Bali [Indonesia]: El amor del Índico

El templo de Pura Tanah Lot, construido en el siglo XVI y cuyo acceso se cubre de agua en la pleamar.

Difícil establecer estadísticas, pero Bali debe ser la isla que concentra una mayor cantidad de recién casados en viaje de luna de miel por kilómetro cuadrado del mundo. Y, aunque los lemas de promoción turística la venden como “la isla de los 10.000 templos”, también podrían hacerlo como “la isla del amor” o “la que enamora”. Desde luego, la belleza de sus paisajes y la delicadeza de quienes la habitan justifican que tantas parejas de enamorados, llegados desde todos los confines del planeta, se sientan tan atraídos por sus encantos y por su hospitalidad.

Conscientes de esto, muchas de las grandes cadenas hoteleras internacionales han construido aquí complejos de lujo. La mayor parte de esos alojamientos se localizan en torno a Jimbaran, encantadora localidad de pescadores situada al sur de Bali y que, con seguridad, concentra la mayor cantidad de cinco estrellas de todo el Índico. Jimbaran atrae a los vistantes internacionales, fundamentalmente por su magnífica playa, que, amén del baño en sus cálidas y transparentes aguas y del sol (sobre todo en temporada seca, de octubre a marzo), está muy preparada para la práctica de deportes náuticos, como vela, windsurf y kayak.

Playas y armonía

En los últimos tiempos está alcanzando un gran desarrollo turístico la localidad de Nusa Dua, con alojamientos de primera categoría. Quienes deciden alojarse en esta localidad lo hacen, fundamentalmente, para disfrutar de la belleza y calidad de la playa de Geger, uno de los escasos lugares de Indonesia donde, además, se permite el top less.Playas aparte, el principal atractivo de Bali es la armonía con que la mano del hombre ha integrado sus construcciones en la privilegiada naturaleza de que hace gala. Esto se percibe en la mayor parte de sus templos (las dos religiones mayoritarias son el hinduismo y el animismo), con ubicaciones tan estratégicas como el de Pura Tanah Lot. Construido en el siglo XVI sobre una pequeña península rocosa, cuyo acceso se cubre de agua durante la pleamar, este templo hinduista regala alguno de los atardeceres más impactantes del planeta. Cada año lo visitan miles de personas, atraídos por la leyenda de que se emplazó sobre un nido de miles de serpientes que lo protegen de los intrusos.

Templos y maravillas naturales

Muy agradable resulta la visita al templo Ulun Danu, emplazado junto al lago Bratan, en el parque nacional del mismo nombre. Está consagrado a la diosa del agua y su encanto radica no sólo en su curiosa arquitectura sino también en el hecho de que el lago está rodeado de bellísimas colinas completamente cubiertas de vegetación. Y muy recomendable es el complejo de templos Gunung Batur, próximo al Gunung Agung, volcán que con sus 3.142 metros es el punto más elevado de la isla. Esta gran montaña demuestra, emitiendo cenizas y fumarolas de vez en cuando, que no ha cesado la actividad que se inició con la erupción de 1963-64. De hecho, las manifestaciones volcánicas están a la orden del día en la isla y, lejos de convertirse en una lacra para el turismo, lo cierto es que se trata de uno de sus principales reclamos.

Muy llamativo es también el Parque Nacional Bali Barat, un buen lugar para disfrutar de la exuberancia de la isla gracias a la diversidad de ecosistemas (bosques tropicales, playas, manglares…) que alberga y a la gran cantidad de especies vegetales y animales (fundamentalmente aves) que habitan en él. Este parque ocupa unas 19.000 hectáreas y está situado en la zona oeste de la isla, que es la más indicada para el submarinismo, sobre todo en el entorno de Pulau Menjangan.

Punto de encuentro

En el capítulo de las bellezas y riquezas creadas por el hombre destaca la localidad de Ubud, donde viven y trabajan numerosos artistas locales e internacionales. Sus creaciones, entre las que abundan las obras del movimiento naïf balinés, suponen los souvenirs más apreciados entre quienes visitan la isla. En este sentido, conviene contar que Bali no es sólo un destino turístico sino también un activo punto de encuentro mundial entre empresarios y comerciantes relacionados con la moda, la decoración, el mobiliario y la joyería, movidos por el atractivo diseño de los productos que se fabrican aquí. Para comprar alguno de esos productos, nada como acercarse a Denpasar, que con su medio millón de habitantes es, aparte de un enclave comercial, la capital política y económica de la isla. Una vez aquí, merece la pena acercarse hasta el Museo de Bali para comprender la historia de la isla y conocer más sobre la mezcla de culturas y religiones que han conformado su personalidad.

Espacio de buena suerte

Una última recomendación es acercarse en barco hasta Nusa Penida, pequeña isla frente a la costa sureste de Bali y el lugar adonde los balineses suelen ir para intentar curar sus enfermedades o conjurar la mala suerte. Supersticiones aparte, se trata de un espacio protegido que acoge un santuario para la reproducción de aves. Y los fondos marinos que la rodean están considerados entre los más impactantes de todo el Océano Índico.

Hoteles: Para comprender el lujo asiático

Una de las mejores maneras de comprender y disfrutar del “lujo asiático” es alojarse en Bali. La afirmación no es gratuita, pues muchos de sus hoteles están entre los más premiados y reconocidos por las principales organizaciones y revistas de hostelería y turismo internacionales. Como Jimbaran Puri Bali (www.jimbaranpuribali.com), en la zona sur, un complejo de 41 cabañas, ocho de ellas frente a la playa y una casa familiar. La delicadeza y el refinado gusto en la decoración de todas las estancias, así como su jardín, tienen su colofón en los platos del restaurante y en los tratamientos del Spa, con masajes que se pueden disfrutar en la propia habitación.

Como el anterior, Ubud Hanging Gardens (www.ubudhanginggardens.com) pertenece a la prestigiosa cadena Orient Express. Junto a Ubud, la localidad más artística y cultural de Bali, este hotel tiene 38 villas, dos de ellas suite y seis familiares, con dos dormitorios y todas con piscina privada. Diseñado en varios niveles, para adaptarse a la ladera de una montaña, este alojamiento garantiza una gran privacidad y ofrece un recomendable Spa.

Muy íntimas resultan también las 24 villas de The Pavilions (www.thepavilionsresorts.com/bali-home), al este de la isla. De ellas, las más llamativas son las Pool Villas y las Two Bedrooms Pool Villas, con piscina privada y servicios exclusivos. El hotel, miembro de Relais & Châteaux, ocupa un tupido jardín tropical que garantiza una inmersión total en el concepto de relajación
“a la balinesa”.

Bastante más grande, con sus 123 suites y villas, es The St. Regis Bali Resort (www.starwoodhotels.com/stregis/ba). Aun así, en ningún momento se tiene la sensación de estar en un resort masivo, sobre todo por el diseño del hotel, un tanto laberíntico y distribuido en torno a varios jardines y lagunas artificiales. El complejo, que es parte de la lujosa cadena internacional Starwood, destaca por su Remède Spa, por la calidad de su cocina, por la playa (muy próxima a la localidad de Ubud) y por la oferta de actividades que permiten disfrutar de las maravillas naturales de Bali.