Turcos y Caicos [Reino Unido]: Más que sol y playa

A lo largo del archipiélago de Turcos y Caicos se extiende uno de los arrecifes más grandes del mundo.

En marzo de 1841, el Troubador, un barco que se dirigía a Cuba cargado de esclavos africanos para las plantaciones de azúcar de esa isla antillana, naufragó ante las costas de Caicos, un grupo de islas de soberanía británica situadas en un extremo del Atlántico, al norte de la actual República Dominicana. El mar, el temporal, y, probablemente, la casualidad permitieron que 193 esclavos de los 300 aproximados que había encadenados en la nave, y una veintena de miembros de la tripulación lograran sobrevivir al desastre y llegaran sanos y salvos a una de las islas del archipiélago, Middle Caicos, prácticamente deshabitada.

Como se refugiaron en territorio británico y allí la esclavitud había sido abolida desde 1834, los esclavos fueron liberados rápidamente por las autoridades locales. Pero como los africanos no tenían recursos para regresar a sus hogares, ni tenían otra mejor opción de futuro, decidieron aprender diversos oficios, profundizar en la lengua inglesa y quedarse a vivir en estas islas que milagrosamente los habían liberado. Hoy,  sus descendientes conforman gran parte de la población de este Territorio Británico de Ultramar que, a pesar de disfrutar de amplia autonomía política y gastar su paga en dólares norteamericanos, depende formalmente de su Graciosa Majestad, que envía allí un gobernador, el máximo dirigente político de las islas. La historia de la humanidad tiene, a veces, estas curiosidades.

Un destino turístico muy codiciado

Efectivamente, las islas de Turcos y Caicos (Turks & Caicos es su denominación oficial) son actualmente uno de los 14 territorios que dependen de Londres, pese a no contar con voz propia en la Comenwealth de naciones británicas, un estatus algo irregular que en el caso de este archipiélago estuvo a punto de ordenarse hace menos de una décadas con una original integración en Canadá, que al final tampoco cristalizó.

En cualquier caso, la peculiar administración de estas islas no constituye el principal aspecto de interés para el visitante que se acerque desde España, quizá más seducido por otros atractivos mucho más mundanos, tales como que en el pasado año 2010 el archipiélago fuera designado como el mejor destino de playa y sol del mundo (por la muy seguida página web TripAdvisor). Y es que desde los años 80, el archipiélago de Turcos y Caicos constituye uno de los destinos turísticos más codiciados gracias a sus playas de fina arena blanca y a un mar de un increíble color turquesa. Conectadas diariamente por avión con Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido, el aeropuerto de isla Providenciales (coloquialmente “Provo”) es, un siglo y medio después de los hechos del Troubador, la puerta más civilizada de llegada a este rincón del paraíso en el que viven unas 30.000 almas que ocupan una treintena de islas, aunque realmente sean solo ocho las que cuenten (de poniente a levante: West Caicos, Providenciales, North Caicos, Middle Caicos, East Caicos, South Caicos, Grand Turk y Salt Cay).

Del río Pisuerga al Edén

Así, en el occidente del archipiélago, destaca la isla de Providenciales donde se encuentra el citado aeropuerto internacional, la playa de Grace Bay (una de las más cotizadas del mundo), el Club Med (el primer hotel resort que se instaló en el archipiélago), lugares de gran belleza como Chalk Sound, Sapodilla Bay, Long Bay y una curiosa granja de caracolas. En cambio en el extremo oriental, como contrapunto, se halla la capital regional, Cockburn Town, en la isla de Grand Turk, que fue el primer establecimiento estable en estas islas tras ser ocupadas por los británicos en 1681. Eso sí, dicen que sobre una pequeña villa que habría mandado levantar el vallisoletano Juan Ponce de León, a inicios del siglo XVI, antes de explorar Florida y Puerto Rico. Paradojas del destino, del Pisuerga al Edén.

El clima de estas tierras resulta seco y soleado, y el agua dulce no sobra en exceso. Quizá por eso sobrevive una especie de cactus (como se aprecia en el propio escudo de las islas), cuya forma recuerda el fez, o sombrero tarbush, típico de las tierras del Imperio Otomano, al que se llamó turco en el Caribe tras la llegada de los españoles, y que da nombre a algunas de las islas del archipiélago. La otra denominación, Caicos, procede de los arrecifes que a veces emergen del mar y forman pequeños islotes.

Playas y un santuario ornitológico

En la capital es de visita obligada el Museo Nacional, ubicado en una mansión de estilo colonial del siglo XVII,I que recoge numerosos testimonios de la cultura local y los restos del primer barco europeo documentado que embarrancó en América allá por el año 1505, y que durante un tiempo se creyó que correspondía a restos de la famosa Pinta, con la que el almirante Cristobal Colón descubrió el Nuevo Mundo.

A mar abierto, y a lo largo de todo el archipiélago, se distribuye uno de los arrecifes de coral más grandes del mundo, que envuelven otras maravillas de la naturaleza como el santuario ornitológico de French Cay, el Parque Nacional del Avistamiento de Tierra de Colón, increíbles rincones donde practicar el arte del buceo o el esnórquel, y algunos kilómetros largos de playas, playas y más playas de una arena fina solo ocupados por conchas, algunas langostas y otros mariscos. Qué espectáculo…

Hoteles: Para tocar el cielo en la tierra

Otro de los grandes atractivos de estas islas es su excelente y consolidada oferta hotelera. Por ello celebridades de Hollywood, como Bruce Willis y Eva Longoria, son algunos de los habituales de estas islas. Por ejemplo, en 2005, los actores Ben Affleck y Jennifer Garner se casaron en el exclusivo resort Parrot Cay (www.parrotcay.como.bz), en North Caicos, que ofrece unas increíbles villas frente a un mar de aguas cristalinas y donde es posible disfrutar del mayor bienestar imaginable, bajo la capa del sol, junto a una completa oferta de wellness y una cuidada cocina. Todo ello rodeado de pura naturaleza, al situarse el complejo en un enclave salvaje donde solo es posible llegar en bote. No se me ocurre, desde luego, un mejor lugar en el mundo para pasar una luna de miel.

Otro buen ejemplo de la cuidada oferta de alojamientos de estas islas es el Grace Bay Club (www.gracebayresorts.com), situado es la isla de Providenciales, no muy lejos del aeropuerto. Un resort también de lujo, pero pensado para un público más familiar que en Parrot Cay, y con un amplio programa de actividades para niños en el llamado servicio VIK (very important kids). También hay posibilidad de contratar actividades deportivas como buceo, esnórquel, kayak… ocio activo en un entorno, desde luego, privilegiado y exclusivo. En este sentido, el mismo Club ofrece en la citada playa de Grace Bay, The Veranda (www.verandatci.com), otro resort de lujo más intimo que combina estancias de estilo tradicional rodeadas e entornos más chic y casual frente a una playa de uso privado para los huéspedes.

En esta misma línea, pero con un toque (quizá) más elitista y francés se sitúa el Club Med de Turks & Caicos (www.clubmed.us) que, además de los servicios tradicionales (y una excelente gastronomía) ofrecidos por los establecimientos de esta cadena de resorts, añade el programa del Provo Golf Club (uno de los diez más importantes recorridos del Caribe). El primer resort instalado en Turks & Caicos se mantiene en forma y es una buena alternativa en caso de querer disfrutar de unas merecidas vacaciones.