[Viena, Praga y Budapest]: Trío imperial al ritmo fluvial

Vista de Praga.

Viena y Budapest están conectadas por el río Danubio y comparten una cultura fluvial que les sirve tanto de transporte como de inspiración musical. Los hidro-foil resultan un excelente transporte entre ellas (www.danubecruising.com). Pero tanto Praga, desde las aguas del Moldava (www.cruise-prague.cz) como Budapest desde las del Danubio (www.legenda.hu) pueden navegarse a bordo de distintos tipos de cruceros donde elegir. Sin duda, una conexión fluvial para las tres ciudades enlazadas por la dinastía imperial de los Habsburgo. Cualquier recorrido conjunto siempre sigue un mismo orden establecido. Se comienza por la Viena del waltz y el modernismo de Hoffmann y Loss, con sus cafés y sus complejos palaciegos; se sigue por la Praga de Kafka, barroca, de callejuelas empedradas y leyendas esotéricas como la del judío Golem; y se termina en la dinámica Budapest, donde se amalgaman estilos imperiales y modernistas con restos de la arquitectura soviética, balnearios y una efervescente curiosidad por el presente. Sin establecer causalidades, la experiencia vienesa propone una atmósfera elegante, que no desluce cualquier recuerdo de Sissí emperatriz que uno pueda tener por descabellado y cinematográfico que sea. La visita a los palacios del Hofburg (www.hofburg-wien.at. 12.40 €) comprende varios edificios; no puede estar completa sin incluir al menos uno de sus dos atractivos más mediáticos: la Wien Spanische Hofreitschule o Escuela Española de Equitación (www.srs.at. Desde 23 €, se recomienda adquirir el billete on line) y el Wiener Sänger Knaben o Coro de Niños Cantores (www.wsk.at). La nueva vanguardia aprovecha el flujo imperial para hablar del arte moderno en el MuseumsQuartier (www.mqw.at), que reúne cincuenta instituciones en uno de los diez complejos culturales más grandes del mundo.

El resto en Viena es cuestión de entregarse a la música y a una buena ración de Sachertorte en ese gran invento que son los kafeehaus, como el Café Dommayer (www.dommayer.at), el Café Hawelka (www.hawelka.com) y el Café Central (www.palaisevents.at). Para lo primero, hay que asegurarse a ser posible una visita o una entrada en el mítico Musikverein (www.musikverein.at); su acústica es tan deliciosa como incómoda si toca una postura lateral (la más barata).

Los cinco barrios

La impresión de Praga y su peculiar metamorfosis está más orientada al recuerdo de escritores como Neruda y la arquitectura de Mucha. Nunca sufrió a gran escala los bombardeos bélicos del siglo XX, por lo que conserva un casco monumental de 900 hectáreas que se reparte al pie de su Castillo, en cinco barrios históricos –Hradcany o Castillo, Malá Straná o Ciudad Pequeña, Stáre Mestó o Ciudad Vieja, Nové Mestó o Ciudad Nueva y el guetto judío de Josefov– aunados por un carácter bohemio y místico. En lo alto de Hradcany, el Monasterio Stráhov (www.strahovskyklaster.cz), fundado en 1140 por monjes premonstratenses, conserva en su biblioteca una sala teológica del siglo XVII excepcional. El descenso por la calle Loretánsaka deja a un lado el inmenso Palacio Cernín, rodeando el arrabal de Novy Svet o Nuevo Mundo –favorito de nigromantes e intelectuales–, y desciende por la calle Pohorélec hasta el Castillo. Un paseo de mil años de historia donde destaca la Catedral de San Vito, con vidrieras modernistas del artista Alfons Mucha. Tras seguir el flujo que baja por Nerudova, en la orilla del río Vltava, una multitud cruza el Puente de San Carlos. Entre tiendas de granates, cristal tallado y souvenires, la calle Karlova anuncia el Staré Mestó.

Siempre con cerveza

La Staroméstké Namestí o Plaza de la Ciudad Vieja, repleta de terrazas y vendedores de entradas para conciertos, suele estar abarrotada. Muchos ven cómo da la hora su reloj astronómico, de 1490, marcando el paso de los planetas por los signos zodiacales. Por la tarde, el plan debe incluir el famoso teatro de sombras en Ta Fantastika (www.tafantastika.cz. 28 €) y una cena con cerveza; para eso los checos son los mayores consumidores de cerveza del mundo: 157 litros por persona y año. Una cervecería o pivnice favorita es U Fleku (www.ufleku.cz), fundada en 1499.

Puentes y colinas

Budapest llega al final, pero su estampa deja una impresión inolvidable. El majestuoso Danubio discurre entre la zona alta de Buda y la llana de Pest a lo largo de cuatro kilómetros y nueve puentes. Su superficie es alargada; un recurso útil es el itinerario del tranvía 2 (consultar las tarjetas turísticas en www.budapest-card.com). La subida a Buda en el funicular Budavari Sikló (3 €) desde Clark Adám Tér –al pie del Puente de las Cadenas– recuerda las colinas de Lisboa. Una vez arriba, hay que curiosear por el Castillo y admirar la panorámica del Bastión de los Pescadores. El verdoso puente Liberty o Szabadság Híd, adornado con míticos pájaros turul, conduce hasta el mercado Nagycsarnol, donde se puede comprar foie, páprika para el goulash, embutidos, semillas de amapola o makó, y hasta comer en el restaurante del primer piso, Fakanál. El paseo por la calle Vàci conduce hasta la plaza Vörösmaty y el café Gerbeaud (www.gerbeaud.hu), fundado en 1858 y lleno de tentaciones. En plena avenida Andrássy, la Casa del Terror (www.houseofterror.hu) repasa la agitada historia de Hungría durante el siglo XX. Por la noche, nunca falta ambiente en los locales del Liszt Ferénc ter.

Hoteles: Alcobas con mucha historia

La tríada imperial ofrece alojamientos dignos de una noche con vistas al centro histórico. En Viena, reyes y grandes mandatarios eligen durante la temporada de bailes el Hotel Imperial (Kaerntner Ring 16. www.starwoodhotels.com. Desde 340 €), un edificio de 1863 que rezuma suntuosidad visual, cuyo servicio parece orquestado a ritmo de vals. Los clientes con expectativas de exclusividad también eligen el Hotel Palais Coburg (Coburbastei 4. www.palais-coburg.com), decorado con muebles Biedemeier y sólo suites. Entre las apuestas de diseño destacan el Style Hotel (www.radissonblu.com/stylehotel-vienna), de inspiración Jugendstill y cerca del Hofburg, y el área actualizada del Hotel König von Ungarn (www.kvu.at), en un edificio de 1746, al lado de la Figarohaus.

En Praga, el capricho oscila entre la singular atmósfera del Mandarin Oriental Prague (www.mandarinoriental.com/prague), instalado en un monasterio del siglo XIV ubicado debajo del Castillo, y el más atrevido Hotel Augustine (www.theaugustine.com), en la zona de Malá Strana. Por su parte, el Barceló Old Town Praha (Celetná 29. www.barcelooldtownpraha.com), al lado de la Torre de la Pólvora, armoniza su fachada barroca con una decoración de diseño armónica. La novedad es el vanguardista Icon Hotel & Lounge (www.iconhotel.eu).

En Budapest, las vistas del Puente de las Cadenas están garantizadas desde el impecable Four Seasons Budapest (www.fourseasons.com/budapest/), donde se han alojado desde Sofía Loren hasta Steven Spielberg. Otro cinco estrellas de marca es el Hotel New York Boscolo (www.boscolohotels.com), que combina la arquitectura de vanguardia y la decoración neoversace en el mismo edificio donde se integra uno de los cafés históricos de la ciudad, el New York Café (Erzsébet krt 9-11). Entre los hoteles boutique, destaca el moderno Lánchíd 19 (desde 99 €. www.lanchid19hotel.hu), que cambia de color según la hora, y el funcional NH Budapest (www.nh-hotels.com), cerca de la Isla Margarita.