Viendo

Europa, Página 2

Parque Nacional Mljet.

[Costa Dálmata]: El último azul

Aquí se reúnen casi dos mil islas rodeadas de aguas transparentes, con olivos, viñedos y lavanda creciendo en sus orillas. En verano, yates y catamaranes la surcan y dejan una estela de espuma mirando al sol. Esta ribera de tesoros monumentales y herencia romana se ha puesto, inevitablemente, de moda.

Los canales recorren de forma radial el centro de la ciudad.

[Amsterdam]: Con el alma al aire

Una cerveza en sus cafés marrones, Un tulipán en su mercado flotante, Y vida, mucha vida, siempre en torno a sus canales. La capital holandesa es la capital de la tolerancia. Una ciudad alegre donde todo sucede a cielo descubierto. Más allá de museos y palacios, su ambiente desenfadado es su principal patrimonio.

Iglesia de Pyrgos, en la isla de Santorini.

[Atenas y las Cícladas]: Los clásicos, reinventados

La capital griega combate desde el simbolismo de su patrimonio la historia, el tráfico, la polución, la economía y todo lo que le echen. Su civilización ancestral exige un esfuerzo para decodificar su energía; Por eso resulta tan imprescindible para entender el presente como el mensaje de sus piedras.

Château de Sully.

[El Valle del Loira]: De fiesta por el buen gusto

El río que disemina de viñedos, riberas y chÂteaux las regiones del norte y el sur del país despliega uno de los paisajes más románticos del continente. Repartido entre Tours y Nantes, todo rezuma espíritu dieciochesco y seductor. Son las mansiones y las campiñas donde residen la esencia de la coquetería francesa.

El Egeo, el Mediterráneo y el Mar Negro bañan Turquía. En la foto, Alanya, en la costa mediterránea.

[Estambul y la Costa Turca]: A las puertas del Bósforo

En la armonía o “holon” que brota de su equilibrio de fuerzas reside el encanto de la urbe que forcejea entre Europa y Asia, entre lo bizantino y lo otomano, entre un pasado evocador visto desde el presente laico. Tras su éxito como Capital Europea de la Cultura, sus bazares anuncian otro continente.