[Bergen, fiordos y Cabo Norte]: Caprichos del mar vikingo

El norte escandinavo está tan alejado como parece en los mapas. SAS Scandinavian Airlines (www.flysas.com) y la low cost Norwegian programan vuelos a Bergen y el fiordo de Stavanger desde varias ciudades españoles (www.norwegian.com), lo mismo que Ryanair (www.ryanair.com). Desde Bergen, el desplazamiento por los fiordos se puede realizar en coche de alquiler (consultar www.lastminute.com). Para subir a la zona de Alta y Cabo Norte, es obligatorio recurrir a vuelos interiores y excursiones organizadas. Otra opción para viajeros sin prisas es la excelente red de ferrocarriles (consultar www.nsb.no) que atraviesa el Círculo Ártico.

Como en una melodía de su hijo predilecto, Edward Grieg, Bergen, antigua capital de Noruega, derrocha un encanto rústico y marinero que parece conectarla con la naturaleza. Tras su precioso muelle repleto de casas hanseáticas –protegido por la Unesco– que funcionan como museos (Finnegaardsgaten), tiendas y restaurantes donde entregarse al smögarsbord –una ronda de ahumados y otras delicias del Omega3– se encuentra un puerto marítimo de primer orden, y uno de los nudos crucerísticos de Europa. Pero todo discurre con tanta calma aparente, resulta tan acogedor, tan detenido en el tiempo… Solo si uno se abstrae del aroma a galletas de jengibre de sus pastelerías y de los puestos artesanos del coqueto Fisketorget o Mercado de Pescado que cada mañana atrae a los cruceristas al Bryggen o antiguo puerto se acaba advirtiendo la tecnología y el esfuerzo que construye esta atmósfera de cuento nórdico.

Así, las muestras de los pescados –como bacalao, salmón y algo de ballena– que provienen de los grandes caladeros del norte, en su mayoría dispuestos a abastecer a los grandes proveedores europeos, se empaquetan al vacío sin preguntar, listas para aguantar las travesías de regreso. Un breve vistazo por los fiordos de la zona confirma la enorme inversión en ingeniería e infraestructuras con que los noruegos han logrado convertir el tránsito por la región de los fiordos en un paseo panorámico, horadando a veces túneles de hasta 25 kilómetros en la roca viva.

Museos y trols

Bergen se pasea con facilidad, y a unos pasos queda la subida en funicular Fløibanen (se puede utilizar la tarjeta turística Bergen Card, ver www.visitbergen.com) al Monte Floien (320 metros de altitud), una de las siete colinas que protegen la ciudad. Lo ideal es subir al atardecer. En 1885, Grieg se trasladó a una casa de inspiración suiza al borde de un lago, a unos 5 kilómetros al sur denominada Troldhaugen (La colina de los trols). Con sus dos pisos, su torre y su porche, hoy forma parte del Grieg Museum (www.troldhaugen.com). Ese lugar, cono los fiordos, inspiró su música. Desde Bergen, la región de los fiordos es muy accesible. Existe un circuito bautizado como Norway in a nutshell que recoge experiencias imprescindibles para realizar tanto en coche como en circuito (www.fjordtours.no). Un recorrido básico puede incluir el trayecto en el tren Flamsbana (www.flaamsbana.no) o un recorrido en carretera por Stalheimskleiva. Los fiordos marcan su propia velocidad y estado de contemplación.

Otras rutas por otros fiordos

Los menos amantes de las aventuras pueden realizar una visita a los fiordos de Hardanger y Sogne, más abiertos y galantes, con pueblos encantadores como Voss y Lofthus. Una buena ocasión para entrar en contacto con las tradiciones de la zona, sus cantos con violín y sus peculiares fiestas de primavera. Sogne es el fiordo más largo, con 204 kilómetros de longitud. Las actividades deportivas son otro plus (www.active-holiday.com): desde pesca hasta rutas ecuestres en los curiosos caballos rubios y fuertes de la zona, escalada en glaciares, rafting y kayak.

La subida hacia el norte transforma los fiordos en un paisaje agreste, propio de espíritus atrevidos. Un paisaje puro e impoluto, apenas poblado por pequeños grupos de rorbus o casas de pescadores pintadas en tonos rojizos, alguna cabaña, lagos e iglesias de madera medievales o starkyrkjer perfectamente conservadas –las de Borgund o Urnes merecen una parada–. El paisaje incluye la visita al interesante Glaciar de Jostedal (www.jostedal.com), el mayor de Europa continental. Desde allí, la ruta principal recala en Alesund –reconstruida en 1906 en un peculiar art nouveau vikingo– para atravesar el Nordfjord rumbo al fiordo de Geiranger, declarado, junto con el de Naeroy –el más estrecho del mundo–, Patrimonio de la Humanidad.

Rumbo al Norte

La única población importante del norte es Tromso –fundada en 1794–, ya en el ámbito polar. La Catedral Ártica Tromsdalen Kirke, así como el Polarmuseet o Museo Polar (www.polarmuseum.no) y el parque temático Polaria (www.polaria.no) conforman las principales visitas de este destino favorito de los amantes de los deportes extremos. Como Puerta del Ártico ha realizado un cambio interesante. Nació como punto de reunión de tramperos para el comercio de pieles. Hoy se cotiza como foco turístico y centro de congresos. La mayor parte tiene por objetivo ver atardecer en Nordkapp o Cabo Norte (www.nordkapp.no), en la soledad de la latitud 71º Norte. Los más privilegiados aspiran a observar en su firmamento la misteriosa aurora borealis.

Hoteles: Confort y luminosidad

En Bergen, Radisson Blue Royal Hotel (www.radissonblu.com/royalhotel-bergen), en pleno Bryggen, resulta céntrico y funcional, muy confortable y con ciertos toques de diseño pop que le dan un aire moderno. Para estancias cortas tiene mucha demanda y resulta versátil. El Hotel Park Bergen (Harald Hårfagresgate 35. http://hotelpark.no/) tiene un aspecto más antiguo, y un servicio agradable. En plan diseño, una opción interesante es el Clarion Collection Hotel Havnekontoret (Slottsgaten 1. www.clarionhotel.com), cerca de la renacentista Torre Rosenkrantztårnet. Los interiores, decorados en tonos crudos y marrones, armonizan con el gris y la piedra, creando un espacio moderno y diferente; el desayuno es orgánico. El elegido por muchas personalidades de visita en la ciudad es el Gran Hotel Terminus (Zander Kaaesgate 6. www.ght.no). Tras su fachada histórica se esconde una luminosa decoración en delicados estampados escandinavos, suelos de madera y muebles lacados en blanco. El Fleischer’s Hotel (www.fleischers.no) es uno de los centenarios alojamientos que pueden encontrarse en Hardanger. Pertenece a la red de alojamientos históricos (www.dehistoriske.com), lo mismo que el Hotel Ullensvang (www.hotel-ullensvang.no), donde se encuentran alojamientos familiares que perpetúan la gastronomía y las costumbres de la zona. En Alesund, el art nouveau vikingo, con telas simples y muebles de haya, inspira el agradable Alesund Hotel (Molovegen 6. www.scandichotels.com), con vistas a la bahía. El mejor establecimiento del 1900 es el Rica Scandinavie Hotel (Løvenvoldgt. 8. www.rica.no/scandinavie); lo mejor, su comedor con muebles de estilo. El diseño destaca en el austero Brosundet (Apotekergt. 5. www.brosundet.no), un antiguo almacén transformado en tendencia, con un restaurante interesante.

En Tromso, el Clarion Collection Hotel With (Sjogata 35-37. www.clarionhotel.com/hotel-tromso-norway) tiene vistas al agua y buenas instalaciones. Y el Rica Hotel Nordkapp (Skipsfjord. www.rica-hotels.com) está a 30 kilómetros de Cabo Norte, consultar disponibilidad.