[Cataratas Victoria, Kruger y Okavango]: En busca de los “big five”

Mirador en The Royal Livingstone.

Fauna a raudales y naturaleza en mayúsculas aguardan en este trío de ases tan fácil y recomendable de englobar en un viaje por el África austral. Desde luego que en el parque nacional y las reservas privadas del Kruger, en Sudáfrica, y los del Delta del Okavango, en la vecina Botsuana, pueden emprenderse safaris en los que el mayor logro será avistar, incluso en el mismo día, a los míticos big five o “cinco grandes”: el león, el búfalo, el elefante, el rinoceronte y el esquivo y noctámbulo leopardo, casi siempre el más difícil de localizar. Pero incluso junto a las Cataratas Victoria puede salirse al encuentro de la fauna en su estado más noble, ya sea en territorio de Zambia o de Zimbabue, cuya frontera queda bien definida por este atronador tajo por el que se derraman las aguas del río Zambeze.

En todos estos territorios salvajes el día de safari comienza al alba, cuando los herbívoros y las aves, tras sobrevivir una vez más a los peligros de la noche, celebran la salida del sol con un auténtico griterío y los predadores corren a buscar su desayuno. Las horas más frescas del amanecer y el atardecer son las más propicias para ver a la fauna en acción y, con un poco de suerte, para presenciar una escena de caza a metros escasos del todoterreno. Dentro de éstos no hay ningún peligro. Los rangers que lideran cada salida de safari aseguran que los predadores no reconocen como comestibles a los vehículos –y, por ende, a sus ocupantes mientras permanezcan en su interior–; e incluso animales de la fuerza de un elefante o un búfalo, que podrían perfectamente embestirlos, ni siquiera se alarman ante su presencia siempre que se sepan guardar las distancias y las formas. La rutina de los días de safari, con las salidas a primera y última hora y el resto de la jornada disfrutando de los placeres de los lodges que sirven de alojamiento en mitad de la espesura, se parece en todos los parques. También las especies a avistar serán casi siempre las mismas, pero en cada reserva la naturaleza exhibe paisajes distintos. Siempre emocionantes. Resulta imposible aquí priorizar uno sobre otro.

Los safaris del Kruger

Este inmenso parque sudafricano, el más célebre y visitado del país, puede abordarse de dos formas bien distintas: participando en los safaris que organizan tanto los más sencillos hoteles como las prohibitivas reservas privadas que, sin barrera física entre medias, se extienden junto a sus lindes; o totalmente por libre, conduciendo uno mismo el vehículo que haya alquilado para viajar por el país. La tira de asfalto que lo atraviesa y de la que está prohibido salirse lo pone fácil para montárselo por libre, y aún más los populares campamentos y cabañas que se alquilan por varios puntos del Kruger a precios muy módicos. Otra cosa son ya los safaris de sus reservas privadas, a cuyos alojamientos y servicios al más alto nivel se añade el privilegio de poder transitar tanto por el parque en sí como por las extensiones de la reserva, sin prohibición en este caso para apartarse de los caminos si los rangers, comunicados entre sí por radio para darse aviso de algún avistamiento interesante, prefieren adentrarse por la espesura para localizar algún animal.

Se opte por lo que se opte, habrá de tenerse siempre en cuenta que los avistamientos de fauna son en esta zona del continente mejores durante los meses secos y fríos que van de mayo a octubre, cuando los árboles pierden su hoja y resulta más fácil localizar a los animales. Sin embargo, éstos siempre están presentes, y cada estación tiene sus ventajas, como ver el parque a rebosar de recién nacidos en noviembre y diciembre, o disfrutar la vegetación en todo su esplendor durante el verano austral, la mejor temporada también para el avistamiento de aves.

En “mokoro” por el delta. Las geografías del Okavango pueden y deben ser también exploradas en todoterreno, pero estos territorios anfibios cuentan con una particularidad de la que nadie por estos pagos debería privarse: los safaris en mokoro, unas frágiles canoas que, en sigilio, se abren paso por sus caños, infestados de cocodrilos e hipopótamos. Las aguas del Okavango –saltándose a la torera toda convención–, en lugar de enfilar como todo río hacia el mar, desaparecen por las llanuras sedientas del desierto del Kalahari. Un espectáculo único en el planeta. También es posible salir por sus parques y reservas a la caza –fotográfica, se entiende– de los big five, entre los que se destacan sus famosos leones nadadores, que están obligados por las crecidas del verano a echarse en ocasiones a las aguas para dar caza a sus presas.

Sobrevolar las cataratas

Resulta imposible, en los meses en los que el Zambeze arrastra su mayor caudal de agua, no acabar calado hasta la médula tras el paseo por los miradores naturales que, escalonados a distintas alturas a lo largo de las cataratas, se asoman al soberano tajo que marca las fronteras entre Zambia y Zimbabue. Por esta falla de un kilómetro y medio de ancho las aguas del río se lanzan en picado entre un bramido atronador que logra escucharse incluso a muchos kilómetros a la redonda. De hecho, su nombre autóctono, Mosi-oa-Tunya, significa el “humo que truena” y, ciertamente, le hace más justicia que el que le colocó el doctor Livingstone al toparse con este prodigio de la naturaleza, al que bautizó en honor a su entonces graciosa majestad, la reina Victoria.

Además de los safaris por sus inmediaciones, junto a las cataratas puede hacerse rafting por los rápidos del río, navegar en canoa para rematar con un brunch a sus orillas, lanzarse al vacío en bunggie desde un puente e incluso sobrevolar en helicóptero la cascada para sacarle su mejor panorámica. Eso, si a uno no le tiembla demasiado el pulso ante semejante espectáculo.

Hoteles: Lodges y villas privadas en plena selva

En las cataratas, en el lado de Zimbabue, el Victoria Falls Hotel (www.lhw.com) está considerado el gran clásico. Construido en 1904 junto a las gargantas del Zambeze, su arquitectura colonial ha visto desfilar a reyes y estrellas de cine. Tras unos años de decadencia, ha sido redecorado recientemente y su encanto resulta innegable. Otras opciones nada desdeñables son el Stanley & Livingstone (www.stanleyandlivingstone.com), un boutique hotel de apenas 16 suites a unos diez minutos en coche de las cataratas; o el estiloso Matetsi Water Lodge (www.andbeyondafrica.com), situado en la reserva privada del mismo nombre, a menos de una hora de Victoria Falls. Si se opta por pernoctar en el lado de Zambia, el Royal Livingstone (www.suninternational.com), con la bruma de las cascadas como telón de fondo de su espectacular piscina y su terraza junto al río, es uno de los más famosos, rivalizándo en encanto con el Sussi & Chuma (www.sanctuaryretreats.com), con su docena de lujosas cabañas sobre los árboles y su par de casas privadas; y el Tongabezi (www.tongabezi.com), que dispone de unas preciosas villas y cottages a orillas del río Zambeze.

En el Kruger, entre las opciones más exquisitas de sus reservas privadas destacan el campamento de lujo Camp Jabulani (www.campjabulani.com), con la garantía de Relais & Châteaux y nunca más de 12 huéspedes; o el Lion Sands Ivory Lodge (www.lionsands.com), cuyas únicas seis villas, presididas por un enorme ventanal, tienen hasta una pequeña piscina privada y climatizada. También al más alto nivel, el Mala Mala Rattray’s (www.malamala.com), el Singita Boulders y el Singita Lembobo (www.singita.com), el Royal Malewane (www.royalmalewane.com) y el Londolozi Founders (www.londolozi.com). Y en el Delta del Okavango, los campamentos de lujo de Sanctuary Retreats (www.sanctuaryretreats.com), Stanley’s Camp y Baines Camp; el Sandibe y el Nxabega del prestigioso grupo Conservation Corporation, hoy rebautizado como Andbeyond (www.andbeyondafrica.com); y los tres campamentos que Orient Express (www.orient-express.com) posee en el parque de Chobe, la reserva de Moremi y la isla de Xaxaba, todos ellos en el Delta: Savute Elephant Camp, Khwai River Lodge y Eagle Island Camp.

Más información sobre alojamientos: www.southafrica.net, www.botswanatourism.co.bw, www.zimbabwetourism.net y www.zambiatourism.com