Ko Samui [Tailandia]: Las seis grandes playas

Cena en la playa del hotel Napasai.

Muchos de los que llegan hasta la isla de Ko Samui, situada al sur del Golfo de Tailandia, suelen limitar su estancia a una reclusión voluntaria en alguno de sus excelentes establecimientos hoteleros, sin programar más actividades que la visita a la playa o al Spa del propio hotel. Sin duda, es una forma ideal para disfrutar de unas vacaciones relajantes, pero poco comprensible cuando se viaja a uno de los destinos más bellos, con más estilo y menos masificados de ese país asiático.

Para exprimir al máximo los muchos atractivos de la isla, una buena recomendación es alquilar un coche en cuanto se ponga el pie en el aeropuerto y recorrer su serpenteante carretera circular costera (de unos 50 kilómetros), con diversas ramificaciones que permiten llegar en poco tiempo a los rincones más espectaculares de este lugar, ya sea junto al mar o en el interior selvático y húmedo.

Una vez habituados a conducir por la izquierda, resultará de lo más sencillo acceder hasta cualquiera de las llamadas seis grandes playas: Hat Chaweng (la más mundana de Samui, con un largo arenal de seis kilómetros flanqueado por hoteles para todos los gustos y bolsillos y con una animada vida nocturna), Hat Lamai, Hat Maenam (una de las más tranquilas), Hat Bo Phut, Hat Bang Rak (también conocida como Gran Buda) y Choeng Mon. A ellas se podría sumar, como recomendación, la mayor parte de las playas del sur y oeste de la isla, aunque algunas presentan dificultades de acceso, sobre todo desde la citada carretera circular. Los atractivos de todas esas playas no se limitan al baño o a tomar el sol en la arena sino que también se puede practicar todo tipo de deportes relacionados con el mar: desde submarinismo y esnórquel, para descubrir los miles de peces multicolor que viven en torno a la isla, a windsurf, kayak, motos de agua o parapente.

Pintorescos rincones

Bo Phut, localidad ya mencionada por su playa de blancas y suaves arenas, es un puerto de pescadores que mantiene en su fisonomía y parte de sus costumbres el encanto de las localidades thai-chinas. Un lugar ideal para degustar la gastronomía local y donde pasar horas y horas fotografiando sus pintorescos rincones.

Aunque en Ko Samui el lugar donde más fotos se hacen es en un promontorio rocoso situado al sur de la bahía de Hat Lamai. Allí se alzan, recortando su perfil en el azul del mar, dos monolitos pétreos: Hin Tai y Hin Yai, las “rocas del abuelo” y “de la abuela”, nombres que dibujan la sonrisa de los visitantes al comprobar que se trata de una ironía con una clara connotación sexual. También muy visitadas son las cascadas de Namtok Na Mueang, distribuidas en dos niveles y alimentadas con las aguas recogidas en la zona más elevada de Samui. La inferior tiene un salto de veinte metros y vierte en un bonito estanque donde es posible refrescarse. Por su parte, a la espectacularidad del salto de agua situado en la zona superior se suma el aliciente de que se puede llegar hasta él a lomos de un elefante.

La cotizada artesanía local

Muy conocida es la calidad y el estilo de las manufacturas del país. Para comprar alguna de las bonitas telas pintadas, objetos de madera tallada y muebles labrados a mano, cerámicas, joyas y bisuterías de estilo thai, nada como visitar alguna de las tiendas de la localidad de Na Thon. Esta es también el principal puerto de Samui y el punto desde donde parten muchas de las excursiones que se dirigen hacia las islas cercanas.

A quienes los alicientes que hay en los casi 250 kilómetros cuadrados de la isla no resulten suficientes, les recomendamos desplazarse al Parque Marino Nacional Muko Angthong, compuesto por 42 islas e islotes deshabitados, a unos 35 kilómetros al oeste de Ko Samui. Buena parte de ellos, compuestos de piedra caliza, están próximos los unos de los otros. Cuando se los divisa desde el barco o desde alguno de ellos, aupados a sus escasas alturas, componen un mosaico espectacular donde los celestes y esmeraldas del mar combinan con las tonalidades de verde de la vegetación que los recubre.

Más allá de Ko Samui. Desde Samui hay otras excursiones recomendables a dos islas cercanas. La primera es Ko Phangan, 20 kilómetros al norte, adonde se viene, fundamentalmente, para disfrutar de sus playas (entre las que destaca Hat Rin, en el extremo sureste de la isla) y a practicar todo tipo de deportes náuticos en sus maravillosas y cálidas aguas.

La segunda es Ko Tao (la tortuga, por la forma que tiene cuando se la divisa desde el mar) y que se encuentra a 60 kilómetros de Ko Samui. Aunque Ko Tao fue hace años un tradicional punto de encuentro para mochileros llegados desde todos los rincones del planeta, lo cierto es que si por algo destaca esta isla ahora es por ser uno de los mejores lugares para el submarinismo en el sudeste asiático gracias a la calidad y diversidad de sus fondos marinos. Una vez en ella merece la pena acercarse hasta Ko Nang Yuan, donde varios islotes se conectan entre sí y con la playa de la bahía a través de extrañas lenguas de tierra. Una rareza geológica que recuerda, una vez más, que este en un lugar excepcional.

Hoteles: Al servicio del cuidado personal

En Ko Samui hay más de 500 alojamientos, muchos de ellos con una categoría de servicios y lujos que no tienen parangón en otros lugares del planeta. Entre los más exclusivos están el Six Senses Hideaway de Samui
(www.sixsenses.com), que siempre figura a la cabeza de los mejores hoteles del mundo, el Napasai (www.napasai.com), perteneciente a la cadena Orient-Express, los resorts de las marcas Anantara (samui.anantara.com) y Le Meridien (www.starwoodhotels.com) o el Melati (www.melatiresort.com), que tiene el que probablemente sea el mejor Spa de hotel de la isla. Y eso ya es mucho decir en un país que ha hecho de los cuidados corporales uno de sus principales emblemas. El complejo ofrece, además, 77 villas y suites, de entre 70 y 100 metros cuadrados cada una, decoradas de una forma exquisita. No menos atractivo, The Scent Hotel (www.thescenthotel.com) presta una gran atención al capítulo gastronómico, como corresponde a un Relais & Châteaux, con una deliciosa fusión entre las cocinas francesa y siamesa. Sus servicios son muy personalizados, pues este hotel-boutique tiene tan solo 15 habitaciones, incluyendo Spa con piscina y la gestión de todo tipo de actividades.

La gastronomía también es uno de los puntos fuertes del Four Seasons Samui (www.fourseasons.com/kohsamui), al frente de cuya cocina está Alex Garés, que antes trabajó en El Bulli de Ferrán Adriá y que ha aportado a la carta un toque creativo. El complejo está compuesto por 60 villas, todas con piscina privada y terraza y algunas junto a la playa y con vistas al mar.

Lujoso es también el resort Napasai (www.napasai.com), que pertenece a la cadena Orient Express y forma parte de The Leading Hotels of the World. De sus 69 villas, destacan las dos situadas en la playa y las 14 con piscina privada, todas decoradas en un inconfundible (y confortable) estilo thai moderno. Además, llama la atención la completa gama de tratamientos de su Spa. Algo más modesto, pero también muy relajante, es el resort Q Signature Samui (www.qsignatureresort.com), en Bo Phut, una de las playas más atractivas de Samui. De hecho, la mayor parte de sus 132 habitaciones y villas ofrecen unas magníficas panorámicas al océano.