[Marruecos]: Por los oasis del Gran Sur

Los 2.400 kilómetros del Atlas aislan el Gran Sur hasta de la lluvia y crean su deshabitado desierto.

Descubrir el Gran Sur es uno de los mayores atractivos que ofrece un viaje por Marruecos. La cordillera del Alto Atlas, que parte el corazón del país de nordeste a sudeste, ofrece unos paisajes inolvidables: interesantes aldeas bereberes, estrechas gargantas, valles salpicados de hermosas fortificaciones de barro… Hoy todos estos hitos legendarios pueden visitarse con cierta facilidad.

La ruta de las kasbahs

Hay varias ciudades desde donde iniciar este maravilloso itinerario. Una interesante propuesta es la ruta Marrakech-Merzouga-Marrakech, para 5 ó 7 días. Marrakech es el mejor punto de partida pues aquí es fácil alquilar un 4×4 (indispensable para moverse por el terreno) y contratar los servicios de un experto guía (alquilar un automóvil cuesta alrededor de 45 € diarios). Se puede hacer por libre si se tiene muy en cuenta que las gasolineras se encuentran en los caminos principales y no abundan. Asimismo hay que llevar agua por si se produce un recalentamiento del motor y asegurarse de que hay neumático de recambio (suelen producirse pinchazos a menudo).

Saliendo de Marrakech en dirección a Ouarzazate, la carretera asciende por la vertiente norte del Atlas hasta alcanzar el puerto de Tzi-n-Tickda, que con sus 2.260 metros es el más alto por el que hay que pasar. Por el camino se ven pequeñas aldeas que, a veces, se confunden con la gran llanura arenisca y caliza y que advierten de que nos vamos aproximando al misterioso desierto. Es posible cruzarse con alguna jaima. Hay que acercarse sin miedo. Sus pobladores son gente muy hospitalaria y lo más probable es que ofrezcan una tacita de xai (té).

A medida que uno se adentra en el Gran Sur, la orografía se hace más inhóspita. Muy pronto aparecerá la kasbah de Teloulet. No hay que perdérsela: es una de las más impresionantes de la ruta. Dentro de sus compactas murallas se aprecian los restos de lo que en su día fue la residencia de los jefes de la poderosa tribu de los Glaui, la cual dominaba la región. Más adelante está Ait Benhadu, probablemente el pueblo más conocido de la ruta. Su disposición en la base de una colina, las innumerables kasbahs y su excelente estado de conservación, lo han convertido en uno de los principales escenarios de cine del sur marroquí. Aquí, por ejemplo, se rodaron algunas escenas de Lawrence de Arabia. No acaban aquí las sorpresas. Pronto aparecerá Ouarzazate y, muy cerca, otra parada obligada: Taurorit. Esta kasbah también fue antaño residencia de los príncipes Glaui y, además, sirvió de escenario para la película El cielo protector. Taurorit no sólo se mantiene fabulosamente en pie sino que varias de sus estancias interiores se pueden visitar. Se trata de tres plantas, abiertas a un gran patio de armas, que contienen misterios salones de audiencia y habitaciones con celosías. Aquí vale la pena entrar en el Centro Artesanal, un complejo de 12 tiendas con artículos de calidad a precios fijos.

La garganta del Todra y las dunas de Merzouga

Es el otro gran atractivo de este viaje. Estas gargantas esconden un paisaje sublime bañado por un río de aguas transparentes. Magnífica oportunidad para regalarse un relajante baño. Recomendamos visitar este enclave a primera hora de la mañana, pues es el momento en que se puede disfrutar con mayor tranquilidad, tanto de la caída del agua como de la fauna del lugar, entre los que destacan las ardillas y las águilas perdiceras. El mejor punto de partida para visitar las gargantas es Tinerhir, un extenso palmeral donde no faltan los buenos alojamientos y, si uno quiere, puede dar paseos por la garganta a caballo o en bicicleta (es fácil alquilarlas en Tinerhir).

En el centro de la ciudad existe una gran plaza-jardín abierta a las principales avenidas, siempre polvorientas, que acoge una vez por semana (generalmente los sábados) el gran mercado por el que desfilan vendedores y compradores llegados de los más distantes enclaves, tanto del valle del Dadés como del valle del Drá. Durante la cita semanal, los bereberes no sólo adquieren verduras y frutas, como naranjas o dátiles, sino que aprovechan para comprar joyas, perfumes y otros utensilios.

Finalmente Merzouga, una de las paradas obligadas para la mayoría de los visitantes de la zona. Nos encontramos a las puertas del Sáhara y por lo tanto se hace obligado hacer una travesía en camello. Muchos hoteles o agencias organizan excursiones. Se sale siempre por la tarde y se llega a un campamento de jaimas para contemplar el momento mágico de la puesta de sol y degustar una cena tradicional amenizada con música tradicional.

Consejos a tener en cuenta

Marruecos es magnífico para comprar de todo, desde alfombras a piezas de cerámica, pasando por las típicas babuchas o trabajos en madera. Los precios son muy asequibles aunque todo dependerá de nuestra habilidad en el regateo. Como primer paso, debe preguntarse el precio del objeto que interesa en varias tiendas. Como orientación, el precio puede reducirse hasta quedarse en poco más de un tercio de lo pedido inicialmente. Se pregunta cuánto cuesta, se dice que es mucho, y se pide una segunda cotización. Después ya puede ofrecerse un primer precio. Como último recurso, puede hacerse ademán de marcharse.

El mejor momento para un viaje por el Gran Sur es sin duda, la primavera, ya que es la estación del año en que las temperaturas son más agradables, además de que los valles se llenan de flores y verdor. En verano, especialmente en julio y agosto, llegan a esta zona muchos turistas y las temperaturas son muy altas (superiores a 45 grados centígrados) y pueden hacer muy duro el recorrido.

Hoteles: Lujo oriental a la sombra del Atlas

Toda la zona está jalonada de magníficos hoteles. Los hay para todos los gustos y bolsillos. En Ouarzazate, el Hotel Kenzi Azghor (www.kenzi-hotels.com) es toda una institución y destaca sobre todos los demás. Decorado con sentido del lujo y buen gusto, garantiza unas vistas espectaculares. Las habitaciones son cómodas y amplias. Para los más sibaritas, en la gran terraza que hay justo enfrente de la piscina se sirven unos cócteles excelentes. Otro hotel destacable es el Belere (www.belerehotels.com). Tranquilo y elegante, muchos lo consideran indispensable en cualquier viaje por la zona debido, sobre todo, a su privilegiada situación en el corazón de un inmenso y bellísimo palmeral. Son 270 habitaciones perfectamente equipadas (televisión, aire acondicionado, gran terraza).

En Tinerhir se sitúa el Hotel Tomboctou (www.hoteltomboctou.com). Se trata de una antigua kasbah magníficamente restaurada por el jeque Bassou en 1944. Es una delicia. Tiene dos restaurantes. En uno sirven cocina internacional; en el otro los platos son los tradicionales de la cocina marroquí. Desde aquí se organizan excursiones por los alrededores a los huéspedes que lo solicitan, que pueden elegir entre hacerlas en bicicleta o en quad.

En Ait Benhadu, La Kasbah (www.lakasbah.com). Situado en un lugar inmejorable, ofrece vistas espectaculares de la ciudad fortificada, internacionalmente conocida por haber sido escenario de la película Lawrence de Arabia.

Y qué decir de Marrakech –punto final de la ruta descrita– donde hay muchos hoteles fantásticos. Nada mejor que despedirse del país alojándose en un riad, estas antiguas casas palaciegas con hermosos patios en su interior que se han reconvertido en hoteles con encanto. También hay muchos, pero destacan el Riad Farnatchi (www.riadfarnatchi.com) y el Riad Al Moussika (www.riyad-al-moussika.com). El primero dispone de cinco suites donde se han alojado personajes ilustres como los actores de Hollywood Russel Crowe y Angelina Jolie. En el segundo (muy tranquilo y acogedor, sólo dispone de 3 habitaciones) uno se siente protagonista de Las mil y una noches. Todo gira alrededor de un estanque que traslada a los huéspedes a los jardines del Generalife. Aquí es posible darse un baño entre pétalos de rosa.  Si se desea ampliar la experiencia de inmersión que supone alojarse en un riad se puede obtener información en www.riadsenmarruecos.net