Bocas del Toro [Panamá]: El refugio de la belleza

Las aguas de Cristóbal permiten una visibilidad de hasta veinte metros y acogen tortugas y barracudas.

Durante siglos, el principal activo de Bocas del Toro fue el comercio de carey. Es decir, los caparazones de las tortugas marinas que, con tanta abundancia, visitaban las playas de este archipiélago. Por fortuna, cada vez son menos los que ven un negocio en estos animales, auténticos supervivientes del Triásico y, por tanto, anteriores a los grandes dinosaurios y que hoy se encuentran entre las especies más amenzadas del planeta. A no ser aquellas empresas que organizan expediciones por los arenales del archipiélago para contemplar el espectáculo del desove y nacimiento de las tortuguitas, por ejemplo en la Playa Larga de Isla Bastimentos… Antes de la llegada del turismo, el archipiélago de Bocas del Toro era conocido, sobre todo, por la exportación de bananas y frutas tropicales. De hecho, en los recorridos por las islas (Colón, Bastimentos, Cristóbal…) aún es habitual encontrarse con las características plantaciones de bananos. Turismo y agricultura masiva implican formas de vida que, en la mayor parte de los casos, nada tienen que ver con las que practican las comunidades indígenas que perviven en el archipiélago (los ngobe son los más abundantes), fundamentalmente dedicados a la pesca y a una agricultura y ganadería de subsistencia. La visita a sus poblados, incluida en los programas para descubrir la lujuriosa naturaleza que recubre estas islas, es una buena oportunidad para conocer sus costumbres, además de adquirir sus llamativas artesanías.

El capítulo etnográfico tiene aquí una importancia capital, pues la cultura de Bocas del Toro es fruto de una curiosa amalgama de usos y costumbres de las poblaciones indígenas originarias y de cuantos se asentaron en el archipiélago tras su descubrimiento por Cristóbal Colón durante su cuarto viaje (1502): españoles y otros europeos como británicos y franceses, inmigrantes procedentes de las Indias Occidentales y suramericanos que llegaron con el auge de las explotaciones bananeras, estadounidenses que se asentaron aquí durante el largo periodo de tutelaje de Panamá por parte del gran vecino del Norte…

Bahía de Delfines

Esos estadounidenses son los responsables, en gran medida, de que Bocas del Toro se haya abierto al turismo en las últimas décadas. La mayor parte de los visitantes llegan atraídos por una riqueza submarina realmente prodigiosa. Es la que generan las extensas formaciones de coral que rodean la mayor parte de las islas e islotes. Entre los lugares más interesantes para la práctica de ese deporte están los arrecifes junto a la isla de Cristóbal. Allí, con aguas de una claridad excepcional, que permiten una visibilidad de hasta veinte metros, nadan especies como merlines, barracudas, tortugas marinas, peces ángel, loro y sapo, meros y morenas, aparte de muchas variedades de anémonas, esponjas y crustáceos. Junto a esa misma isla, la laguna Bocatorito es conocida como la Bahía de los Delfines, por la cantidad de estos cetáceos que la visitan y que, lejos de huir de la presencia humana, la buscan con curiosidad. Pero la mayor parte de los submarinistas suelen concentrar sus expediciones en los arrecifes coralinos que rodean el pequeño Cayo Coral (o Coral Crawn), donde hay un restaurante que se ha convertido en uno de los principales puntos de reunión de estos deportistas. Inmersiones también muy recomendables son las que se realizan en Punta Hospital y El Jardín, ambas en Isla Solarte.

Buena parte de los fondos marinos están englobados en las más de 13.000 hectáreas del Parque Nacional Marino Isla Bastimentos, que, aparte del entorno subacuático, incluye playas y manglares. La interrelación entre esos tres hábitats explica también la abundancia y variedad de aves de que hacen gala esta islas. De hecho, el avistamiento de los cientos de especies que nidifican o se alimentan en ellas es uno de sus pincipales reclamos turísticos. Entre los lugares más destacados para esta actividad está la Isla de los Pájaros (o Cayo Cisne).

Costa y selva tropical

Ese lugar se encuentra a escasos minutos en barca de Bocas del Drago, activo núcleo turístico, rodeado por algunas de las mejores playas del archipiélago. Aunque, sin duda, uno de los arenales costeros más espectaculares es Bluff Beach, kilométrica franja de costa flanqueada por una espesa selva tropical. Estos dos lugares se encuentran en Isla Colón, cuya capital administrativa y económica, Bocas del Toro, lo es también del resto del archipiélago. Situada en uno de los extremos de la Bahía del Almirante, llamada así en honor del descubridor, aquí son muy características las viviendas de estilo caribeño.

Aunque para experimentar la autenticidad caribeña sin duda la mejor idea es visitar Cayo Agua, con sus casas de madera construidas en palafitos sobre el mar. Una vez aquí también merece la pena recorrer alguno de los senderos que se adentran en la espesura del bosque húmedo (mejor contratar los servicios de un guía autóctono). Igual que acercarse al yacimiento coralífero y de conchas que hay en la playa de Punta Limón, en la zona Este de la isla, con espectaculares formaciones estratificadas que alcanzan los tres millones de años de antigüedad.

Hoteles: Auténtico Caribe

Igual que ocurre en otros lugares turísticos de Panamá, la mayor parte de la oferta de alojamientos en Bocas del Toro consiste en pequeños hoteles de arquitectura colonial o caribeña, con servicios y decoración bastante básicos. Aun así, en los últimos años han proliferado algunos complejos que responden a los estándares de calidad que se suelen asociar con la estancia en otros lugares del Caribe. Por ejemplo, Popa Paradise Beach Resort (www.popaparadisebeachresort.com), situado en Popa, la más exterior y remota de las islas del archipiélago. Se trata de uno de los alojamientos más lujosos de Bocas del Toro, con 18 habitaciones distribuidas en cabañas individuales, dos suites y una penthouse (ideal para familias con niños), distribuidas en un exuberante jardín con piscina y junto a la playa.

También junto al mar se encuentra el Hotel Playa Tortuga (www.hotelplayatortuga.com), en Isla Colón. Además de las 117 confortables y amplias habitaciones, este alojamiento ofrece dos restaurantes (uno de ellos, Baula, en el muelle privado del hotel), piscinas, gimnasio, área para masajes y actividades acuáticas, aparte de excursiones para conocer la biodiversidad de las islas.

En la capital, Bocas del Toro, en pleno centro urbano pero junto al mar está Palma Royale Hotel & Suites (www.palmaroyale.com), con 15 suites que incluyen una penthouse de dos habitaciones. Este establecimiento, con un estilo muy a lo hotel-boutique, garantiza un trato personalizado y privacidad. Aunque el mejor aliciente para los que se alojan en él es la oferta de actividades náuticas y de naturaleza a la que tienen acceso desde aquí.

Muy especial es la experiencia que disfrutan los huéspedes de Punta Caracol Acqua Lodge (www.puntacaracol.com), también en Isla Colón y con nueve suites-palafitos sobre el agua del mar y entre corales. El complejo se ha realizado según técnicas constructivas autóctonas y utilizando materiales directamente recogidos de la naturaleza, lo que le da una gran autenticidad, aparte de privacidad gracias a un servicio muy personalizado.