[Costa Dálmata]: El último azul

Parque Nacional Mljet.

Los gurús del turismo, así como las encuestas de las revistas norteamericanas, la incluyen desde hace ya un par de años en su lista de apuestas anuales: hoy por hoy es la ribera imprescindible en el who is who de los refugios de sol y playa. Split y Dubrovnik son sus principales puntos de llegada, a los que se vuela  desde Madrid con Croatia Airlines (www.croatiaairlines.com) y Malev (www.malev.com), sobre todo en verano. La mayor parte de las visitas incluye un circuito por las principales poblaciones de la ribera –Zadar y Trogir, como mínimo, además de las mencionadas– junto con una escapada por el rosario de islas circundantes, que se recorren en yates privados (www.ncp.hr, en Sibenik) o en ferry. También hay quien prefiere organizar estancias en la costa, realizar actividades deportivas o planear excursiones de uno o varios días. Todo vale para disfrutar de estos pequeños tesoros engarzados por las luminosas aguas adriáticas que son la nueva canción del verano europeo. Su éxito desbanca las previsiones preconizadas para la costa búlgara en el Mar Muerto e incluso hace sombra a su vecina la ribera véneta, de la que hereda parte de sus costumbres y a la que mimetiza su actitud vital.

Split, la segunda ciudad de Croacia en número de habitantes, está cargada de vida nocturna, terrazas, tiendas y cantantes de música a capella o klapa en cualquier esquina pegada a la plaza Narodni que resulta ser una cúpula con una acústica de dos mil años. Además de estar rodeada de más de siete kilómetros de playas, está estratificada y construida sobre un tesoro arqueológico de 1.700 años de edad: el Palacio del Emperador Diocleciano. Pero lejos de resultar un monumento ajeno, forma parte de ella, se re-fagocitan. Una fórmula que recuerda a Nápoles y que le otorga un porte de museo vivo. Como un organismo peatonal, al caminarla se entremezclan  monumentos –como su espléndida catedral de Sveti Duje– con cafés, hoteles boutique, tiendas. Tras el paseo, se puede comer la típica pasticada –carne marinada con ciruelas y acompañada de gnocchi– en las mesas compartidas del Buffet Fife (Trumbiceva Obala 11).

Tesoros patrimoniales diseminados por la costa

La capilla del beato Ivan de Trogir, en la Catedral de San Lorenzo, una espléndida muestra de arte renacentista italiano; el Museo de la Ciudad y la Catedral de San Jacobo declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, en Sibenik; la vista desde la iglesia de San Jorge y el cementerio desde lo alto con la costa dálmata a los pies en Primosten, y la visita al caso antiguo de Zadar, en el que no puede faltar el Monumento al Sol, un curioso órgano marítimo compuesto de 35 tubos que tocan las olas del mar, forman parte de los imprescindibles en este recorrido, repleto de recuerdos brillantes como el rumor del agua. Cada pueblo, cada población de la ribera, guarda varios lugares clave, listos para ser descubiertos, ajenos muchas veces a los lugares más concurridos.

Claro que las grandes estrellas de la zona resultan un imán irresistible. Y no se puede obviar el casco antiguo –perfectamente reconstruido– de Dubrovnik. A lo largo de su Stradum o via principal, así como la vistas desde sus murallas a orillas del agua, la antigua ciudad fortificada presenta las vistas más espectaculares de la costa, con restos bizantinos y medievales que evocan su papel como puerto mediterráneo.

La isla más exclusiva

Tampoco hay que dejar de adentrarse en el universo isleño de la apodada la Saint-Tropez del Adriático: la isla de Hvar, a una hora de navegación de Split. Esta otra Ibiza que huele a una intensa variedad de lavanda –lavandine– que se cultiva en sus colinas –donde veranea la actriz Gwyneth Paltrow y otros actores de moda– es un centro portuario que mezcla la jet set de incógnito con una vida nocturna neohippy. Su puerto, flanqueado por un monasterio dominico –donde tienen un cuadro de Tintoretto en el refectorio–, recuerda una logia veneciana, con callejuelas con suelos de mármol llenas de restaurantes, tiendas selectas y un Arsenal transformado en galería de arte. Coronado por castillo de Tvrdalj, sy porte de palazzos vénetos se transforma en terrazas con música y sonidos chill out al caer la noche. Se pueden realizar distintas actividades –ruta en kayak, visitas, con Hvar Adventure, www.hvar-adventure.com–.

Una vez que uno se aparta del brillo de Hvar, es posible descubrir el tranquilo porte de Pag –frente a Zadar– dedicada a la pesca. El camino hacia Jelsa, a través de bosques de pinos, deja a la vista una isla alejada de los circuitos turísticos. Los más atrevidos pueden realizan una excursión a las protegidas islas Pakleni, aptas para nudistas.

Deportes insulares

Otras islas dálmatas circundantes tienen bastante que ver si se dispone de tiempo. Un recorrido completo debe incluir rincones como Isla Korcula, apta para el descanso y menos accesible; Makarska, con oferta de escalada y productos de turismo activo en la montaña de Biokovo; Isla Mljet, perfecta para una jornada de desconexión; Omis, con propuestas de rafting y buenas playas, la península de Peljesac, un espacio agreste para tomar el sol, con playas como Orebic, y las ciudades históricas de Ston y Mali Ston, para quienes prefieren descubrir la cara dálmata más ajena al turismo internacional.

Hoteles: Las mejores vistas al Adriático

A las afueras de Split, con 800 metros de playa, Le Meridien Lav (www.lemeridienlavsplit.com, desde 116 €) proporciona los servicios de un cinco estrellas rodeado de jardines mediterráneos, zonas de ocio, restaurantes y, en general, un exquisito microcosmos adriático. Al lado de la calle de la Fruta, compartiendo muros  con el palacio de Diocleciano, el Hotel Vestibul Palace (Iza Vestibula, 4, www.vestibulpalace.com) mezcla la piedra romana con los aportes de cristal y el mueble contemporáneo. Las suites 3 y 6 tienen vistas interesantes. Entre las kalece o callejuelas, otra opción parecida es la del renovado Marmont Hotel (www.marmonthotel.com).

En Hvar, en pleno puerto, la terraza del Hotel Riva (www.suncanihvar.com, desde 140 €), decorado en blanco y rojo, es el lugar de relax del moderneo local e internacional. Los que prefieren una estancia menos visible, reservan algún tratamiento en el exclusivo spa Les Bains mientras se quedan a dormir en el Hotel Amfora (www.suncanihvar.com), que mira hacia las islas Pakleni.

La oferta en Duvrovnik permite elegir entre villas históricas transformadas en exclusivos alojamientos boutique como el Kazbek Hotel (www.kazbekdubrovnik.com, desde 135 €), con yate propio, a grandes cinco estrellas remodelados como el mítico Hotel Excelsior (www.hotel-excelsior.hr). En éste último establecimiento pasaron sus vacaciones los intérpretes hollywoodienses Elisabeth Taylor y Richard Burton, entre otros actores y escritores de las últimas décadas. Ahora ofrece como novedad el plus de su privé: la Villa Agave.

En la isla de Marco Polo,  Korcula, el opulento Lešic Dimitri Palace (lesic-dimitri.com, desde 350 €) destila clase por los cuatro costados de su estructura barroca, que constituyera la antigua residencia del arzobispo. Las actividades privadas que propone (desde 480 €) incluyen catas de vino o visitas a museos y viñedos.

En la costa de Zadar, el moderno Hotel Bastion (Bedemi zadarskih pobuna 13. www.hotel-bastion.hr) ocupa una fortaleza del siglo XIII o kaštela enfrente del animado The Garden. Otra buena parte de la oferta hotelera de este destino se concentra en la zona Puntamika –donde sobresale el Hotel Kolovare–, más apropiada para los que optan por disfrutar del sol en plenitud.