[El Valle del Loira]: De fiesta por el buen gusto

Château de Sully.

Preciosos castillos –más de 300 en funcionamiento y 22 que son de verdadero manual–, villas monumentales que encarnan el espíritu del Renacimiento con un toque del esplendor del siglo XVIII, algunas de las bodegas más prestigiosas del mundo, mucha historia y espectáculos por si viaja uno con niños… Además, fácilmente accesible desde París. Está claro por qué el Loira y sus castillos son un número uno entre los viajeros de todo el mundo. Una versatilidad patente no sólo en el acceso –en avión es fácil desde Nantes, a 80 kilómetros de Angers; o París, a 237 kilómetros de Tours– sino en la forma de recorrerlo.

A la fórmula dell coche de alquiler, se pueden añadir recorridos en globo (www.loire-et-montgolfiere.com. 185 €), en barco (www.maine-anjou-rivieres.com) desde Anjou, y en helicóptero (www.helicoptereentouraine.fr) desde Touraine. También hay una ruta oficial a vélo (en bicicleta) desde Tours que tiene una longitud de 150 kilómetros. Si se alquilan en Loire vélo nature (www.loirevelonature.com), es posible decidir un itinerario entre tres y 31 días, y dejarla en cualquiera de las oficinas del recorrido.

Jardines de cuento

Cualquiera de estas opciones plantea perspectivas a un itinerario básico con lo imprescindible de estos castillos fascinantes y jardines de cuento para ahorrarse el problema de seleccionar. El factor tiempo se impone a la hora de optar por las auténticas superestrellas: en la región de Tours, los chateâux de Villandry (www.chateauvillandry.fr) y su jardín renacentista, alegoría vegetal del amor; el de Azay-le-rideau (http://azay-le-rideau.monuments-nationaux.fr), en el corazón de la Touraine, diseñado –para variar– por una mujer; y Chinon (www.forteressechinon.fr), rodeado de viñedos, en la ciudad natal de Rabelais. Cerca de Orleans, otras dos maravillas son Chambord (www.chambord.org), el mayor y más conocido de la región –cuyo diseño se relaciona con Leonardo da Vinci–; y Cheverny (www.chateau-cheverny.com. 7 €), sobre el que se inspira la historia del cómic de Tintín Los Secretos de Moulinsart, un castillo del capitán Haddock creado por Hergé y perfectamente amueblado. De todos ellos, sólo el de Chambord es gratuito, y ni siquiera queda la esperanza de distinguir algo desde lejos, ya que los jardines y vallados los ocultan por completo.

Villas medievales

Los cascos medievales de Blois y Tours, con sus restaurantes y tiendas de souvenirs, se intercalan como atractivos turísticos para dormir, comer y visitar sus museos e iglesias. En la primera, hay un apropiado espectáculo de luz y sonido a medianoche en su castillo (www.chateaudeblois.fr), donde se representan episodios importantes de su historia: aquí estuvo la residencia real de los reyes franceses y Juana de Arco fue bendecida por el arzobispo de Reims antes de partir hacia Orleáns, entre otros dramas y misterios.

La época dorada de Tours como capital de Francia en los siglos XV y XVI se advierte en la abundancia de patrimonio para admirar. Tras los restos de la muralla galo-romana, las torres románicas de la catedral de Saint-Gatien imponen la orientación hacia el jardín del Museo de Bellas Artes, donde un cedro de 1804 se eleva como símbolo de la ciudad. Los anticuarios y maestros armeros de la peatonal rue Colbert –por la que transcurría el Camino de Santiago– entretienen con sus tesoros hasta las plazas medievales repletas de cafés y animación como Foire le Roi y Plumereau, donde es posible desayunar o cenar.En la de la Victoire hay un mercado los miércoles y sábados; tampoco hay que renunciar a los dulces artesanos y caldos de Les Doucers Tourangelles (rue du Comerse, 104. www.douceurstourangelles.com). En Saché, 15 kilómetros al sur, la antigua casa familiar acoge el Museo Balzac (www.musee-balzac.fr. Entrada, 8 €), donde se muestra la obra del excelso escritor francés y los modos de vida del siglo XIX.

Vinos de gran solera

En el Loira también confluyen tres regiones vinícolas de considerable prestigio: Sancerre, Turena y Anjou. En estas zonas es posible disfrutar de los blancos de Vouvray y Montlouis, los tintos de Chinon –donde los domingos hay un mercado de granjeros– y Bourgueil, los blancos secos de Savennières…

El enoturismo (www.winetourisminfrance.com) es uno de los grandes atractivos en auge de la región, una fuente de inspiración inagotable. La degustación y visita gratuita a bodegas (www.vinsvaldeloire.com y www.vins-centre-loire.com) conviene efectuarlas de acuerdo al horario de visitas de cada productor y el plan de viaje. Los espumosos de Bouvet Ladubay (Rue de l’Abbaye. Saint-Hilaire-St-Florent. www.bouvet-ladubay.fr), en Saumur, son todo un acierto, ya que de paso se llega a las Cuevas Perrières –de donde se extraía la toba de los siglos XVII y XIX– y las viviendas trogloditas de Doué-la-Fontaine.

La colección de Richelieu

En la ciudad de Orleans la historia pone en bandeja otros platos fuertes, como el Museo de Bellas Artes (Place Ste. Croix. Entrada, 4,6 €) y sus óleos de la colección del cardenal Richelieu; incluye el retrato de una vecina de la zona: madame Pompadour. Su residencia –el Châteaux de Menars– permanece tal y como la dejó en 1764. La medieval catedral Ste. Croix guarda piezas valiosas que sólo pueden verse si se realiza el tour con guía, que incluye la cripta y el tesoro de esmaltes bizantinos y piezas de Limoges.

Hoteles: Castillos y parterres

Jardines arquitectónicos, muebles de época, toilette entelada, el perfume de un bouquet de estación sobre la cómoda: así son las mansiones brillantes que se abren al huéspeded. La reputación internacional del Valle del Loira destila una imagen que se cuida con mimo en sus hoteles de charme. De Angers a Orleans se recrean estancias principescas donde materializar la vida aristocrática, en la que no faltan los menús gourmet y detalles de calidad. En Domaine des Hauts de Loire (Onzain. www.domainehautsloire.com), un pabellón de caza del XIX entre Blois y Amboise, se impone la decoración Imperio y una cena gastronómica. Los castillos de Le Choiseul (www.le-choiseul.com. Desde 180 €), en Amboise; Château d’Artigny (www.artigny.com), en Montbazon; y Domaine de Beauvois (www.slh.com), en Lyunes –ambos cerca de Tours–, empatan en hidalguía y perfecto estado de conservación. Prueba de ello es que los tres son miembros de la red de alojamientos históricos Grandes Etapes Françaises (www.grandesetapes.fr). Artigny, este año, estrena también spa. En Amboise, el Manoir Les Minimes (Quai Charles Guinot. www.manoirlesminimes.com), del siglo XVIII, destaca como un enclave perfecto a orillas del río, rodeado de fuentes y parterres, por su elegante discreción. Rodeado de viñedos donde se elabora un vino de renombre, el Chateâu de Marçay (www.chateaudemarcay.com) permaneció incólume durante el periodo de entreguerras. El conjunto medieval impacta como un decorado, pero es tan real como su cuidada gastronomía. Las habitaciones modernas resultan asequibles. Los amantes de los rincones peculiares pueden optar también por el chic clásico del Chateâu de Beaulieu (Joue-les-Tours. www.chateaudebeaulieu37.com), convertido en un lugar de verdadero peregrinaje donde es posible probar las especialidades del joven chef Jean-Marc Lozay: y por el dramático Le Prieuré (www.leprieure.com), un impactante priorato benedictino del siglo XII con vistas a la ribera, ya cerca de la villa troglodita de Rochemenier y Saumur. En estas localidades también se impone una deliciosa cocina, pero esta vez regional.