[Gran Barrera de Coral]: Los perfiles del tesoro turquesa

La Gran Barrera de Coral australiana fue descubierta por el británico James Cook en 1770.

Qué son 24 horas de viaje si uno va al encuentro de un mundo submarino mítico, un destino de culto que es el sueño de todo aficionado al buceo. Para empezar, los vuelos de las compañías British Airways (www.britishairways.com), con escala en Londres, o Qantas (www.qantas.com.au) siempre proporcionan todo tipo de comodidades a sus viajeros de largo recorrido que aterrizan en la llamada Gold Coast o Costa Dorada, considerada el mayor organismo vivo de todo el planeta. Un ecosistema en constante interacción, en el que la participación de cada uno de sus integrantes resulta tan primordial como la luz y el aire. Una comunidad de vecinos compuesta por 1.400 especies de peces, más de 30 clases de mamíferos y unos 400 tipos de corales, entre otros organismos con voz propia.

Templos del submarinismo

Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, el primer europeo que divisó esta Gran Barrera de Coral fue el explorador y navegante británico James Cook. Fue allá por 1770, durante uno de sus viajes de inspección del Pacífico a bordo de la nave Endeavour. Encalló entonces en algún punto del nordeste australiano y dejó constancia en sus diarios de la riqueza de los fondos y paisajes marinos fascinantes; hoy siguen siendo uno de los mayores tesoros de las Antípodas. La visibilidad y las autopistas de buceo han establecido mapas de inmersión con lugares que tanto neófitos como profesionales consideran auténticos templos del submarinismo. Cod Hole, Osprey Reef, Pixxie, North Horne o Challenger Bay… muchos de ellos forman parte del Parque Nacional (www.gbrmpa.gov.au) y están vigilados constantemente con el objeto de proteger y conservar sus fondos. A lo largo de toda la costa existen varias ciudades del coral que sirven de base y punto de encuentro desde donde acercarse a distintos lugares de inmersión y observación específicos. Las más visitadas, como Cairns, Townsville, Rockhampton y Mackay, desarrollan propuestas especializadas en actividades relacionadas con el mar, y son el hogar temporal de investigadores y oceanógrafos a lo largo del año.

Además de la inmersión asesorada por profesionales y los cursos, las excursiones con barcos son otra manera de conocer el mundo de la Gran Barrera de Coral. Las experiencias de cruceros como las del barco Undersea Explorer (www.divingcairns.com.au) permiten realizar convivencias más intensas con el ecosistema y la fauna que lo habita durante varios días. También es posible contratar una estancia en islas privadas –algunas idílicas, como Haggerstone o Whitsunday–, donde es posible desde almorzar a residir en total soledad. Otros prefieren realizar unos días de navegación siguiendo la migración de las ballenas jorobadas por estas aguas cálidas y lejanas.

Ocio en Brisbane

Brisbane, la capital del estado, se ha expandido en los últimos años hasta convertirse en la tercera ciudad australiana gracias a su fama como paraíso del surf, los deportes acuáticos y los espacios de ocio que se han desarrollado en torno a los dones naturales de su increíble barrera coralina. Resulta un lugar perfecto donde tomar contacto con el bullicio urbano antes o después de perderse en el gran azul del océano. Los oriundos la apodan por ello como BrisVegas, ya que la oferta de alojamiento, zonas verdes, espacios de entretenimiento y ocio activo la colocan como una de las metrópolis ideales donde vivir. Muchas de sus actividades se pueden incluso realizar en bicicleta, y uno de sus mejores recorridos panorámicos, el de Story Bridge Adventure Climb (www.storybridgeadventureclimb.com.au), utiliza exclusivamente este transporte por carriles-bici. Otro de sus puntos fuertes son los itinerarios en kayak por el río que le da nombre (www.riverlife.com.au). La ciudad también proporciona una ocasión estupenda para interaccionar con los huidizos koalas en el entorno de Lone Pine Koala Sanctuary (www.koala.net), un zoo privado en Fig Tree Pocket. En el Australia Zoo (www.crocodilehunter.com. 25 €) de Beerwah se concentran varias criaturas típicas de la isla continente, como cocodrilos, dingos, serpientes y canguros.

Cultura aborigen

La cultura aborigen está representada por un interlocutor válido en los alrededores de Cairns: el Parque Cultural Tjapukai (www.tjapukai.com.au. 9 €), dedicado a la herencia de Australia central. Por medio de danzas rituales y una tecnología aplicada holográfica, el espacio recrea distintas leyendas e historias transmitidas por tradición oral de generación en generación, animadas con sonidos de didgeridoo sobre la bush life o vida en lo salvaje; incluye una galería de arte en la que se enseñan obras de artistas locales.

Doma de cocodrilos

A 24 kilómetros de Port Douglas, es posible ver uno de los mejores espectáculos de doma de cocodrilos del estado, Hartley’s Crocodile Adventures (www.crocodileadventures.com), en un auténtico escenario natural; algunos de sus números no son aptos para cardiacos. En Edge Hill, a las afueras de Cairns, si se viaja con niños tampoco hay que perderse una de las pocas sedes de los médicos del aire, el Royal Flying Doctor Visitors Centre (9 am a 4.30pm. 3 €), donde admiten visitas guiadas de 45 minutos.

Hoteles: Islas privadas, yates y buceo

Inmersiones, pesca, natación y todo lo relacionado con el disfrute de la Gran Barrera de Coral figura en la oferta de actividades de los hoteles a lo largo de la costa de Queensland, en especial los cercanos a Cairns. Hasta es posible gozar de la intimidad de una isla privada: el colmo de la exclusividad. Así ocurre con Lizard Island (www.lizardisland.com.au), un resort paradisíaco con 24 playas de arena blanca situado 27 kilómetros mar adentro, al norte de Cairns. Integrada en un Parque Nacional dentro de la propia barrera coralina, la isla figura entre los spots más deseados de toda Australia; el acceso se realiza en avioneta privada, todas las experiencias son personalizadas y ponen a disposición del visitante un barco con fondo de cristal si no se anima con el buceo o el snorkell. Otra opción con más capacidad y categoría cinco estrellas, al lado de Whitsunday Islands, es el complejo Hayman Island Resort (www.hayman.com.au. Desde 440 €), que recrea por medio de lagunas, jardines y diversos niveles de altura una idílica villa escalonada con vistas hacia el océano traslúcido. Su cuidado spa está regentado por Guerlain.
En la zona de Palm Cove, The Sebel Reef House & Spa (Williams Esplanade 99, Cairns. www.reefhouse.com.au) exhibe una lista de invitados que llama la atención; Bob Dylan estuvo recientemente. Con su aspecto de alojamiento veraniego de paredes blancas con buganvillas, camas con mosquiteras, piscinas y terrazas para comer y disfrutar del día a pie de playa, responde al gusto internacional.

Si se viaja en yate o se tiene previsto mucho movimiento marítimo, el Shangri-La Hotel The Marina Cairns (www.shangri-la.com. Desde 130 €), mirando al puerto deportivo, resulta un alojamiento recomendable para viajeros interesados en el tema.

Al otro extremo del estado, dentro del frondoso Lamington National Park, O’Reillys (www.oreillys.com.au) invita a cambiar el entorno marino por el ecoturismo verde durante un fin de semana; esta inmersión en la selva tropical se encuentra a sólo 90 minutos de la costa.