[Londres]: Una city a la medida

Vista de Londres.

La capital mejor comunicada de Europa tiene casi una decena de aerolíneas que la conectan desde distintos puntos de España por vía aérea. Para encontrar el mejor precio, se pueden comparar distintas webs o utilizar buscadores online tipo www.rumbo.es, www.es.lastminute.com, www.edrams.es. Existen cinco aeropuertos de acceso, cada uno con un servicio de tren y shuttle de transporte al metro: de Heathrow, el Heathrow Express (www.heathrowexpress.com, 19,4 € en internet) llega a Paddington en un cuarto de hora; de Gatwick, el Gatwick Express (www.gatwickexpress.com, 19,4 €) va a estación Victoria en media hora; de Standstead, el Standstead Express deja en Liverpool Street en 42 minutos (www.stanstedexpress.com, 22 €); en Luton, el Thameslink llega a King’s Cross en media hora; y el Shuttlebus de London City va cada 10 minutos a Canary Wharf  en 12 minutos. Moverse en Londres no es barato, así que merece la pena sacarse algún abono turístico –London pass with travel (desde 56,6 €), en www.londonpass.com–, con visitas incluida a muchas atracciones y sin necesidad de hacer colas.

Desde el corazón de la ciudad, en Trafalgar Square, cualquier rumbo es bueno para tomar el pulso de la actualidad. La futura capital olímpica del 2012 se ha dedicado a remozar sus viejos atractivos y a revitalizar áreas menos conocidas para acentuar su sensación de equilibrio. En el primer caso, quizás el más relevante sea la sensata remodelación de la National Portrait Gallery (St. Martin’s Place, www.npg.org.uk), cuya entrada, además, es gratuita. Desde su cafetería se tienen excelentes vistas de la Plaza a la hora del lunch, siempre después de observar muchos retratos tan de moda como los de Enrique VIII –tan celebrado por la serie televisiva Los Tudor–, William Shakespeare, las hermanas Brontë, Lord Byron o en especial la última Lady Diana, un óleo doblemente concurrido en estos días ante la inminente boda de su hijo, el príncipe William.

Londres desde arriba

Los amantes de las alturas tienen otras perspectivas en picado de Londres para comparar. Las hay vanguardistas, como las que ofrece la galería de arte moderno más relevante de todo el Reino Unido, la Tate Modern (www.tate.org.uk/modern) –con unas tentadoras tienda y librería– y la noria London Eye (www.londoneye.com, 22,3 €), ubicada en la orilla izquierda del Támesis. O clásicas, que ya resultan poco convencionales, caso de la pasarela del Tower Bridge (www.towerbridge.org.uk) –el tour pasa a dar una ojeada a sus potentes maquinarias victorianas–, las verdes colinas de Hampstead Heath (www.hampsteadheath.net), y lo alto del campanile de St. Edgard en la mismísima Catedral de Westminster (www.westminstercathedral.org.uk,  3, 20 €). Otras veces, no es cuestión de ver Londres desde lo alto, sino desde la sorpresa. Pocos son los que consiguen entrar en la cita nocturna del Museo Sir John Soane (primer martes del mes, de 18 a 21 horas, www.soane.org), cuando realiza su noche de puertas abiertas con luz de velas. Quien ha tenido la suerte, dice que es una experiencia regresiva. Recorrer esta mansión neoclásica repleta del exquisito gusto de este arquitecto Real, iluminada tal y como era en el 1700, cautiva el sentido. Lo mismo que consultar algunos de los fondos de la British Library (www.bl.uk, gratuito) compartiendo pupitre con las partituras de Mozart, los cuadernos de Leonardo y la edición de la Biblia impresa por Gutenberg en la llamada Milla de los Museos (www.museum-mile.org.uk). Este paseíto de King’s Cross al Támesis agrupa en un razonable itinerario leyendas obligatorias donde invertir una tarde de lluvia, como el inagotable British Museum (www.britishmuseum.org, de 10 a 17 horas) –empezando por los frisos del Partenón y sus reliquias egipcias–, o realizar descubrimientos como la Wellcome Collection (www.wellcomecollection.org), que explora los intersticios de la medicina, arte y ciencia, y un museo de la masonería.

Té, paraguas y otras compras

El shopping en la capital británica es otro valor seguro: se genera una atracción instantánea entre el visitante y las zonas comerciales de Covent Garden y Knightsbridge. Es todo un placer hacerse con una bolsa de tés y cookies Fortnun & Mason en Picadilly Circus (www.fortnunandmason.com) mirar paraguas y guantes en Harrods (Brompton Road, 87, www.harrods.com) y ojear lo último de Stella –McCartney– en Harvey Nichols (Knightsbridge, 125, www.harveynichols.com). 

Vanguardia callejera

Otra cosa son los mercadillos, en especial los del East End, la zona de moda. El público que marca tendencia ha cambiado sin pensar las piezas selectas de Notting Hill, Portobello (www.portobellostreet.es) o el plan flower power de Candem (www.camdenmarkets.org) por los menús orgánicos, las prendas de jóvenes diseñadores, los restaurantes –Viajante, Bistrotheque…– y el vintage alternativo de Broadway Market (London Fields a Regent’s Canal; www.broadwaymarket.co.uk. Sábados 9 a 17 horas) y el Columbia Road Shops & Flower Market (columbiaroad.info, domingos de 8 a 15 horas). De viernes a domingo, los locales nocturnos, restaurantes y galerías de arte que se han apropiado de la antigua fábrica de cerveza Truman Brewery (Brick Lane, 91, www.trumanbrewery.com) eclosionan como el epicentro de un movimiento independiente de arte y tendencias y se convierten en el espacio multiusos donde ir de compras, cenar o bailar hasta altas horas. Esta tendencia tuvo su origen en el Mercado de Spitafields (Horner Square 16. www.visitspitafields.com. 10 a 16 hs, diario) y su estilo tan london trend.

Hoteles: Un puñado de clásicos y otras sorpresas

Estilo, presencia y carisma; algunos cinco estrellas británicos imponen con sólo pronunciarlos. En el caso de The Ritz (www.theritzlondon.com) de Green Park y The Berkeley (www.the-berkeley.com), en Knightsbridge, salta a la vista que su refinamiento procede de algo inmanente, no sólo es cuestión de dinero. Tomar el té en cualquier de ellos adquiere por ello rango de privilegio, aunque haya que reservar con tres semanas de antelación. Otra leyenda viva es The Savoy (The Strand. www.the-savoy.com. Desde 450 €). Reabierto este año, recupera su atmósfera de 1889 en plena forma para alivio de sus clientes asiduos. Junto con otro mito de Mayfair, The Dorchester (Park Lane, www.thedorchester.com. Desde 460 €), con las mejores vistas a Hyde Park, se posiciona como uno de los favoritos de las estrellas de Hollywood y amantes de toque british.

Luego están renovadores como el Blakes Hotel (www.blakeshotels.com), en South Kensington, diseñado por la decoradora británica Anouska Hempel, quien acuñó por primera vez el concepto de los alojamientos boutique. Llaman la atención sus preciosos doseles blancos sobre el suelo crudo y los numerosos detalles chinescos. O el One Aldwych (www.onealdwych.com), una nota de vanguardia en Convent Garden. Sus tapicerías de otomán en seda de tonos berenjena dejan huella.

La zona del East Side concentra buena parte de los mercadillos frecuentados por los londinenses más atentos a las últimas tendencias y algún hotel a juego con este público como el Town Hall Hotel & Apartments (Patriot Square, www.townhallhotel.com. Desde 290 €). Se trata de un cinco estrellas que por fuera parece el típico boutique eduardiano, pero por dentro rompe con la tradición british, importando un orden decorativo de tipo loft que rompe conscientemente con todo lo previsto. Su restaurante Viajante, del chef Nuno Mendes es un lugar de moda. Algo parecido ocurre en el Soho con el Dean Street Townhouse (www.deanstreettownhouse.com), donde las bañeras neovictorianas y sus chaise longue están tan cotizadas como una mesa en el brunch de los domingos.