[Atenas y las Cícladas]: Los clásicos, reinventados

Iglesia de Pyrgos, en la isla de Santorini.

La energía de la capital griega reniega del polvo viejo y almacenado. Desde las obras generales de las Olimpiadas, ha estado bien activa, reinventando barrios fashion como Psirri, Exarcheia o Gazi; poniendo de moda Kolonaki, sobre todo la colina que mira a Ática, acelerando el ritmo clásico de Sintagma, con un tono tan del Soho que parece una continuación de las viejas calles empedradas de Plaka. La ciudad de Sócrates, a pesar de los descalabros gubernamentales, se muestra al viajero llena de fuerza –presencial y monumental–. El Aeropuerto Internacional de Atenas se encuentra localizado a 27 kilómetros del centro de la ciudad. Desde allí, lo mejor es utilizar el metro (1 €; bono mensual, 35 €) –impecable por sus restos arqueológicos y la ausencia de publicidad–, y combinarlo con trayectos a pie y algúnque otro taxi.

Otra sorpresa es comprobar que existen algunas visitas contemporáneas que, combinadas con los tesoros clásicos, proporcionan un claro enfoque de vanguardia. La antigua estación de gas Gazi que aloja el centro multicultural de Technopolis (Peiraios, 100), las muestras de arte moderno en el Museo Benaki (www.benaki.gr. 6 €) y la nueva sede del Museo Nacional de Arte Contemporáneo (Vas. Georgiou & Rigilis Str. www.emst.gr) son sólo una pequeña muestra del interés helénico por no anclarse únicamente a su fecundo pasado.

Cuna de la democracia

Hasta es posible interaccionar con los tesoros helénicos de otros milenios por medio de las nuevas tecnologías. Gracias a ellas, se recrean ante los ojos de los visitantes la cuna de la civilización occidental, donde nacieron la democracia y el estado moderno hace dos mil años, azuzando una imaginación muy atenta al rigor histórico.

En pleno siglo XXI, los jardines del Ágora aparecen como hace 25 siglos desde las butacas del centro Cosmos Helénico (Pireos, 264. Tarros. www.hellenic-cosmos.gr). En este conjunto, ubicado cerca del Museo de Bellas Artes, se incluye el Tholos (entrada, 6 €), una sala de realidad virtual donde la Atenas arqueológica se muestra tal y como era. Otro espacio que se beneficia de la tecnología punta es el Nuevo Museo de la Acrópolis (8 a 20 horas. Lunes cerrado. www.theacropolismuseum.gr. 5 €; entrada completa, 12 €). Su mole de cristal antisísmica, que está anclada a los pies de uno de los más destacados monumentos griegos, recrea por medio de la tecnología 3D y un buen ramillete de audiovisuales de última generación la historia del Partenón. Las vistas desde su terraza no tienen desperdicio.

Lo recreado no desluce, con todo, la Atenas real. El paseo por la Acrópolis de Pericles Sócrates, bajando el Ágora por el Camino de las Panaceas –el mismo por el que descendían hace 1.700 años las vírgenes que portaban sus ofrendas a Atenea, protectora y patrona de la ciudad– exhala pura esencia helénica, una bocanada de historia inolvidable, mucho más que recuerdo. Ese itinerario desemboca en el cementerio Kerámikos (Ermou, 148), que recibe su nombre de las vasijas funerarias del 430 a.C, orgullo de la cultura ateniense.

Arte helénico

La Plaza Sintagma, con sus quioscos de prensa y tiendas de souvenirs, ofrece una visión práctica y funcional. Auténtico nudo de comunicaciones de Atenas, resulta el lugar desde donde desplazarse a casi cualquier parte de la ciudad. A pocos metros, el gentío observa en los jardines del Palacio Presidencial los ezvones o soldados griegos durante el cambio de guardia. Su traje oficial se compone de una curiosa minifalda tableada. A Hemingway le parecían “guerreros con mallas de ballet”; lo cierto es que la vestimenta es heredera de cuatro siglos de dominación turca.

De los muchos museos para elegir, una joya sin pérdida es el Museo de Arte Cicládico (www.cycladic.gr. 7 €), que ocupa la mansión del magnate Nicolás Goulandris. Sus ídolos antropomorfos inspiraron a grandes artistas como Picasso, Brancusi o Modigliani. Las reproducciones de su tienda son de gran calidad.

Islas mitológicas

Una mañana de compras por el viejo Mercado o Kentriki Agora de la calle Athinas es como deambular por un inmenso bazar mediterráneo donde es posible comprar queso feta, yogur, aceitunas kalamata, ouzo o aguardiente, especias y esponjas. El complemento perfecto a este paseo es acudir a una taberna típica para comer siguiendo el más estrticto horario español. Sigalas (Plateia, 2), en Monostiraki, tiene lo mejor del fast food griego: souvlakis o brocheta de carne, taramosalata o pasta de huevas de bacalao y una jarra de vino retsina. Para paladares mucho más exigentes, la alta cocina se da cita en lugares como Spondi (Pyrronos, 5. www.spondi.gr. Desde 50 €).

Sin embargo, la experiencia griega no está completa sin realizar un crucero por las Cícladas; aunque, dado que son 220 las islas que conforman este archipiélago griego, se impone elegir entre tamaño y popularidad. Las islas más conocidas, como la renacida Mikonos, Naxos y Santorini, son muy frecuentadas y de fácil acceso fácil en una travesía.

No obstante, también se merecen una parada las que componen pequeños microcosmos que se alejan del bullicio. Serifos, Sifnos, Milos, Ios, Samos, Patmos, Kos, Thasos y, en especial, Folegandros, que empieza a despuntar entre los buscadores de islas-tesoro todavía desconocidas del gran turismo, se cotizan entre los viajeros que prefieren el auténtico espíritu isleño para sumergirse en la raíz helénica ancestral.

Hoteles: Reposo son vistas a la Acrópolis

Es el gran deseo de todo visitante de Atenas, y muchos hoteles lo prometen, pero en la mayoría de los casos sólo se obtiene un fuerte dolor de cervicales. No es así con las vistas del Divani Palace Acropolis (Parthenonos, 19. www.divanis.com/acropolis. Desde 150 €), situado a tres bloques del Partenón y Plaka. La decoración es greco-mediterránea moderna, en tonos tierra y azules; en el vestíbulo de mármol, destaca un trozo de muralla del siglo V. Todos aquellos viajeros que prefieran estar mucho más cerca de los restaurantes y zona de marcha del barrio de moda de Kolonaki, pueden optar por el chic boutique de St. George Lycabettus Hotel (Kleomenous, 2. www.sglycabettus.gr); su terraza restaurante, Le Grand Balcon, tiene unas vistas clamorosas y se ha convertido en un lugar de encuentro de ricos y famosos.

El señorial Hotel Grande Bretagne (Plaza Constitución. www.grandebretagne.gr) se sitúa entre los grandes alojamientos europeos. Visitado por María Callas, Winston Churchill o el cantante británico Sting, su Suite Royal representa un delirio con antigüedades de Sotheby’s, amenities de Hermés, piano de época, comedor privado y mayordomo. Su spa no tiene desperdicio; en especial su masaje revitalizante con aceite de ouzo. La terraza es lo mejor de su renovación.

En una colina cerca de Sintagma, el primer boutique hotel con encanto de Atenas, Andromeda (Timoleontos Vassou, 22. Ambelokipi. www.andromedahotels.gr) sigue conservando su reinado. Lleno de detalles y muy tranquilo, resulta el establecimiento ideal para todos los que viajan a la capital griega en coche.

En la isla de Mikonos, el Andronikos Hotel (www.andronikoshotel.com. Desde 150 €) se apunta a los gustos lounge que demandan los famosos que recalan por estas tierras, como el actor estadounidense Leonardo di Caprio. El diseño vanguardista ibicenco también tiene su público en el Apanema Resort (www.apanemaresort.com. Desde 135 €) y el Belvedere (www.belvederehotel.com), que también funcionan como restaurantes –aquí, el cotizado Nobu Matsuhisa–, punto de encuentro y terraza de copas.