Maui [Estados Unidos]: El embrujo de Hawái

Maui es famosa por sus playas, sus atardeceres románticos y la variedad de actividades que ofrece.

Bienvenidas con aloha, collares y tiaras de flores, surferos y bonitas chicas con falda hula conforman ese imaginario popular preconcebido que se tiene de Hawái, tal que el “paella, flamenco y toros” que se aplica a nuestro país. Evidentemente, hay mucho más. Y en ese más, Maui siempre tuvo un lugar destacado. La segunda isla más grande de Hawái presume, en pleno Pacífico sur, de haberse llevado una buena tajada de encantos naturales cuando los volcanes repartieron su belleza por el archipiélago. Lo reconocen los mismos hawaianos con su Maui no ka oi, “Maui es la mejor”, e incluso lo narra la leyenda: el semidiós llamado Maui sacó todas las islas del fondo del mar con su anzuelo mágico. Y la isla a la que dio nombre se debió llevar gran parte de esa magia, pues ha sido coronada como Mejor isla del mundo por la prensa internacional en bastantes ocasiones. Distinta de las demás islas hawaianas, con pequeños pueblos de vida pausada y maravillas naturales como el Parque Nacional Haleakala, Maui es muy famosa por sus extensas playas, cascadas, atardeceres románticos o variedad de actividades de aventura.

A cuatro ruedas

Maui conecta con Honolulu –capital del Estado y principal puerta de entrada al archipiélago– a través del aeropuerto de Kahului, y con el resto de islas mediante los de Kapalua y Hana. Algunas aerolíneas americanas y canadienses operan vuelos directos a la isla desde ciudades como Los Ángeles, San Francisco o Vancouver. Una vez allí, y a pesar de existir la posibilidad de moverse en transporte público (algo a descartar hace unos años), lo mejor es el coche de alquiler, porque Maui cuenta con dos carreteras escénicas que hacen de la conducción una actividad turística más. Al norte, la Kahekili Highway bordea la frontera septentrional de la reserva de bosques de West Maui y sirve de camino para llegar a Kahakuloa –un pueblo que parece haber pactado con el diablo para quedarse anclado en tiempos pretéritos– y a antiguos heiau, o lo que es lo mismo, templos. Asfaltada en los años 90 del siglo pasado, la estrecha carretera serpentea por la costa noroeste de Maui entre rocosas bahías vírgenes que no conocen el desarrollo. La Hana Highway está en mejores condiciones. De dos carriles, discurre por la costa norte y este de la isla con la selva a un lado y el océano al otro. Entre sus 600 curvas y 54 puentes encontramos lagunas caprichosamente formadas por cascadas y aptas para el baño, increíbles panorámicas para fotografiar y la pequeña ciudad de Hana, en cuyos alrededores se ubica el heiau más grande de Hawái, Piilanihale, así como la cascada Waimoku –120 metros de caída– y las siete piscinas sagradas de Oheo Gulch, unas espectaculares charcas naturales rodeadas de orquídeas salvajes y helechos gigantes. Un lugar que promete un chapuzón memorable.

Volcanes, valles y ballenas

Llamada isla de los valles por el gran istmo que queda entre los volcanes del sureste y noroeste, salpicado de angosturas cubiertas de verde, Maui destaca por sus paisajes de altura y vegetación. La variedad de microclimas provoca una heterogeneidad de escenarios que cambian drásticamente de un rincón a otro, y que se aprecian de forma increíble a bordo de un helicóptero. Este medio de transporte es una de las mejores formas de contemplar el Iao Needle, el pico rocoso de 700 metros que preside una entrada de West Maui. Pero si hay un promontorio destacable, ese es el volcán Helakala, el punto más alto de la isla, con una altitud de 3.000 metros. Presenciar el amanecer o atardecer sobre el mar de nubes que lo rodea es uno de sus highlights, aunque tampoco hay que obviar las poblaciones rurales que se asientan en su descenso, como Makawao, Kula o Ulupalakua, donde granjeros, rancheros y vaqueros viven apaciblemente lejos de la bulliciosa costa. En esos valles, uno de los lugares más sagrados de la isla, hay más de 40 kilómetros de senderos transitables que alojan la única bodega de vino de Maui.

Una vez en la línea de costa, la occidental Maalea cuenta con el mejor punto de avistamiento de ballenas jorobadas: McGregor Point. Desde allí se divisan con claridad los cetáceos que cambian las aguas de Alaska por las de Maui entre noviembre y abril, aunque la experiencia gana mucho optando por un crucero en barco.

Surf, historia y sabores

Como isla exótica que es, Maui cuenta con playas espectaculares, algunas reconocidas internacionalmente, como la norteña Hookipa, sede de varios campeonatos mundiales y uno de los mejores puntos de windsurf del planeta. Ver a los surfistas desafiando vientos y mareas como coloridas mariposas revoloteando de ola en ola deja embobado a más de uno. Aunque hay playas para todo. Para descansar y disfrutar de un tranquilo día de sol, la mejor es D.T. Fleming Beach Park; para hacer esnórquel, las playas de Wailea y Kapalua o el islote de Molokini; para coger olas, Hamoa Beach, y para disfrutar de naturaleza salvaje, la playa de arena negra Wainapanapa. En todas hay algo que hacer: surf, windsurf, esnórquel… pero también buceo, snuba y, sobre todo, kayaking. Esta última actividad, versión moderna de las antiguas canoas de los polinesios hawaianos, permite descubrir en la costa lugares inaccesibles a pie. Los que prefieran dar un paseo urbano, descubrirán en Lahaina la fisonomía de un pueblo ballenero del siglo XIX, entre interesantes tiendas, galerías de arte y los mejores restaurantes y vida nocturna de la isla. Asimismo, es la escala perfecta para probar el luau –cerdo kalua asado bajo tierra con rocas calientes– y la langosta kona e irse de Maui con mejor sabor de boca, si cabe.

Hoteles: Estancias para unas vacaciones inolvidables

La mayor parte de hoteles de Maui, sobre todo los de lujo, se agrupan en la costa oeste. El noroeste es casa de los dos establecimientos de la cadena Westin, Maui Resort & Spa (www.westinmaui.com) y Kaanapali Ocean Resort Villa (www.westinkaanapali.com), de los interesantes apartamentos de lujo Puunoa Beach Estates (www.puunoabeachestates.com) y del coqueto bed & breakfast Ho’olio House (www.hooilohouse.com). Pero ninguno alcanza la excelencia de Kapalua Resort (www.kapalua.com), una ciudad de vacaciones que cuenta con chalés de una, dos y tres habitaciones con acceso directo a campo de golf, varias categorías de casas de lujo y con el único Ritz-Carlton de todo Hawái. Junto a la bahía de Oneloa, el Ritz-Carlton Kapalua (www.ritzcarlton.com) ofrece más de 400 habitaciones que buscan la excelencia a través del estilo hawaiano moderno y la mejor tecnología. El suroeste concentra todavía más opciones, alrededor de las playas de arena blanca de Wailea-Makena. El Fairmont (www.fairmont.com/kealani), que actualmente se encuentra en fase de renovación; las más de 20 categorías de habitación, los 54 hoyos de golf o los tres Spas del Four Seasons (www.fourseasons.com/maui), la espectacularidad del Grand Wailea de Waldorf Astoria (www.grandwailea.com), el encanto del boutique Hotel Wailea (www.hotelwailea.com) y el lujo sencillo del Makena Beach & Golf Resort (www.makenaresortmaui.com). Las demás opciones interesantes se dispersan por el resto de la isla y, aunque disfrutan de menos masificación, tampoco pueden presumir de tanto lujo. En el norte, inmerso en el corazón de la localidad de Paia y en plena Hana Highway, el Paia Inn Hotel (www.paiainn.com) acumula adjetivos como cool, chic o fashion. Mucho más modesto, en Cliff’s Edge (www.cliffsedge.com) ni hay mayordomos ni cuelgan las cinco estrellas, pero su emplazamiento al borde de un acantilado no tiene rival. Al este de Maui, el hotel Travaasa Hana (www.travaasa.com), que ofrece cursos de cocina y Spa de inspiración hawaiana, es el primero que recibe los rayos del sol de toda la isla. Y en la localidad de Olinda, ubicada en el centro, es posible alquilar una casa de lujo en su totalidad (www.alohacottage.com).