Paradise [Bahamas]: Una playa para la historia

Vista aérea del impresionante complejo Atlantis Paradise Island, cerca de las costas de Florida.

Cantava el ruiseñor i otros paxaricos de mil maneras por allí donde yo andava; ay palmas de seis o de ocho maneras, que es admiración verlas, por la diformidad fermosa dellas, mas así como los otros árboles y frutos e ieruas. En ella ay pinares a maravilla, e ay campiñas grandíssimas, e ay miel, i de muchas maneras de aves y frutas muy diversas”. Estas palabras escritas en castellano del siglo XV son las primeras que escribió el almirante Cristóbal Colón cuando contaba admirado las tierras que acababa de descubrir. El genovés estaba totalmente convencido de haber llegado a Asia, pero, como sabemos todos, lo que había hecho era arribar a un nuevo continente que por accidentes diversos de la historia acabó tomando el nombre de América.

Colón estaba sorprendido por lo que estaba viendo. Aquello era como el paraíso, el edén de Adán y Eva del que hablaba la Biblia, y decidió llamar a esa primera playa en la que desembarcó como San Salvador, en agradecimiento al Altísimo por la proeza que acababa de realizar, y por la belleza que contemplaba. En cambio, los indios que vivían allí, que se habían mostrado bastante alarmados y preocupados ante la llegada de unos extraños hombres blancos venidos de más allá del Levante, llamaban a la isla sencillamente como Guanahani.

Actualmente no sabemos con exactitud cuál fue esa isla que Cristóbal Colón divisó un 12 de octubre de 1492, y cuál era esa playa que llegó a cambiar por completo la historia de la Humanidad. Pero algunas hipótesis, entre ellas una que maneja la famosa National Geographic Society, propone que se trató de Cayo Samaná, no muy lejos de la isla Crooked, un pequeño islote, hoy deshabitado, de la costa central del archipiélago de las Bahamas.

Un descubrimiento sorprendente

Numerosos científicos e historiadores que han estudiado el tema no se han puesto de acuerdo al respecto sobre cuál fue la primera de las tierras del Nuevo Mundo que Colón contempló en el horizonte, aunque todos coinciden que esa primera playa en la que Colón desembarcó estaba en uno de los numerosos islotes y cayos centrales existentes en el archipiélago de las Bahamas. Unas islas impresionantes que pronto quedaron despobladas tras la muerte de sus históricos pobladores y que fueron españolas hasta el siglo XVII, cuando se convirtieron en un nido de forajidos y en escondite secreto de algunos de los más famosos corsarios, bucaneros y piratas del Caribe.

Las Bahamas son un archipiélago que está localizado frente a las costas de Cuba y Florida. Compuesto por más de 700 islas, islotes y cayos, tiene en Nassau su enclave más importante. Antiguo escondite del famoso pirata Barbanegra, en el siglo XVIII devino colonia británica gracias al gran número de lealistas de Norteamérica que no compartían las ideas separatistas de George Washington y que se exiliaron allí, continuando fieles a la corona de Gran Bretaña hasta 1975 (aunque continúan, eso sí, como súbditos del soberano del Reino Unido). Desde entonces, el gobierno bahameño ha mimado a los visitantes de las islas como los ciudadanos de Suiza han cuidado a los banqueros de todo el mundo.

Una puesta de sol única

Por las tardes refresca un poco en el Mar de las Antillas. Tras un día muy soleado y caluroso, el atardecer se convierte en el momento más agradable de toda la jornada. Las temperaturas bajan hasta el punto exacto de confort. El sol tropical, al abandonar paulatinamente su resplandor, permite con su huida que la nitidez de los colores del paraíso lleguen a su momento justo. Un escenario en el que el mundo bien podría detenerse por unos instantes. La hora de la puesta de sol representa el momento más oportuno para disfrutar del paraíso y tomar un agradable aperitivo en las Bahamas, una palabra que deriva probablemente de la voz castellana “bajamar”, con una más que excelente compañía. El agradable sabor de un buen dry Martini con guinda o el regusto de unas sabrosas fresas al champagne, degustadas al son de una moderna melodía interpretada por un saxofón y un piano, convierten la ocasión en un momento realmente inolvidable.

Una buena y reparadora ducha antes de abandonar la habitación del resort en busca de una de sus agradables terrazas se convierte en el contrapunto ideal a una agotadora mañana de baños y remojos en los que se ha disfrutado de uno de los paisajes más buscados del planeta.

El refugio de “James Bond”

Si tiene oportunidad, no deje de conocer Paradise Island: Bay Street, Blue Lagoon Island, Cable Beach… James Bond siempre la ha tenido entre sus lugares preferidos de vacaciones, como demostró en Operación Trueno (1965). Y desde hace un par de décadas, esta pequeña isla de 277 hectáreas, unida a Nassau por dos puentes, se ha desarrollado como una gran meta del turismo de las Bahamas. Desde entonces solo está poblada por resorts, hoteles, campos de golf, acuarios, casinos y algunas de las residencias privadas más lujosas del planeta. Nos imaginamos al protagonista de las novelas de Ian Fleming pidiendo al camarero un Martini con vodka, agitado, no mezclado. ¿Comparten?

Hoteles: Dos maneras de entender el paraíso

Servicio de mayordomo las 24 horas, menú de almohadas, atención particular para los niños, lujosos baños, piscinas privadas, una biblioteca con ambiente de plantación colonial, románticos jardines inspirados en Versalles, playas fabulosas con aguas cristalinas, panorámicas excepcionales sobre el Caribe, un campo de golf particular, un balneario al estilo balinés y, sobre todo, unas habitaciones de ensueño en varias casas de campo de 80 metros cuadrados y diversas villas de tres y cuatro dormitorios individualizadas son solo algunos de los atractivos de este increíble resort, que uno no sabe si está situado en el cielo o en la tierra. One & Only Ocean Club (oceanclub.oneandonlyresorts.com), localizado a 40 kilómetros del aeropuerto de Nassau, es en realidad una gran finca señorial situada en el centro de la isla Paradise, que bien podría ser la casa del hombre más feliz del planeta, pues no se imagina un lugar donde estar más cerca de la eternidad.

No muy lejos de allí, algo más a poniente se sitúa otra de las mejores ofertas hoteleras de la isla: el Atlantis Paradise Island (www.atlantis.com/default.aspx), un complejo hotelero impresionante que ofrece una variada tipología de alojamientos a la vez que numerosos restaurantes (asiático, francés, italiano, mediterráneo, fusión, informal…), un casino, diversas salas de fiesta y un impresionante hábitat marino que es el más grande del mundo con más de 50.000 animales y más de 200 especies. Es otro concepto de paraíso basado más en el entretenimiento y la diversión. Inspirado en el mito de la Atlántida, el complejo está compuesto por el relajado ambiente tropical de las Beach y Coral Towers, en la marina del Harborside Resort, en las modernas Royal Towers o en el lujo de las suites de The Cove. Los allí alojados pueden disfrutar de la posibilidad de nadar con delfines en Dolphin Cay, disfrutar de aventuras submarinas y un parque acuático de nueve toboganes y once piscinas, y sorprenderse con un parque marino excepcional, junto a una variada oferta de ocio en torno a un campo  de golf, un completo Spa, gimnasio, pistas de tenis, una área de compras e incluso una biblioteca con más de dos mil títulos. Y por la noche también es posible disfrutar de una de las mejores ofertas lúdicas del Caribe. A disfrutar toca del paraíso, ¿no creen?