[Jerusalén]: Un paseo por lo sagrado

Los mamelucos crearon en el siglo XIII el actual perfil de Jerusalén, llenándola de madrasas y minaretes.

Son apenas 60 kilómetros de distancia de Tel Aviv, la vibrante y moderna capital de Israel, a su aeropuerto internacional de Ben Gurion, donde aterrizan los vuelos de compañías con ruta desde España, como Iberia (www.iberia.com) o Malev (www.malev.hu). Pero en cuanto el autobús enfila la visión de la Ciudadela con la torre bizantina de David cambia la actitud; en Jerusalén se pisa la historia y se viaja de modo inevitable en el tiempo. La mayoría de los lugares de interés están en la zona peatonal, aunque merece la pena invertir un par de horas en subirse al autobús número 99 (1,10 €), realizar su itinerario circular –que recorre unos 30 monumentos de interés, algunos tan alejados como el Museo de Israel, el Monte Scopus y el Monte Sión– y bajarse en la puerta de Jaffa.  El billete se adquiere al subirse; suele ir completo. Mejor comprarlo con antelación en la estación de Egged (Jaffa Road, 208). En sabbath, hay que deplazarse en un taxi normal o compartido –sherut–.

En el recinto intramuros, de los cuatro barrios no muy definidos –cristiano, armenio, judío, musulmán– se elabora un itinerario básico en torno a dos lugares tan llenos de misticismo como de público: la iglesia del Santo Sepulcro, donde dice la tradición cristiana que se alzaba el Gólgota, lugar en el que Jesucristo fue crucificado, y el Muro de las Lamentaciones, lienzo que se cree formó parte del templo de Herodes del siglo I a.C. Ambos lugares brillan como centro de peregrinaje para fieles de todo el mundo.

Tres culturas unidas por el comercio

El camino por la Via Dolorosa, siguiendo un rumbo al Calvario más religioso que documentado, flanqueado por docenas de comerciantes entre construcciones mamelucas medievales, es una prueba de los estratos de las tres culturas que se alternan. En medio de las callejuelas, los edificios encargados por los emires en el siglo XIV tan pronto conducen a la Iglesia de Santa Ana, levantada sobre el que se cree que era el lugar en el que estaba la casa de Ana y Joaquín, los padres de la Virgen María, como a una fuente con motivos de las Cruzadas.

El Monte Sión guarda la tumba del rey David, el Cenáculo en el que tuvo lugar la cena donde Jesús participó con sus discípulos antes de la crucifixión, la Abadía de la Dormición de la Virgen y la Iglesia de San Pedro en Gallicantu (uno de los pocos sitios donde se debe pagar una entrada). Tiene también  una vista espectacular de la Ciudad de David, el Monte de los Olivos y el Monte del Templo. Todos ellos constituyen otros escenarios bíblicos presos del constante devenir de peregrinos y viajeros. Al atardecer, los más místicos deambulan por el Monte de los Olivos o por los alrededores de la Cúpula de la Roca.

Visitas virtuales para reforzar las reales

La información es tanta que es difícil distinguir las cosas a primera vista, por lo que la progresiva incorporación de nuevas tecnologías resulta útil, sobre todo las orientadas a los viajeros más jóvenes. Las últimas incorporaciones –sin contar las incesantes aplicaciones para móvil– son los paseos guiados en formato mp3 (los del Monte de los Olivos, Eein-Karem, Nachlaot y Neviim Street se descargan gratis en www.jerusalemp3.com) y la experiencia virtual del Ascensor del tiempo (www.time-elevator-jerusalem.co.il, 10 €), apta para toda la familia.

Junto con la visita a los lugares sagrados, Jerusalén funciona como un gran centro comercial; es posible adquirir piezas de arte, cosméticos, libros o ropa. Las tardes de shopping ya no se quedan en los clásicos artículos religiosos del mercado de Ben Yehuda Street, Jaffa Street o Zion Square, ni en la multitud de callejuelas que convierten la Ciudad Vieja en un animado zoco.

Diseñadores locales de ropa y complementos

Ahora se encuentran artículos fashion en las modernas áreas de Emek Refaim Street o Alrov Mamilla, empezando por la ropa y complementos de marcas locales como Castro, Ronen Chen o Steinmatzky. Las tiendas de artículos judíos resulta otra opción interesante; se concentran en King David Street y Kikar Shabbat.

Oeste vanguardista

La zona de West Jerusalem, que, junto con el norte concentra a la comunidad judía contemporánea, aporta otro enfoque de vanguardia. Sus hoteles, tiendas –como el complejo de las Wolfson Towers– y locales hip resultan más afines al estilo Tel Aviv. Una visita por esta parte de la ciudad sin duda ofrece una impresión complementaria y diferente. La inauguración del puente atirantado diseñado por Calatrava hace tres años ha marcado tendencia de espacios hasta entonces nunca vistos, como el Museo de Israel (www.english.imjnet.org.il, 9,8 €). Su sala de Manuscritos del Mar Muerto o rollos de Qumrán resulta para quienes la visitan tan espectacular como su simbología.

Gastronomía clásica y de fusión

La gastronomía de locales de tendencia como el Scala (www.scala-rest.com), donde el chef Oren Yerushalmi combina clásicos de la cocina kosher con ejercicios de fusión del tipo de carpaccios y carnes con salsa tahini, también resulta una sorpresa agradable. Lo mismo que la animada terraza D Bar, en el Dan Boutique Hotel (www.danboutiquejerusalem.com) con vistas a la Ciudad Vieja al atardecer y música lounge. Una muestra de que hay otras formas de observar Jerusalén, y de que su energía urbana es capaz de moverse en cualquier dirección.

Hoteles: Vanguardia y sabor clásico en la ciudadela

El American Colony Hotel (Nablus Road, www.americancolony.com) guarda el encanto de haber formado parte de la historia de la zona, alojando a personalidades y viajeros desde 1904. A pesar de las reformas, sus artesonados de madera y cerámicas armenias le confieren un carácter mágico; cada habitación es peculiar e incluso sus clientes suelen resultar interesantes. Otro clásico es el King David Hotel (King David, 23, www.danhotels.com), cuya sola estampa emula su esencia art dèco. Alojamiento de diplomáticos y famosos durante décadas, su mayestática decadencia armoniza con las joyerías y establecimientos de alcurnia circundantes.

El estilo moderno del nuevo Mamilla Hotel (King Solomon, 11, www.mamillahotel.com, desde 310 €), con su estilizada terraza panorámica, resulta toda una novedad en la Ciudad Santa. Sin duda transmite el glamour urbano de la capital hebrea con sus tonos berenjena y tejidos verdes. Situado en la zona comercial de Alrov Mamilla Avenue, acaba de abrir en sus instalaciones un spa holístico –Akasha- al que acude la flor y nata de la sociedad local.

David Citadel (www.thedavidcitadel.com), en la confluencia de King George y King David, combina el aspecto tradicional de piedra propio de la parte antigua con detalles modernos; la mezcla se considera muy de vanguardia. Su buffet kosher resulta completísimo, así como su centro fitness y su piscina climatizada. En la misma zona oeste, pero más apropiado para los que viajan en coche y prefieren pasar tiempo en la piscina, el Ramada Jerusalem (Puente Ruppin en Herzl Boulevard, www.ramada.com) consta de un complejo con espaciosas áreas comunes deportivas y dos torres con panorámicas de toda la zona; es especialmente agradable al atardecer.

Mount Zion (Hebron Rd 17. www.mountzion.co.il), al lado de la Filmoteca, se instala en una zona moderna, contigua al centro amurallado. Varias suites tienen unas magníficas vistas a la ciudadela. La estructura de este hotel imita las antiguas casas de adobe con toques marroquíes. Entre las comodidades con que miman a sus huéspedes se incluye un hamman del siglo XIX.