Phuket y Phi Phi [Tailandia]: Las damas de Andamán

Phuket, la isla más grande, poblada y visitada de Tailandia, está rodeada de islotes con encanto.

Phuket es la isla más grande y poblada de Tailandia. También es la más visitada. Un puente la conecta con Phang Nga, en el continente. Sin embargo, los visitantes se suelen concentrar en tres playas, donde encuentran todos los servicios que puedan desear, dejando un puñado más de enclaves razonablemente ocupados y una buena parte de la isla relativamente intacta.

No hay duda de que quien quiera acción, bares, hoteles de todas las categorías, así como otro tipo de ofertas, debe dirigir sus pasos hacia Patong, Karon o Kata. Además, Phuket constituye un excelente lugar para practicar el submarinismo, quizá de los diez mejores del mundo, y además muchos navegantes encuentran en sus puertos un refugio magnífico antes de emprender el camino a Penang o Sri Lanka.

De algún modo, gran parte de la isla queda bastante ajeno al trajín vacacional de las playas y los submarinistas. Con un tamaño ligeramente inferior al de Menorca, Phuket presenta una costa en la que alternan las playas de postal al fondo de las bahías con penínsulas rocosas y acantilados. Las colinas se pueblan de bosques espesos y en los lugares propicios surgen los arrozales y las plantaciones de caucho, de cacao, de anacardos.

Aunque el motivo de llegar hasta la isla no es otro que disfrutar de sus extraordinarias playas, en algún momento habrá que salir a descubrir la verdadera Phuket, a recordar que fue durante siglos una importante base comercial para los navegantes de todos los orígenes. Quedan restos de la arquitectura sino-portuguesa de la ciudad de Phuket, casonas del siglo XIX que fueron levantadas por los magnates chinos del estaño y el caucho, y que todavía se conservan. El mercado de Ranong Road se anima a primera hora de la mañana. A pocos metros se encuentra Put Jaw, el templo taoísta chino más antiguo de la ciudad. Tal vez el templo más vistoso sea el consagrado a Kiu Wong, considerado el dios de los vegetarianos. Pero hay más dioses, como Tien Sang Sung Moo, la diosa del mar. El mar casi siempre está presente al salir a recorrer la isla. Cerca de la ciudad, en la playa de Rawai, sigue habiendo comunidades de pescadores, y algunos siguen llegando a diario hasta los cercanos islotes de Ko Lon, Ko Aeo y Ko Hi. Por aquí, como en otros lugares de la isla, hay grupos dedicados a la búsqueda de perlas. Aunque también hay perlas cultivadas, y aquí se ha conseguido crear la más grande del mundo.

Paisaje irreal

Phuket es la puerta de partida para explorar otras islas cercanas. Uno de los mejores destinos son las islas Phi Phi. Cuando el barco se va acercando, las Phi Phi muestran sus farallones de piedra caliza que se hunden en el mar, y todo adquiere los tonos de un paisaje irreal, como si perteneciera a un tiempo antiguo. De las paredes verticales de roca viva surge la vegetación enmarañada y parece un lugar inaccesible. Y a pocos metros el perfil se dulcifica y hay lomas suaves cubiertas de terciopelo verde, y trazos blancos en la orilla, la promesa de playas acogedoras. En una de ellas se rodó la famosa película de Leonardo Di Caprio.

Phi Phi Don es la única habitada de las dos. Durante siglos fue un islote medio perdido, habitado esporádicamente por los chao ley, la “gente del mar”, un pueblo que vagabundea desde hace siglos por la costa occidental de la península malaya dedicados casi por completo a la pesca y a la búsqueda de perlas. Tal vez algunas de estas islas, poco conocidas y con innumerables cuevas, fueran refugios de los piratas que, en tiempos no tan lejanos, infestaban estos mares.

Phi Phi Don se compone de dos partes completamente distintas: una formada por farallones de roca, y es tan agreste que está deshabitada. La otra, de suaves colinas, es donde se concentra la población y los hoteles. Pero sigue sin haber una sola carretera en toda la isla, y para recorrerla es necesario caminar por senderos dibujados entre la vegetación o tomar una piragua de motor. Hay rincones olvidados y playas ocultas que únicamente son accesibles desde el mar.

Un espejismo convertido en playa

A poca distancia de Phi Phi Don surge su hermana pequeña, Phi Phi Leh. Es un islote rocoso de altas murallas que caen a pico, un lugar hermoso y deshabitado. En sus cuevas anidan los vencejos y, desde hace siglos, los chao ley acuden durante unos meses al año a recoger los nidos, que son una de las delicias de la gastronomía china. Para ello deben escalar a grandes alturas por lianas y estructuras de bambú con el fin de recolectar, arriesgando la vida, estos tesoros que alcanzan precios altísimos.

Al navegar alrededor de Phi Phi Leh se distinguen las entradas de varias grutas, y una de ellas se puede visitar. Pero la mayoría no son accesibles y, dado el alto coste de los nidos, su ubicación normalmente se guarda en secreto. Pero los visitantes extranjeros van en busca de un tesoro diferente: la belleza singular de este islote. Hay un momento en el que la piragua entra por un desfiladero en una laguna que no era posible sospechar que existiera. Parece un espejismo: una playa al borde del agua, rodeada de precipicios. El lugar es tan hermoso que ha atraído la atención de agencias de viajes y productoras de cine, y ha empezado a sufrir las consecuencias de su propia belleza. Es un enclave pequeño y delicado que habría que conservar.

Hoteles: La bahía de la noche

Laguna Phuket es un lugar especial para los amantes de los resorts y las islas tropicales. Situada en la bahía de Bang Tao, en la costa occidental de la isla, la que mira al Índico, se trata de un conjunto de siete magníficos hoteles situados en la misma playa, una de las más largas de todo Phuket. Su campo de golf de 18 hoyos es uno de los más afamados de la región. Varios de ellos forman parte de las cadenas hoteleras más prestigiosas de Tailandia.

Uno de los más conocidos es el hotel Dusit Thani Laguna Phuket (www.dusit.com), escondido entre el mar y la densa vegetación. Es un lujoso resort que ofrece 226 habitaciones y suites y, además, 28 exclusivas villas de casi 300 metros cuadrados. El estilo arquitectónico del conjunto es una mezcla de ambiente neocolonial y de detalles de la más pura tradición tailandesa, que se notan sobre todo en las maderas, cerámicas y telas que decoran todo el conjunto.

Otro de los más espectaculares del conjunto es el Banyan Tree Phuket (www.banyantree.com), un conjunto hecho a escala humana en la mejor tradición de la arquitectura tailandesa. Siempre ha estado considerado como uno de los mejores resorts playeros del país por su refinado servicio. La parte denominada DoublePool Villas es la parte más exclusiva de este ya de por sí espectacular conjunto.

El gran destino hotelero en la zona es Phuket, pero Phi Phi tiene también sus buenos hoteles. Uno de los más reconocidos es el Zeavola (www.zeavola.com), un rosario de villas que parecen formar una pequeña aldea en la playa que se esconde en el extremo septentrional de la isla. Al ser una de las más apartadas, es también una de las más tranquilas. Son 52 villas construidas prácticamente enteras en madera de teca, lo que crea un diseño y un ambiente únicos. Los detalles típicamente tailandeses se notan en todo momento, pero destacan sobre todo los referentes a la gastronomía, los tratamientos de spa y, por supuesto, la amabilidad y la sonrisa permanente.