[Varanasi]: Con los ciclos del Ganges

En cualquier esquina mirando al Ganges sucede el lento ritual que protagoniza cualquier hindú anónimo al atardecer: arder en una pira funeraria cubierta de flores, orientada al río sagrado. Luego, las cenizas son depositadas cuidadosamente por los parientes en el agua, cumpliendo el ciclo terrenal del samsara, la muerte y el renacimiento eterno. No hay olores extraños ni visiones repulsivas. Todo transcurre en un estado de absoluta naturalidad, como ha sucedido desde el siglo IV a.C. en la población “más antigua que la historia, que la tradición, que la leyenda, y parece el doble de antigua que la suma de todas ellas”, como la describió el escritor norteamericano Mark Twain. Porque su historia, por una vez, se prolonga más allá que la de Atenas, Babilonia o Roma.

Ciclo-rickshaw, la elección sostenible

El acceso a Varanasi se realiza por tren –cuenta con dos estaciones de ferrocarril: Varanasi Cantonment y Mughal Sarai– o avión; el aeropuerto de Babatpur se encuentra a 22 kilómetros y recibe numerosos vuelos interiores de Nueva Delhi y Bombay. Los recorridos a medida es mejor realizarlos con algún turoperador del país, como Travel Spirit International (www.tsiholidays.com). Para moverse por la ciudad, el transporte habitual son los ciclo-rickshaws. El precio se acuerda antes de subir y depende del recorrido. A pesar del aspecto famélico de sus conductores, constituye para ellos un modo de vida, y soluciona mejor los atascos de tráfico que los rickshaws motorizados.

Visita a los ghats

Los circuitos por la India suelen dejar la visita a la ciudad de los ghats o desembarcaderos de piedra para el final, cuando los viajeros ya se han preparado de algún modo para el impacto. Prácticamente, es la única visita importante de Varanasi, ya que los ataques del emperador Aurangzeb arrasaron los tesoros y monumentos antiguos del corazón de Uttar Pradesh oriental. La constante presencia de la muerte en todas sus formas y su aceptación como algo natural lo convierte en un espectáculo tan humano como coral: morir de hecho en Varanasi significa alcanzar sin duda alguna el moksha, la iluminación inmediata, lo que explica la gran cantidad de viudas, ancianos y santones que rezan y deambulan por sus calles en espera del gran momento.

Un lugar de encuentro para músicos

Las riberas del Ganges encarnan el lugar de encuentro a cualquier hora del día. Delante de sus pabellones y templos donde se adoran dioses, lingams y yonis –representaciones de los atributos sexuales masculinos y femeninos–, cada mañana acuden sacerdotes a realizar sus abluciones y limpieza, personas de cualquier casta a ofrecer sus pujas u ofrendas y turistas que van detrás de los peregrinos que siguen el ritual del Panchartirthi Yatra o camino de los santuarios a lo largo del río. Éste atraviesa de norte a sur los embarcaderos de Varanasi, a pie o en barca: Assi Ghat, Chauki Ghat, Dashaswamedh Ghat, Man Mandir Ghat y Manikarnika Ghat, la principal área de cremación. Hacer desaparecer los restos bajo el humo en este lugar es un lujo inaccesible para la mayoría de los hindúes, por eso es un show observado en directo, una fiesta de tributo y respeto cada atardecer.

Varanasi es también conocida como un centro productor de instrumentos musicales para piezas clásicas del norte de la India. Sus calles congregan a numerosos estudiantes de tabla por su escuela o gharana. También es el lugar donde nació el maestro del sitar Ravi Shankar, y muchas de sus tiendas de instrumentos funcionan como centros de docencia donde tienen lugar sesiones improvisadas. La ciudad acoge varios festivales de música, así como los talleres de luthiers de prestigio. Las direcciones a tener en cuenta incluyen las del constructor de tabla Bassaruddin (cerca de Arya Samaj Temple,Lalapura) y la de Imtiaz Ali (Ramapura, enfrente de Mazda Movie Hall), que tiene distintos tipos y calidades de instrumentos clásicos para iniciarse en el estilo. Kesho Prasad (Gyanwapi, cerca de Dashashwamedha) elabora instrumentos de cuerda como sitars y tanpura, lo mismo que Nitai Chandra Nath (Jangambali), cerca del International Music Ashram, en Godaulia, donde imparten cursos para aprender y estancias especializadas.

El centro religioso

El centro urbano de Varanasi cuenta con un nombre propio, y se conoce como Vishwanatha Khanda. Resulta un enjambre de callejuelas que crecen en torno al Vishwanatha o templo dorado, una estructura del siglo XVIII que guarda un lingam de Shiva famoso por su tamaño y valor. Se encuentra al lado de una mezquita del siglo XIII y de las ruinas de otro templo anterior. En los alrededores, abre un curioso mercado de figuritas religiosas policromadas y ofrendas que se venden para ser depositadas en el río.

A unos cuatro kilómetros del Assi Ghat se puede visitar el templo de Durga, pintado de rojo y conocido como el templo de los monos. El cercano museo Bharat Kala Bhavan (abierto de 7,30 a 12,30 horas), dentro del recinto de la Universidad Hindú de Vanarasi (www.bhu.ac.in), reúne un importante fondo de miniaturas y textiles. En la misma dirección, se puede aprovechar el desplazamiento para observar las vistas desde el fuerte de Rammagar, la residencia del maharajá de Varanasi, con palanquines y diversos trofeos de caza.

Hoteles: Testigos de las bendiciones

Consagrado a la diosa Nadesari, cuyo santuario preside la entrada, el Nadesar Palace Varanasi (Nadesar Palace Grounds, www.tajhotels.com) permanece ligado a la historia colonial de Varanasi, aunque, curiosamente, no se ubica al pie de los ghats. Fundado en 1835 en un círculo de mangos y jazmines, sus lujosas suites y su campo de golf se mantienen como el refugio elegido por muchas celebridades de incógnito. Su lista de reyes y líderes es impresionante y tan variada que incluye a personalidades como la reina Isabel II de Inglaterra o el Dalai Lama. Otra opción en este rango, más en clave moderna, es el Radisson Hotel Varanasi (The Mall, Cantonment, www.radisson.com), en una zona donde se concentran varios alojamientos turísticos. En este caso, las instalaciones compensan la ausencia de vistas con un confort interior contemporáneo único en la ciudad: tapicería color chocolate, suelos de mármol verde, pantallas de plasma y transporte gratuito a la estación de tren. Una nueva incorporación es el Gateway Hotel Ganges Varanasi (Nadesar Palace. www.thegatewayhotels.com, desde 105 €), rodeado de jardines y con forma de un símbolo swastik, que garantiza la buena fortuna en la mitología hindú.

Las vistas del Hotel Ganges View (Assi Ghat, www.hotelgangesview.com) convierten esta casa de huéspedes decorada con antigüedades y repleta de luz natural, en toda una bendición si se prefiere participar de la vida del río y sus rituales desde un lugar privilegiado. Las habitaciones con aire acondicionado son escasas, así que se recomienda reservar con antelación. Otra opción consiste en visitarla para el desayuno, lo que permite disfrutar entretanto de su terraza.

Quienes prefieran una estancia en contacto con la realidad india y sus modos de vida, pueden elegir alquilar un apartamento para estancias prolongadas, buscar un bed & breakfast u optar por la fórmula de estancia como huésped en una casa local por medio de www.indianhomestays.org. La disponibilidad de estas opciones depende de la época del año, del número de personas que viajan y del tipo de alojamiento demandado.