[Manhattan]: La isla de los rascacielos

Manhattan es el menor de los cinco distritos de Nueva York, pero el que guarda más iconos culturales.

Parece gigantesca en la distancia, pero de hecho es el borough o distrito metropolitano de menor superficie de Nueva York. No llega al millón y tres cuartos de habitantes repartidos en apenas 21 kilómetros de largo. Su poder, sin embargo, es gigantesco. Manhattan reúne más iconos culturales que muchos países, y atesora tiendas de marca, residentes famosos y tendencias que todos reconocen a través de los mass media. Nueva York es la ciudad más visitada del mundo, con 46,7 millones de turistas en 2009. Eso hace que cualquier época del año resulte tan estimulante como abigarrada la llegada al JFK International Airport (www.jfk-airport.net), en Queens –a 24 kilómetros–. La forma más barata de acceder a Manhattan sigue siendo el Metro (www.nycsubway.org), seguida del New York Airport Express Bus Service (www.nyairportservice.com. 10 €), que finaliza en la Grand Central Station, en East Side.

Para moverse, se recomienda sacar un pase turístico (desde 54 € el de un día, en www.newyorkpass.com), que combina descuentos a museos y visitas. O hacerse asiduo del recorrido de la línea de autobús M15, que recorre Manhattan desde South Street Seaport hasta la calle 125 en Harlem. Durante dos horas y media también es posible recorrer el Lower Manhattan y seguir los pasos de George Washington y los primeros fundadores gratis en bicicleta (www.downtownny.com, recogida en South Street Seaport, Piers 16 y 17, Fulton St. y South St.).

Arquitectura de colosos

A nivel arquitectónico, su factor diferencial reside en la verticalidad retro. La falta de espacio dio lugar a que por primera vez se pensase en la idea de una ciudad habitable hacia arriba a partir de los años 20. Así nació la preciosa línea de rascacielos que la caracteriza. Y eso que los más reconocibles y hermosos no son modernos sino antiguos: aquellos que barrieron los récords y fueron los primeros del mundo. Se pueden identificar sin esfuerzo esos colosos de la arquitectura art decó, como el legendario Chrysler Building (Calle 42 con la Avenida Lexington), de 1930, con 318 metros de altura, y el mítico Empire State Building (lunes a domingo, de 8 a 2 am. 350 Fifth Avenue. Plataforma de observación, 14,3 €), donde se colgó King Kong en el filme de 1933; la única manera de disfrutar de las vistas a solas es aparecer antes de las 11 horas. Muchos compitieron en la carrera por coronar el cielo neoyorquino, y la cosa no ha parado desde entonces, como prueban herederos tan variopintos como el Seagram Building (1957) o el reciente Condé Nast Building (2000).

El recorrido básico por Manhattan debe incluir un paseo por los escaparates más lujosos de la Quinta Avenida –sin dejar de contemplar el del Tyffany & Co (www.tiffany.com) a la altura de la calle 57–, una visita a los espectáculos del Rockefeller Center (30 Rockefeller Plaza. www.rockefellercenter.com), donde tampoco  puede faltar la vista de la ciudad desde el piso 70 (abierto de 8 a 12 horas, www.topoftherocknyc.com), un cotilleo financiero en torno al toro de Wall Street y el entorno del New York Stock Exchange (www.nyse.com, consultar servicio de visitas) y una tarde de observación y paseo por el gran Central Park.

Arte y shopping

Junto con el sorprendente parecido que luce la Calle 42 al natural respecto de su aspecto en las películas, preludio de la estupenda oferta de musicales on y off Broadway, Manhattan también tiene mucho que decir en temas de cultura. Las exposiciones temporales del Guggenheim (1071 Fifth Avenue) original y el MOMA (11 West 53 Street) ya dicen bastante. No hay que pasar por alto sus áreas de shopping porque tienen artículos de ediciones especiales elaborados por artistas de primera línea a precios interesantes, a veces con descuento.

Propuestas siempre originales

Frente al sello de identidad neoyorquina del diseño y la originalidad que despunta en las tiendas exclusivas de la estilosa Soho y la bohemia de Greenwich Village (www.nycgv.com), la Isla tampoco le hace peros a las imitaciones. Estos emblemas de la irregularidad atraen a auténticas hordas de cazagangas a Chinatown, que cotillean por los alrededores de Canal Street. Las hay de distintas calidades, pero los precios de estas dudosas primeras marcas son un claro distintivo. Otros utensilios de uso diario, desde aparatos de masaje hasta artefactos de cocina, se concentran en East Broadway. Para comer, entre la quincena amplia de regiones culinarias sobresale esa especialidad unificada que sólo se toma para comer: las empanadillas dim sum en mil y una variedades; un sitio donde degustarlas –acompañadas del té de rigor– es Nom Wah Tea House (13 Doers St e/ Pell y Chatham. Desde 4,3 €), abierto en 1921.

La comida, rápida

A la hora de comer, las tentaciones resultan casi inagotables, y perfectas para seguir ruta, ya que el servicio es rápido. El sándwich de pastrami y la tarta de queso de Katz‘s Delicatessen (205 East Houston St. www.katzdeli.com), en Lower East Side, no tienen excusa; en este deli judío se apunta toda la consumición en el ticket. Tampoco hace mal atreverse con alguna variedad de helados de Il Laboratorio del Gelato (95 Orchard St. www.laboratoriodelgelato.com), en la misma zona; sorprendente el de sésamo tostado; por descubrir, el de wasabi.

Hoteles: Las claves del toque neoyorquino

El tan llevado New York style o estilo New York siempre es difícil de definir, pero no tiene pérdida. Básicamente su coupage rinde culto a la arquitectura decó y la habitabilidad vertical, con toques de interiorismo pop y matices neoescandinavos. Un gran clásico es, sin duda, el mítico Waldorf Astoria Hotel (301 Park Avenue. www.waldorfnewyork.com. Doble, desde 240 €), en la esquina de la Quinta Avenida. Trece plantas de esplendor donde no sólo se duerme sino donde hay más de una historia que escuchar. Considerado una joya del Art Decó, está declarado patrimonio nacional. Sus salones son un museo vivo que merece la pena conocer por medio de su tour guiado (11.30 am, jueves y sábados, reserva previa; 43 €). Incluye un almuerzo de sus platos más emblemáticos en el Peacock Alley. Otras leyendas embajadoras del lujo que no necesitan presentación (miembros de la exclusiva Five Star Alliance, www.fivestaralliance.com) son el Mandarin Oriental New York, The Peninsula New York, The Carlyle, The St. Regis o The Ritz-Carlton.

Los independientes boutique hotels del Upper East Side con su aire 1900 –caso del Franklin Hotel (www.franklinhotel.com. Desde 380 €), que mezcla elementos modernos con los originales del edificio– son otra tentación para la tarjeta de crédito. Aunque resultan más apropiados los apartamentos tipo loft de Marmara Manhattan (301 East 94th Street. www.marmara-manhattan.com. Desde 217 € noche, mínimo 4 noches), con cocina, jacuzzi y muebles de diseño: ofrece unas vistas nocturnas de la isla dignas de una película de Woody Allen.

l ultra-chic es otro nivel que se impone en los barrios de Soho o Meat Packing District. En este último, The Standard (848 Washington Street. www.standardhotels.com/new-york-city. Desde 220 €) transforma un coloso centenario con estupendas vistas al río Hudson en un homenaje a la estética del edificio de las Naciones Unidas, con toques y muebles de Eero Saarinen, Mies van der Rohe y Arne Jacobsen. Su bar, The Living Room, merece una copa tanto como un menú de mediodía en su premiado restaurante, The Standard Grill.