[Kathmandú]: Camino del cielo

La stupa de Bodnath, con los peregrinos a su alrededor.

No hace falta que lea profundos tratados históricos. Ni siquiera es imprescindible que se documente sobre los atractivos turísticos del Valle de Kathmandú. En realidad, lo único que debe saber el viajero a la hora de pisar por primera vez Nepal es el significado de namasté. A lo largo del día escuchará esta expresión varias decenas de veces. E incluso puede que su uso le ayude a salir de algún atolladero. Literalmente, este término de origen indio significa “me inclino ante el Dios que hay en ti”. No obstante, cotidianamente se emplea de manera indistinta como saludo, despedida y muestra de respeto. Y es habitual que se pronuncie mientras se sitúan las manos en posición de oración frente al pecho. Una vez sabido esto, ya puede adentrarse sin problemas por las fascinantes callejuelas de Kathmandú.

No siempre hay que tener en cuenta las primeras impresiones. Calles atestadas, tráfico infernal, ruido ensordecedor… los primeros instantes en Kathmandú ponen a prueba los nervios. Sin embargo, una vez superado el examen, la personalidad de esta ciudad resulta encantadora. Situada a 1.337 metros de altitud, la capital de Nepal es hoy uno de los destinos asiáticos preferidos por los occidentales. El porqué de este éxito es fácil de explicar: impresionante patrimonio cultural, abundante oferta de trekkings por la cordillera del Himalaya, precios moderados y, por último, pero no menos importante, la simpatía de su habitantes. Solamente en Kathmandú y alrededores se encuentran siete parajes declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco: Durbar Square; Swayambhunath, también conocido como Templo de los monos; la gran stupa de Bodnath; el complejo religioso de Pashupatinah; la cercana ciudad medieval de Bhaktapur; la plaza Durbar de la localidad de Patan, y el templo de Changu Narayan, dedicado al dios Vishnu.

Ruta por la ciudad

El principal atractivo arquitectónico de la capital es Durbar Square. La majestuosidad de esta plaza proviene de sus orígenes, ya que este era el lugar donde antiguamente se coronaban los reyes nepalíes. Templos, torres, estatuas, el palacio de Hanuman Dhoka… en apenas tres cuadras se reúne el mejor legado de arquitectura tradicional de todo el país. La escalinata del templo de Maju Deval (1692) es el lugar idóneo para sentarse, contemplar el bullicio del entorno y acostumbrarse así al frenético ritmo de la ciudad. Tomando como inicio Durbar Square, y atravesando el atestado casco antiguo, se llega en apenas 15 minutos a Thamel, barrio predilecto de los mochileros y centro de ocio de la ciudad. Esta zona está repleta de hoteles económicos, restaurantes de todas las nacionalidades y tiendas donde poner a prueba la capacidad de regateo. Muchos aficionados al trekking sucumben a los irresistibles precios del material deportivo, aunque siempre con la incógnita de si realmente se trata de un chollo o de un timo. También son muy apreciadas las antigüedades y la artesanía tibetana. Por regla general, los precios son mejores que en el propio Tíbet. En alguna de las librerías internacionales de Thamel pueden encontrarse abundantes libros acerca de Tíbet, budismo y el Dalai Lama, algo impensable en Lhasa.

Centro de peregrinación

La particular relación entre Kathmandú y Lhasa resulta aún más evidente en la stupa de Bodnath. Conviene recordar que la stupa es un tipo de construcción votiva, de disposición circular, en cuyo interior se guardan reliquias budistas. Con 38 metros de alto y 100 de circunferencia, Bodnath es la stupa más grande de Nepal. En su parte superior se vislumbran los inmensos ojos de Buda dibujados y, entre ellos, a modo de nariz, el número 1 según la grafía nepalí. Cada día, cientos de peregrinos acuden a este místico paraje para realizar la vuelta circular a la cúpula mientras recitan mantras y hacen girar las ruedas de oración. Muchos monjes huidos del Tíbet tras los enfrentamientos con el ejército chino en 1959 han elegido esta zona como lugar de exilio.

Buidsmo e hinduismo

Nepal es un país a mitad de camino entre el Tíbet y la India, y no exclusivamente en un aspecto geográfico. Mientras que Bodnath es el principal foco budista de la ciudad, Pashupatinah lo es del hinduismo. Este templo, levantado en el siglo V y rehabilitado en el XVI, es un lugar de visita obligada para devotos de Siva y sadhus (ascetas hindúes) de todo el subcontinente asiático. El templo se levanta junto al río sagrado Bagmati. A lo largo de su ribera se encuentran varios ghats crematorios donde se incinera a los fallecidos en piras de madera. El recuerdo de Benarés viene inevitablemente a la cabeza.

Buen momento

El país vive actualmente un momento esencial para su historia. El 28 de mayo de 2008 una Asamblea Constituyente proclamó la República Federal Democrática de Nepal, concluyendo así la guerra civil que durante más de diez años enfrentó al gobierno monárquico y a los rebeldes maoistas. Además, la proclamación de la República puso fin a más de 240 años de monarquía. Desde entonces, y con el turismo como principal arma, Nepal trata de superar los múltiples obstáculos que tiene ante sí. No obstante, todos estos quebraderos de cabeza quedan en un segundo plano cuando suena la ensoñadora letanía de las plegarias en Bodnath. O cuando el torrente de vida desborda Durbar Square. O, simplemente, cuando un nepalí regala una sonrisa desinteresada. Poco queda decir entonces salvo Namasté.

Hoteles: De la mochila a la maleta de lujo

Los amantes de lo sofisticado tienen una habitación a su nombre en el Dwarika’s Hotel (www.dwarikas.com). Este precioso y recoleto hotel boutique ocupa varios edificios de arquitectura tradicional, decorados todos ellos con miles de tallas de madera rescatadas por los propietarios durante los últimos 40 años. Cada habitación tiene una decoración distinta y varias de ellas cuentan con lujosos y espaciosos baños de granito. La piscina y la biblioteca transmiten una sensación de paz que transporta al huésped a un país distinto que el de las bullangueras calles aledañas. No se encuentra en el centro urbano, pero llegar en taxi a Thamel apenas cuesta un par de euros y 10 minutos de trayecto. Los aprensivos recibirán con agrado la noticia de que el Consulado de España se encuentra dentro del hotel.

El Hyatt Regency Kathmandu (kathmandu.regency.hyatt.com) es otra opción para aquellos que busquen alojamientos de clase alta. Situado a escasos diez minutos andando de la stupa de Bodnath, este cinco estrellas pertenece a una multinacional hotelera, lo que para algunos turistas se convierte en una garantía de estándares occidentales. Cuenta con 280 habitaciones, una variada oferta de restauración, gimnasio, pistas de tenis y piscina de verano. El aeropuerto se encuentra a solo 4 kilómetros de distancia.

Los espíritus más aventureros deben buscar habitación en Thamel. Debido a la gran oferta, es habitual visitar varios hoteles antes de decidirse y así comparar instalaciones y precios. Conviene recordar que el regateo también se aplica al alojamiento. Es posible dormir por 10 euros en una habitación doble. Obviamente, no se puede esperar habitaciones dignas de rey. No obstante, dos opciones más que decentes para dormir en este vibrante barrio son el Hotel Courtyyard (www.hotelcourtyard.com) y el Ambassador Garden Home (aghhotel.com).

La zona de Freak Street tiene como ventaja que está a 30 segundos de Durbar Square. El inconveniente es que la mayoría de alojamientos son casas de huéspedes no aptas para remilgados. Freak Street fue el barrio predilecto de los hippies que llegaron a la ciudad en busca de misticismo durante los años 60. Puede que aún se encuentre alguno por allí.