[Buenos Aires]: La Reina del Plata

La ciudad de Buenos Aires cuenta con 48 barrios y ocupa un área de 200 kilómetros cuadrados.

El río no es color plata, como su nombre indica, sino más bien marrón… pero qué importa. El Plata le va mejor a la ciudad que brilla y respira a su vera, la misma que algunos compararon con París y otros conocen como “la cuna del tango”. Pero Buenos Aires trasciende todas sus definiciones e invita a descubrirla una y otra vez. Con guía o sin él, una de las mejores formas de recorrer la metrópolis es caminando y alternar sólo en ocasiones con el metro, autobús o taxi. Abarcar en un solo paseo sus 200 kilómetros cuadrados o explorar sus 48 barrios sería una tarea titánica incluso para sus propios residentes (llamados porteños), pero siempre se puede agendar los sitios inevitables y dejar espacio para la sorpresa.

Uno de estos lugares imprescindibles es la Avenida Corrientes, arteria insignia, que en el tramo comprendido entre la Avenida Callao y casi llegando hasta el río se puebla de teatros, restaurantes y librerías abiertas casi a todas las horas. Vale la pena consultar la cartelera de espectáculos para elegir alguna de las obras en cartel, o detenerse para encontrar alguna lectura, tal vez de la mano de algún librero coleccionista que incluso posea ejemplares ya agotados. En el cruce con la emblemática 9 de Julio, el Obelisco constituye el monumento-ícono bonaerense que no puede faltar entre nuestras fotografías.

La Plaza de Mayo representa el centro neurálgico de la ciudad. Ubicada frente a la casa de gobierno nacional –conocida como Casa Rosada, por el color de sus paredes externas– y el Cabildo –antigua sede de gobierno colonial–, esta manzana comprendida entre las calles Rivadavia, Balcarce, Hipólito Yrigoyen y Bolívar, ha sido testigo de algunos de los acontecimientos más trascendentes de la historia argentina. Todavía hoy es posible llegar a ella y encontrar gente congregada en algún tipo de manifestación popular, ejemplo de la pasión de los argentinos por expresarse en espacios públicos, tanto para reclamar como para celebrar. Desde allí se puede avanzar por la Avenida de Mayo hasta el centenario Tortoni, paradigma de los cafés de Buenos Aires, donde hay que detenerse en alguna de las mesas frente a las se sentaron personalidades como Carlos Gardel y Jorge Luis Borges.

Tango y bohemia

En la zona céntrica también está San Telmo, el barrio más antiguo y uno de los más ligados al tango, aunque no el único. Sus angostas calles adoquinadas y arquitectura colonial conviven con locales de venta de antigüedades y ferias de artesanos al aire libre, especialmente en los alrededores de la Plaza Defensa. Tanto aquí como en el vecino barrio de La Boca puede verse cómo el ritmo del 2 x 4 toma las calles con músicos y bailarines ofreciendo sus espectáculos. Si se prefiere un show montado a mayor escala, espacios en distintos puntos de la ciudad como Michelángelo (Balcarce, 433; entrada a partir de 80 €, con cena incluida), Señor Tango (Vieytes, 1655. Barracas), Esquina Carlos Gardel (C. Gardel, 3200. Abasto) y el Faena Hotel, con su Rojo Tango (Martha Salotti, 445. Puerto Madero), son los favoritos de los tours internacionales. Para tomar clases de baile, practicar algunos pasos aprendidos o simplemente admirar a las parejas de todas las edades en la pista, se recomiendan milongas como La Viruta (Armenia, 1366. Palermo).

Mirar y ser mirado

Palermo y Puerto Madero son sin dudas los sitios para ver y ser visto, especialmente los fines de semana, aunque cuentan con movimiento permanente día y noche. El primero es el barrio más grande, con diversas atracciones que le asignan nuevos nombres: los Bosques de Palermo, el gran pulmón verde de la ciudad para salir a correr, andar en bicicleta o practicar otros deportes; Botánico, la zona del jardín ídem, donde se agrupan un puñado de coquetos restaurantes (entre ellos, el del Museo Evita, en Lafinur, 2988, dedicado a la antigua primera dama) y Palermo Soho y Hollywood, así llamados por la profusión de locales de diseño de indumentaria y decoración, así como por los canales y estudios de televisión de la zona y las celebridades nacionales e internacionales que recorren sus calles. Estos últimos, apenas separados por la Avenida Juan B. Justo, son un imán para los amantes de las compras, así que hay que ir preparado para gastar unos cuantos pesos –moneda local– en regalos para otros y para uno mismo. Puerto Madero, por su parte, es la antigua zona portuaria bonaerense reconvertida en la última década en un moderno complejo de torres, restaurantes y bares con privilegiada vista al río.

Paladares exquisitos

No sólo de asado vive el hombre en Buenos Aires, pero, por si acaso, no hay que dejar de pasar por una parrilla. Determinar cuál es la mejor implicaría largas horas de discusión con los porteños, que pueden llegar a debatir acaloradamente sobre lugares, cortes de carne y formas de preparación. Pero La Cabrera Norte (Cabrera, 5127. Palermo), parece una apuesta segura. No hay que olvidarse de maridar –como dicen los expertos– el bife o las achuras con un excelente vino tinto local. El Malbec es el varietal más popular por aquí, aunque en las buenas cartas y vinotecas se hallarán muchas otras opciones. Después de haber cumplido con el plato obligado, es tiempo de explorar otras cocinas, porque estamos en una ciudad ideal para ello. Además de la italiana y española, herencia de la fuerte inmigración del siglo XX, la oferta gastronómica local es abrumadora, con numerosas etnias que se multiplican y fusionan para delicia del paladar más exigente. Un consejo: recordar que, como Buenos Aires no duerme, aquí la hora de la cena comienza tarde y el postre puede extenderse hasta pasada la medianoche.

Hoteles: Para todos los gustos

Desde la fastuosidad a la sencillez, del clasicismo a la vanguardia, todos los matices se pueden encontrar en Buenos Aires en materia de hospedaje.

Incluso en la categoría cinco estrellas, el lujo cobra formas muy diversas en la capital argentina. Así, por ejemplo, en la zona de Retiro están las modernas torres del Park Tower, de la cadena Starwood, elegidas por celebridades internacionales como Bill Clinton, Plácido Domingo, Brad Pitt o el príncipe Alberto de Mónaco. Sobre la sofisticada Avenida Alvear se ubican el Alvear Palace (www.alvearpalace.com), con su magnífico edificio construido en el año 1930 y el Palacio Duhau del Park Hyatt (buenosaires.park.hyatt.com), otra extraordinaria joya arquitectónica de estilo francés que data de 1934. Otra soberbia mansión de Recoleta es hoy parte del Four Seasons Buenos Aires (www.fourseasons.com/buenosaires), mientras que, en Puerto Madero, el Faena Hotel + Universe (www.faenahotelanduniverse.com) es el resultado del trabajo del famoso Philippe Starck, quien transformó un silo de estilo inglés de 1902 en 85 glamourosas suites.

En el tanguero barrio del Abasto, donde viviera Carlos Gardel, el Abasto Plaza (www.abastoplaza.com) es el único hotel de lujo temático de la ciudad que está dedicado exclusivamente al 2 x 4. Sus habitaciones de 103 metros cuadrados cuentan con una discoteca especializada, pista para ensayar y decoraciones alusivas realizadas por artistas del fileteo.

Una modalidad en auge en algunas de las zonas más modernas y elegantes de la capital argentina es la de los hoteles boutique, instalados en edificios antiguos o casonas recicladas, y que cuentan con pocas habitaciones y una atención personalizada. En Palermo se concentran muchas de estas opciones, como el Bo-Bo Hotel (www.bobohotel.com), con sólo siete habitaciones que ofrecen diferentes ambientaciones (pop, clásica, art decó, minimalista, tecno…) o el Home Hotel (www.homebuenosaires.com), que además se jacta de ser el primero de su categoría en incorporar un compromiso con desarrollo sustentable y ecológico. Ya en Recoleta, Algodón Mansión (www.algodonmansion.com) eleva el concepto boutique al más alto nivel de confort en una casona estilo francés del año 1912.