Bazaruto y Quirimbas [Mozambique]: Playas intactas y llenas de vida

Los comerciantes portugueses encontraron en estas aguas las perlas de mejor calidad del Índico.

Maputo, la capital de Mozambique, se encuentra a pocos kilómetros de la frontera con Sudáfrica. Hacia el norte quedan 2.500 kilómetros de costa en la que se alternan las marismas y las playas del más puro estilo tropical. En esta inmensidad, la provincia de Inhambane ofrece los mejores lugares donde buscar un lugar para perderse al sol en este litoral por el que apenas transitan los viajeros. Pero nada hay comparable con Bazaruto, una cadena de islotes que se extiende frente a Vilankulo e Inhassoro, justo más allá del horizonte.

Parque Natural

Vistas desde el aire, este archipiélago ofrece la misma imagen de los mejores lugares del Índico. El avión vuela bajo buscando la pista de aterrizaje y por la ventanilla se descubren estos islotes rodeados por una barrera de coral con playas de arenas resplandecientes. Estas cinco islas fueron declaradas Parque Nacional en 1971 y guardan una abundante vida natural. Se han registrado más de 150 especies de aves, muchas de ellas difíciles de encontrar en otros lugares del África Austral. Hasta aquí llegan, como en un rito milenario, las tortugas a desovar de noche, porque todavía encuentran playas intactas. También se han localizado varias colonias de manatíes, los animales que probablemente hicieron creer a los marinos de otro tiempo en la existencia de las sirenas. Sobre una duna, un faro de más de cien años de antigüedad recuerda la presencia humana en estas islas desde hace siglos.

Antes de la llegada del portugués Vasco de Gama en el año 1498, cuando recaló en estas tierras en su viaje hacia la India, por todo este litoral oriental africano había numerosos puertos que servían para exportar las riquezas del interior hacia los sultanatos árabes, y probablemente Bazaruto fuera el más meridional de todos. Los comerciantes portugueses de otros siglos encontraron en estas aguas las perlas de mejor calidad del Índico.

Los visitantes actuales encuentran en Bazaruto el lugar más adecuado para bucear en todo Mozambique. Y para la pesca de altura. Estas aguas, como buena parte de las del Índico occidental, son famosas desde hace mucho tiempo entre los pescadores que buscan las piezas más importantes. Dicen los expertos que en los alrededores de Bazaruto no era raro pescar hace años merlines de 500 kilos. Aunque ya no se encuentran ejemplares semejantes, todavía es posible medir las fuerzas con presas de 400.

Las islas de Bazaruto sirven, por tanto, para todo tipo de deportes náuticos, incluso los más exigentes y estimulantes, pero también es un destino perfecto para no hacer nada. No hay muchos hoteles, y ninguno es muy grande, lo que ayuda a proporcionar una imagen de lugar verdaderamente apartado. El paisaje lo marcan las dunas, que en estas islas bajas adquieren proporcionalmente la imagen de montañas. No es raro poder caminar durante un par de horas por estas playas interminables sin encontrar a nadie, aunque siempre es conveniente hacer una visita organizada a las aldeas donde habita la población local para aprender de otros modos de vida.

Buscar culturas diferentes

Mucho más al norte, siguiendo por la costa de Mozambique, se llega a otro archipiélago: las islas Quirimbas. En los últimos años se está convirtiendo en el destino de los viajeros que buscan ir un paso más allá en busca de parajes desconocidos y culturas diferentes. Desde hace poco también pueden hacerlo sin privarse de lujo alguno ya que en estas islas perdidas está surgiendo un número de hoteles de primera categoría. El archipiélago de las Quirimbas está formado por unas 30 islas y se extienden frente a los 250 kilómetros más septentrionales de la costa mozambiqueña. La ciudad de Pemba es la puerta de acceso a este mundo casi desconocido. Aquí hay islas protegidas por barreras de coral y manglares, con playas desiertas. Pero este lugar nunca ha sido el fin del mundo y conserva un importante patrimonio histórico y cultural, la herencia de una larga y floreciente historia.

En este sentido, el destino fundamental de la zona es la isla de Ibo, que fue entre los siglos XVI y XIX un destacado centro del comercio local de oro, especias, marfil y esclavos. De ese tiempo quedan vestigios de fortalezas y algunas mansiones coloniales, en las que se aprecia la combinación de elementos de las culturas portuguesa, árabe y africana. Es como una versión reducida de la Ilha de Moçambique, que también se encuentra frente a la costa, a medio camino entre Bazaruto y las Quirimbas.

Excursiones

Estas islas remotas son también uno de los destinos preferidos de los submarinistas, que encuentran en estas aguas cálidas una excelente visibilidad. Once de estas islas están incluidas dentro de un Parque Nacional que protege su naturaleza intacta desde hace ya diez años. Otra posibilidad interesante es hacer una excursión hasta la isla de Sengar. Con la marea alta, el océano penetra por canales hasta las lagunas del interior de la isla, creando un espacio de manglares que normalmente suele estar en el exterior de las islas. Es el lugar para disfrutar de esta naturaleza extraña, avistando aves y monos, y sintiendo que aquí, ahora sí, se está en el fin del mundo.

Hoteles: Un naufragio confortable

En Bazaruto no hay muchos establecimientos hoteleros; de hecho, la tendencia es controlar estrictamente su número, pero que sean de gran calidad. Dentro de la oferta existente destaca el Indigo Bay Island Resort and Spa (www.indigobayresort.com), enclavado en la principal isla del archipiélago. Aquí uno de los factores del lujo es la tranquilidad y la relación con la naturaleza, lo que se consigue con unas construcciones perfectamente adaptadas al entorno y en las que abundan los materiales naturales. Ubicado en la bahía Indigo, el conjunto se compone de 29 chalés en la playa, 12 villas (cada una con dos dormitorios) más una suite ejecutiva, un chalé (llamado “Luna de Miel”) y una villa presidencial. Esta última cuenta con piscina privada. El Spa es la alternativa o el complemento a las actividades marinas, entre las que destacan la calidad del submarinismo y de la pesca de altura.

En la vecina isla de Benguerra aparece el Azura Mozambique (azura-retreats.com), uno de los refugios más recónditos que se puedan imaginar. Sólo son 16 villas distribuidas por una de las playas más remotas, en donde se consigue el milagro de combinar el confort total con la distancia del resto del mundo. Las villas están construidas imitando el estilo local, pero con un sentido del lujo sin concesiones en lo fundamental. Además de las actividades náuticas y el Spa, se recomienda hacer recorridos por la isla en busca de las comunidades locales o de los lagos, en los que abundan los cocodrilos.

En el archipiélago de las Quirimbas hay muchos lugares para escoger. Uno de los más sugerentes es Medjumbe (www.medjumberesort.com), situado en una remota isla privada, lo que garantiza la privacidad y la exclusividad más completa. Con unas dimensiones de sólo un kilómetro de largo por 350 metros de ancho, parece el lugar perfecto para vivir la experiencia del náufrago, eso sí, de manera confortable: sus trece chalés distribuidos por la playa dan a esta idea una nueva dimensión.

Pwero si lo que se busca es el sentido de la historia de las islas de las Quirimbas, una buena opción es el Ibo Island Lodge (www.iboisland.com), ya que en Ibo se combina la cultura africana con las influencias portuguesas y omaníes. El lodge ocupa una mansión colonial repleta de detalles lujosos.