[La Ruta Maya]: Al pie de las pirámides

La Riviera Maya se extiende a lo largo de 130 kilómetros de costa caribeña en Quintana Roo.

La mejor manera de recorrer la Ruta Maya es realizar un combinado con los vuelos de aerolíneas como Aeroméxico (www.aeromexico.com) –que llegan al aeropuerto internacional de Cancún– y recorridos en coche de alquiler con compañías tipo Avis (unos 25 € al día) o circuitos organizados. La opción por cuenta propia es la más interesante, ya que permite disponer del tiempo a voluntad para ver el Mundo Maya al ritmo propio, aunque siempre a cuenta de algunos imprevistos.

La franja costera que funciona como corredor turístico desde Cancún hasta Tulum despliega 130 kilómetros de costa con arenales paradisíacos para el baño y ruinas mayas rodeadas de purita selva, junto a un amplio surtido de opciones de ocio y tiempo libre, están los servicios de deporte como alternativa. Si se prefiere el confort de las grandes ocasiones en el mínimo tiempo, la opción habitual es una estancia en Cancún combinada con una visita en autobús hasta la entrada al parque que custodio las pirámides de Chichén Itzá.

Pirámides de Yucatán

Al ser el conjunto más potente de la zona, también es el más concurrido y repleto de puestos de souvenires, restaurantes y fanfarrias, así que resulta recomendable acudir en horarios intempestivos para evadirse de los grandes  circuitos. Con todo, Chichén Itzá (www.chichen.com.mx) o Boca de los pozos de los brujos del agua –en maya– encarna el apogeo de esta civilización, con su arquitectura en piedra entre la vegetación y el mar; siempre impresiona. Destaca el edificio de 55 metros de altura llamado El Castillo, construido con el propósito de preservar la paz y apegarse a los designios de los dioses de la naturaleza. En caso de preferirse algo alternativo y pausado, la visita al monumento se puede distanciar con preliminares como los yacimientos de la Ruta Puuc, al norte de la Península, que integran pequeñas joyas: Labná, Xlapak, Sayil, Kabah y Uxmal. Todas comparten características arquitectónicas similares, en especial los recursos de fachadas e iconos que referencian al dios de la lluvia: Chaac. Por carreteras sin peaje, se invierten unas cuatro horas y puede realizarse tanto desde Cancún como desde Mérida o Playa del Carmen. A cambio, se realiza un itinerario sin aglomeraciones, casi un descubrimiento.

Playa del Carmen e Isla Mujeres

Aunque Playa del Carmen ha sido una de las protagonistas del potente desarrollo de la zona, aún conserva ecos del típico pueblo caribeño que fue: pesquero, tranquilo y marinero. De noche, con una agitada vida nocturna y tiendas de moda iluminadas, despide aires cosmopolitas. Se encuentra frente a la isla más grande del país: Cozumel, y en plena  Riviera Maya. No es tan barata como en sus inicios, pero muchos insisten en dormir en cabañas de techo de paja o palapas con hamacas en el porche: es cool. El esnorquel en toda la zona, incluida la cercana Isla Mujeres, y los baños de sol en topless, junto con la buena onda de sus chiringuitos playeros y tabernas, resume la filosofía de un rincón cada vez más apreciado por los viajeros que buscan una propuesta vacacional sin la tutela del todo incluido. Una de las experiencias más impresionantes es el buceo con el Rhincodon Typus o tiburón ballena (www.whaleshark-mexico.com) desde Isla Mujeres o Holbox. A unos metros de la Quinta Avenida, el restaurante Yaxche (calle 8 entre avenida 5 y 10, www.mayacuisine.com) sirve cocina tradicional maya, como la crema de chiplotle, la ensalada de mango y los camarones a la diabla. También organiza cursos de cocina.

Hacerse con una visión auténtica de esta cultura precolombina traspasa con creces las fronteras del estado. El testimonio de sus 102 sitios arquitectónicos reconocidos se distribuye por cinco países del istmo: Guatemala, El Salvador, Honduras, Belice y México. Sólo en este último, el legado exige recorrer el sureste del país, y en sentido estricto, comprende lugares que algunos viajeros no habrían incluido a primera vista dentro de esta calificación, como la zona arqueológica de Comalcalco (abierta de 9 a 17 horas), en Tabasco, una necrópolis de periodo clásico construida con ladrillos y estuco de ostión, un tipo de conchas marinas. O el ascenso a Edzná y la impresionante ciudad de Calakmul (www.calakmul.biz), en Campeche, una de las más grandes y antiguas, descubierta a 20 kilómetros de la frontera de Guatemala, en medio de una importante Reserva de la Biosfera.

La cosmogonía de Palenque

Si muchos lugares adscritos a la denominación están vinculados a Yucatán –como Dzibilchaltún y Ek Balam–, en Quintana Roo muestran con orgullo Tulum y los edificios y canchas de juego de pelota en Cobá y Kohunlich. Aunque ninguna ruta maya mexicana está completa sin detenerse en Chiapas y el centro ceremonial de Palenque (www.inah.gob.mx. 29 €), donde los mayas resumieron su mística concepción del universo. Es menor en extensión que Tikal (www.parque-tikal.com), en Guatemala, o Copán (www.copanhonduras.org), en Honduras, pero este yacimiento representa el apogeo de la civilización maya. Las imponentes construcciones del Templo de las Inscripciones, el Gran Palacio y el Observatorio, rodeados de una exuberante vegetación, no tienen parangón cuando abre a las 8 horas. Entonces, todavía la selva está cubierta de neblina y los animales ocupan las ruinas sagradas.

Hoteles: Intimidad selvática

El Maroma Resort & Spa (www.maromahotel.com, desde 308 €) se encuentra próximo al yacimiento maya de Tulum y rodeado de una plantación de cocoteros. El lugar contagia una intimidad poco común: sus edificios han sido alineados según la Sagrada Geometría Maya, asegurando el correcto flujo de la energía, con el fin de que mente, cuerpo y espíritu encuentren paz. Las suites frente al océano o Sian nah (en maya, Casa de los cielos) cuentan con spa propio y palapa –pérgola con techos de paja–. Su Kinan Spa incluye los baños energéticos.

En Playa del Carmen, junto al alojamiento de sol y playa habitual triunfan las propuestas de diseño del Grupo Habita como Hotel Básico (Quinta Avenida con Calle 10 Norte www.hotelbasico.com), donde lo importante no es el tamaño de la habitación sino los detalles. Para empezar, el huésped recibe una Polaroid al borde de la cama: hay que capturar los momentos de su estancia. Y la terraza bar Azotea funciona como un bar de copas al aire libre, rodeado de pantallas de plasma con vídeos de la playa y música a cargo de dj’s. Las piscinas están hechas con dos tanques de petróleo que miran al mar. Algo parecido interpreta el cercano Deseo [ hotel + Lounge ] (Quinta Avenida con Calle 12, www.hoteldeseo.com), con habitaciones que durante el día se transforman en salas de estar, kits básicos para la playa y para la fiesta, y hamacas. La terraza y pool-deck hospeda el lounge, espacio de reunión y descanso donde relajarse al aire libre sobre enormes camas y pufes al lado del jacuzzi y de una alberca.

Otro hotel que crea tendencia, esta vez en Cancún, es el Me Cancún (Bulevar Kukulkan, kilómetro 12, www.me-cancun.com), al inaugurar en los grandes alojamientos de la zona un estilo contemporáneo con spa, piscina infinity, camas balinesas, rituales acuáticos, nuevas tecnologías, amenities de Aveda, zona de sonido marino y otros detalles propios de la gama. Ubicado en la Laguna Bojorquez, su plan activo resulta especialmente completo.