Creta [Grecia]: Donde nació Zeus

Elounda, en la zona oriental, es el lugar de la isla que concentra el mayor número de hoteles de lujo.

Cuando, en 1900, el arqueólogo británico Arthur Evans sacó a la luz los restos del palacio de Cnosos no podía imaginar que aquellas piedras polvorientas se convertirían en una atracción mundial de primer orden y que la isla de Creta sería meta fundamental para amantes de la historia y el arte. Evans no solo descubrió las ruinas del palacio real, construido hacia el año 2000 a. C. por la civilización minoica, sino que, además, acometió una más que dudosa reconstrucción utilizando colores que se antojan demasiado estridentes. Sea como sea, el palacio, cuyas galerías subterráneas han sido asociadas con el mito de Teseo y el Minotauro, es visita obligada y el paseo entre su bloques pétreos, un buen ejercicio de imaginación para comprender el esplendor de aquel pueblo, desaparecido tras la erupción del volcán de Santorini, en el año 1628 a. C.

Palacios venecianos

Para completar la inmersión arqueológica, nada como visitar el Museo de Arqueología de Heraklión, con una fabulosa colección de hallazgos, algunos datados en más de 5.000 años de antigüedad. Y ya que estamos en la capital, merece la pena dar un paseo por sus calles y plazas, en donde nació y creció el pintor Doménikos Theotokópoulos, El Greco, y donde son evidentes la huellas dejadas por los diferentes pueblos que han conquistado esta isla a lo largo de milenios: desde romanos, bizantinos, árabes, venecianos, turcos y egipcios, hasta la cultura griega actual.

La influencia veneciana se percibe de una forma clarísima en Rethymno. Sobre todo, en torno al recoleto puerto, rodeado de bares y restaurantes donde se disfruta de una cocina que aglutina ingredientes e influencias de otras gastronomías mediterráneas. Como severa vigilante del puerto, se eleva la fortaleza, construida por los venecianos entre 1540-70. Si delicioso resulta el paseo por el frontal marítimo de la ciudad, no lo es menos por el dédalo de callejuelas interiores, flanqueadas por palacios venecianos, algún que otro minarete y casas de estilos otomano y árabe, de las que cuelgan coloristas macizos de buganvillas.

Un compendio de influencias arquitectónicas y culturales que se repite en Chaniá (o La Canea), localidad donde vuelve a llamar la atención la armonía de su puerto veneciano (siglo XV) y que ofrece también sus dos catedrales (griega y católica), construidas una enfrente de la otra, la mezquita de los Jenízaros y la reconstruida sinagoga, todas de gran belleza.

La garganta de Samaria

Estas tres ciudades se sitúan en el norte de Creta, más desarrollado y con mejores comunicaciones que el sur. De hecho, la zona meridional, igual que el centro montañoso, está escasamente poblada. Por eso, conserva el encanto de lo mediterráneo en estado puro. Eso también implica que se pueden encontrar arenales costeros prácticamente intactos y, generalmente, bastante solitarios. Así lo fue, por ejemplo, la playa de Matala hasta que el movimiento hippy la descubrió y la convirtió en uno de sus principales puntos de encuentro en el Mediterráneo.

Es en esta zona sur se sitúa también uno de los mejores reclamos de la isla de Creta: la garganta de Samaria, una estrecha hendidura en la roca abierta a lo largo de millones de años por un pequeño riachuelo, el Ómalos, que vierte sus aguas hacia el mar. La ruta, con 18 kilómetros de recorrido, resulta bastante cómoda y promete hacer las delicias de los amantes de la naturaleza y senderistas, en general.

Pero los que buscan relajación al sol y las mejores playas lo hacen, sobre todo, en la parte oriental de la isla, donde se encuentra la mundana Elounda, el lugar donde se concentran más hoteles y residencias de lujo. Junto a ésta, el mar adquiere tonalides de azul celeste y verde esmeralda, tal es la calidad y transparencia de las aguas, en playas de arena finísima rodeadas de una intensa vegetación. Frente a Elounda se encuentra la pequeña isla de Placa, adonde se realizan excursiones de un día para disfrutar de sus calas, casi vírgenes, y también para admirar los restos de una fortaleza levantada (una vez más) por los venecianos.

Más de cinco mil molinos de viento

En el extremo oriental de Creta se puede disfrutar de la playa de Vai, que presume de estar rodeada de uno de los escasos pamerales naturales de Europa. La proliferación de hamacas y establecimientos hoteleros, en los últimos años, ha restado parte de la belleza primitiva de esta playa, aunque se trata aún de una de las más espectaculares de la isla. Antes de abandonar Creta, convendría no pasar por alto la visita a Agios Nikolaos (San Nicolás) que, como Elounda y Vai, está en la región de Lassithi (conocida por sus más de 5.000 molinos de viento).

Pese a los muchos bares con happy hour, en los que se trasiegan cientos de litros de cerveza y whisky cada día, la localidad mantiene el encanto de la época en que se convirtió en uno de los principales puertos cretenses y se construyeron bellos palacios venecianos. No en vano, es aquí donde el mar ofrece sus mayores bellezas y donde, a poco que se deje vagar la imaginación, fácilmente uno se siente transportado a aquel otro tiempo en que el rey Minos construyó el célebre laberinto vigilado por el Minotauro.

Hoteles: Todo incluido, hasta el clima

En Creta se impone el resort todo incluido, un concepto que aprovecha la benevolencia del clima, pero que, a veces, disuade a los clientes de disfrutar del mayor atractivo de la isla: recorrerla en coche de punta a punta y descubrir sus incontables tesoros. Aun así, hay muchos hoteles con personalidad indiscutible. Es el caso de Elounda Bay Palace (www.lhw.com), un The Leading Hotels of the World, en la zona más exclusiva de la isla, Elounda. En total, 170 habitaciones y 49 villas, éstas con su propia piscina, decoradas de forma muy lujosa y algunas con gimansio y sala de proyección, aparte de vistas al mar, playa privada, un más que recomendable Spa y el destacado restaurante.

Como el del hotel Elounda Mare (www.relaischateaux.com/es), muy demandado por los más gourmets, que también disfrutan de la confortable decoración de las 46 habitaciones y 36 suites, distribuidas en bungalós blanqueados. Junto a la playa privada, piscina exterior (algunas habitaciones cuentan con la suya propia), campos de tenis y spa, este alojamiento ofrece un campo de golf a 500 metros.

Algo alejado del concepto de resort impersonal, llama la atención el lujo clásico de Creta Palace (www.grecotel.com), con 355 habitaciones situadas en un edificio principal y tres villas de bungalós y todas rodeadas de un cuidadísimo jardín. Muy próximo al puerto histórico de Rethymno, este complejo ofrece varias piscinas exteriores e interior, su Elixir Beauty Spa y todo tipo de actividades deportivas y de entretenimiento durante el día y parte de la noche, para mayores y niños.

Muy próximo a la localidad de Rethymno se sitúa Aegean Pearl Hotel (www.aegean-pearl.com), un complejo de categoría cinco estrellas construido en el año 2009, con 111 habitaciones, dos de ellas suites, y diez cabañas ideales para familias. Además de piscinas, Wellness Center, bar, dos restaurantes, zona infantil y de juegos, los clientes pueden disfrutar de un amplio programa de actividades deportivas, en las que el mar de Creta es absoluto protagonista.