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Capricho en Dubái: Oasis de opulencia

El más grande del mundo… El más alto del mundo… El más caro del mundo… En Dubái todo es “lo más…” los hoteles dEl emirato reclaman la atención mundial con construcciones y atracciones únicas. sus interiores también se contagian de la querencia por la fantasía, las exageraciones y el lujo del emirato.

El Rambagh Palace, de la cadena Taj, la joya hotelera de Jaipur.

Palacios de India: Dormir como un maharajá

El paisaje indio se encuentra salpicado de soberbias construcciones palaciegas que hablan de las vanidades de los antiguos maharajás que gobernaron en el país. Dormir aunque sólo sea una noche en alguna de estas antiguas residencias es una de las experiencias más fascinantes de un viaje por la India.

Estancia con piscina del Chedi Club, ejemplo de relajación balinesa en la población de Ubud.

Romántico Bali: Las estancias soñadas

Tanto si la pretensión es desconectar de todo y hallar un remanso de tranquilidad en el que el masaje, el silencio y la cocina tradicional tomen la delantera a cualquier otra actividad como si lo que busca es enamorarse de ella, de él, de todo lo que le rodea y embarga, Bali y sus villas tradicionales garantizan todo esO.

Servicio de playa del Soneva Fushi.

Un hotel, una isla: Emociones lejos de todo

En el Pacífico Sur abundan las islas coralinas, donde la temperatura del agua no desciende de veinte grados, es decir, el entorno de la Oceanía tropical. los hoteles construidos en una isla privada son abundantes en esta parte del mundo, en particular en Fiyi, Tonga, Vanuatu y Polinesia Francesa.

El resort Kumarakom Lake permite alojarse en casas-barco.

Canales de Kerala: La cuna de un mismo dios

Cuando el eslogan de una región reza que es “el país del mismo Dios”, uno puede deducir que en en esta zona se vive, se come, se disfruta y se duerme a cuerpo, al menos, de rey. Siempre que los monzones les dan una tregua, los fecundos canales del estado indio de Kerala se prestan a cumplir todo tipo de sueños y deseos.

Torre Jin Mao en el Pudong de Shanghái.

La nueva China: Hoteles de (mucha) altura

La nueva China se construye a velocidades supersónicas. En Shanghái, el “skyline” colonial y decimonónico del Bund se enfrenta cara a cara al futurista de Pudong, en cuyos rascacielos los hoteles libran una batalla por ser el más alto, el más moderno y, por supuesto, el más lujoso del mundo.

Impresionante ubicación del hotel Taj Tashi, en Thimphu (Bután), a 2.300 metros de altitud.

Al pie del Himalaya: Más cerca del cielo

La cordillera de los ochomiles mantiene el carácter austero y carismático que hace tanto las delicias del “only traveler” como de la familia completa, si ese es nuestro concepto de viaje. a los hoteles allí enclavados, algunos ya de buena categoría, les proporciona la mejor materia prima de su trabajo: difícil superar las vistas.

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Clásicos orientales: Elegancia del lejano Este

Algunos de los hoteles más “clásicos” no siempre destacan por su clasicismo. A las líneas rigurosamente clásicas del Strand o del Imperial, en el este de Asia, se oponen, en efecto, la fantasía a veces delirante de los antiguos palacios reconvertidos en hoteles o las barrocas habitaciones del Oriental de Bangkok.

La llamada “isla de James Bond” en la bahía de Phang Nga.

Playas de Tailandia: Hacia la eterna sonrisa

El olor a tierra quemada por el sol tailandés asombra a propios y extraños. Exprime a fuego lento la verdad de un país que vive de sus playas y a costa de un espíritu yacente en cada palmera, en cada arrozal… Con esa mezcla no es extraño que el país se haya convertido en el destino perfecto para todos aquellos que, sin hacer nada, lo reciben todo.

El ryokan Gora Kadan fue residencia de verano de la familia imperial Kanin no Miya.

Ryokanes de Japón: Tradición en japonés

Para sentirse como un auténtico samurai, nada mejor que reservar unas cuantas noches en un ryokan. Después de la ceremoniosa acogida y de bañarse en las aguas termales del hotel, el viajero se pone el kimono, abre las puertas corredizas, sale al jardín y se siente transportado de inmediato al Japón feudal.