (Anne Frankhuis), en el número 267 (entrada: 8,50 €), que ocupa el lugar exacto en el que la joven se ocultó con su familia durante la Segunda Guerra Mundial.

El triángulo de oro

En 2006 se celebró el 400 aniversario del nacimiento de Rembrandt, pintor y grabador del siglo XVII considerado el gran maestro del claroscuro. Su obra más importante, La Ronda Nocturna, es la joya del Rijksmuseum (Jan Luijkenstraat, 1. Entrada: 12,50 €), situado en la parte norte de la Museumplein, la plaza en torno a la cual se distribuye este gran barrio cultural, que lo mismo acoge conciertos de música clásica que los festejos del Día de la Reina el 30 de abril. Justo al lado abre sus puertas el Van Gogh Museum (Paulus Potterstraat, 7. Entrada: 14 €), un museo luminoso que contiene la mayor y mejor colección de cuadros del pintor holandés, incluidos su Autorretrato con sombrero de paja y El dormitorio. El tercero de los museos que cierra este triángulo de oro es el Stedelijk Museum (Paulus Pottestraat, 13), que, como paso previo a la total reapertura de sus instalaciones tras años de reformas, organiza hasta el mes de enero de 2011 un innovador programa de arte contemporáneo. Tras la visita cultural se impone un descanso en el cercano Vondelpark, un parque con 44 hectáreas de césped creado en 1867.

El barrio judío…

Antes de la Segunda Guerra Mundial existía en Amsterdam una región que se conocía, desde el siglo XVII, como Jodenbuurt, construida por judíos sefardíes procedentes de España y Portugal. Su aspecto ha cambiado mucho desde entonces, pero merece la pena darse una vuelta por aquí para visitar algunos lugares que nos ponen en conexión con la Historia. Uno de ellos es la Sinagoga Portuguesa (Mr Visserplein, 1. Entrada: 6,50 €), del siglo XVII, que pasa por ser la mayor del mundo, con dos bibliotecas que son a su vez las más importantes del planeta en su género. Junto al canal de Keizersgracht está el Museo Judío (Nieuwe Amstelstraat 1. Entrada: 9 €) y a sólo unos pasos el renacido Hermitage (Niewe Herengracht, 14. Entrada: 15 € ). La calle más ancha del barrio, la Jodenbreestraat, fue antiguamente una animada zona comercial. Hoy también está bastante animada, ya que en el número 4 se emplaza la Casa de Rembrandt (entrada: 9 €), con 245 de los 280 aguafuertes del artista.

…y el Barrio Rojo

Para conocer lo último en moda y diseño holandés es obligatorio darse una vuelta por el Barrio Rojo. No se trata de un error. El Ayuntamiento está metido de lleno en un proceso de limpieza de la zona y, junto a los escaparates que le han dado fama en todo el mundo, ahora hay otros donde los creadores emergentes exhiben sus obras. Son joyas, ropa, mobiliario, proyectos de interiorismo, cuadros… Un nuevo escenario urbano para la cultura y el arte.

El Zeeburg se reinventa

El agua ha sido siempre elemento esencial en la historia de Amsterdam. También en la actualidad hay mucha actividad en torno a ella… pero lejos de los canales del Amstel, a la orilla del río Ij. Allí se esconde el Zeeburg, un área entre muelles donde los arquitectos han dejado volar su imaginación construyendo islitas (Java, Borneo, KNSM…) en las que se elevan edificios que son auténticas obras de arte. Entre ellos, el Nemo (Oosterdok, 2. Entrada: 12,50 €), un museo científico con forma de barco; The Whale, un bloque de viviendas que parece una ballena, y el Pytonbrug, un puente de color rojo intenso que se retuerce como una serpiente. El chef inglés Jamie Oliver tiene aquí su restaurante: el Fifteen (Jollemanhof, 9).

Hoteles: La cama de John Lennon

Amsterdam es una ciudad abierta, tolerante, a ratos excesiva. Y un exceso es, seguramente, alojarse en una de las mejores suites del norte de Europa, en concreto la del Hotel Okura (www.okura.nl) de 485 metros cuadrados, dividida en dos plantas. Cuenta con dos habitaciones con cuarto de baño con ducha tipo rain dance, sala de cine privada y una zona de comedor donde pueden sentarse hasta 14 comensales. Aunque para comer los huéspedes quizás prefieran bajar a cualquiera de los dos restaurantes del hotel, el Ciel Bleu, de cocina francesa, o el japonés Yamazato, con dos y una estrella Michelin respectivamente. El Amstel Intercontinental (http://amsterdam.intercontinental.com), inaugurado en 1867, no defraudará a los amantes de lo clásico, que creerán estar alojados en un palacio, algo a lo que contribuye su elegante vestíbulo y sus cuidadas habitaciones, en las que nunca falta un ramito de tulipanes. Nada que ver con la fantasía desbordante del Lute Suites (www.lutesuites.nl), formado por casas del siglo XVIII con vistas al río Amstel que han sido decoradas por algunos de los más alabados jóvenes diseñadores de Europa. Un hotel único en el mundo, como lo es también el Lloyd Hotel (www.lloydhotel.com), en el Zeeburg, la zona portuaria de la ciudad. El edificio donde se ubica data de 1921 y forma parte del Patrimonio Nacional. Ha sido vivienda de inmigrantes, cárcel, reformatorio… y, ahora, alojamiento para todo tipo de huéspedes, ya que cuenta con habitaciones de entre una y cinco estrellas, entre las que el cliente debe elegir según su presupuesto. Diferentes, y muy originales, son también las habitaciones del Misc Eatdrinksleep (www.hotelmisc.com). Las hay al estilo Rembrandt, con aires barrocos, retro… Aunque si de revivir épocas pasadas se trata, nada como reservar la suite del Hilton Amsterdam (www1.hilton.com) en la que, en 1969, John Lennon y Yoko Ono llevaron a cabo la protesta bed-in for peace (en la cama por la paz). Cuenta con una cama king size con sábanas de algodón egipcio y está decorada con objetos que recuerdan al ex beatle y a su mujer.