Lombok [Indonesia]: Playas solitarias de arena inmaculada

Todo lo que se pueda encontrar en Bali también se hallará en la isla de Lombok, pero no al revés.

Entre Bali y Sumbawa, en la provincia de Nusa Tenggara Barat, en el centro de Indonesia, una isla destaca sobre todas las demás. Y eso desde luego no es una tarea fácil, ya que el archipiélago indonesio consta de 13.000 islas, que se alinean a lo largo de 5.000 kilómetros, entre los océanos Índico y Pacífico. Esta isla entre miles es Lombok. Se encuentra en el camino de antiguas rutas comerciales entre Europa, India y China y, ya desde muy antiguo, sus gentes se han visto sacudidas por voluntades muy diversas. Hoy, la isla, heredera de un rico pasado cultural, constituye un poso de las tradiciones indígenas del pueblo sasak, aderezadas con las influencias balinesas hindúes, árabes y europeas.

Lombok comparte pasado y presente con Bali, la “hermana mayor” (en fama turística sobre todo), pero un dicho local asegura que todo lo que puedas encontrar en Bali también lo hallarás en Lombok, pero no al revés. La mayoría de la población local es sasak, una etnia emparentada en lengua y cultura con los balineses, pero con manifestaciones propias en música y danzas tradicionales, celebraciones, rituales y artesanía. Las ocupaciones principales de los lugareños siguen siendo la agricultura y la artesanía, mientras que su vida social se organiza en torno a la familia y la mezquita, ya que la mayoría de sus habitantes profesa la religión musulmana, mientras que en Bali la mayoría es hinduista. Además, los habitantes de Lombok tienen un carácter más reservado que los balineses, mucho más extrovertidos.

Para llegar a Lombok, los vuelos procedentes de Europa suelen aterrizar en el aeropuerto de Yakarta, en Java; en Denpasar, en Bali (en especial si el origen es Londres) o en Singapur. Desde esos destinos hay vuelos directos frecuentes al aeropuerto de Selaparang, en la costa oeste, cerca de Mataram, la capital provincial. El vuelo desde Bali dura unos 25 minutos; desde Yakarta, dos horas; y desde Singapur, dos horas y media. También se puede llegar a Lombok en un ferry con servicio entre los puertos de Padang Bai, en Bali, y Lembar Harbour, cerca de Mataram. La travesía requiere unas cuatro o cinco horas, dependiendo del estado del mar.

Mataram, la capital de la provincia indonesia de Nusa Tenggara Barat, es una ciudad con unas amplias avenidas arboladas, espaciosos parques y altas casas, que recuerdan la época del colonialismo holandés, mezcladas con edificios de estilo local tradicional. La ciudad reúne numerosos atractivos, destacando especialmente el Nusa Tenggara Barat Museum, el museo provincial y centro cultural que cuenta con una gran colección de historia natural y culturas locales; el Pura Meru, considerado el mayor templo hindú de la ciudad con tres esbeltas torres que representan el trimurti hinduista –los tres grandes dioses Brahma, Visnú y Shiva–; y el Pura Mayura, otro templo importante con un lago central rodeado por unos preciosos jardines.

Playas de ensueño

Los centros turísticos más concurridos de la isla se concentran en la costa occidental, en Senggigi, que se encuentra a unos diez minutos en coche de Mataram y con magníficos alojamientos; y en las islas Gili, que son muy famosas por sus actividades subacuáticas y sus tortugas.

Sin embargo, también es interesante considerar la costa sur, con bahías encalmadas y playas de arena inmaculada, picos volcánicos dispersos y farallones que rasgan la piel del océano. En las solitarias playas cercanas a Kuta (no confundir con la ciudad homónima, pero en Bali), los surfistas se quedan prendados al instante de las sinuosas olas. Toda la región meridional posee una belleza apabullante, sencilla y auténtica. A algunos nostálgicos les recuerda la Bali de hace unas tres décadas. De hecho, toda la zona ha despertado el interés de potentes grupos inversores que planean la construcción de grandes centros de vacaciones.

Volcanes sagrados

Lombok se halla en el Cinturón de Fuego del Pacífico, una zona con gran actividad sísmica y volcánica, que acumula enormes tensiones geológicas. Los volcanes que configuraron la isla hace millones de años siguen vivos en la mente y la cultura de los lugareños. Al norte de la isla, el volcán Gunung Rinjani (3.726 metros), la segunda montaña más alta del país, es un centro de peregrinaje espiritual —se le considera la “casa de los dioses”— y un gran atractivo turístico. En la caldera de este volcán, de casi cuatro kilómetros de diámetro, hay un lago de aguas turquesas, Danau Segara Anak, y otro pequeño volcán, Gunung Baru Jari, que todavía permanece en activo.

El acceso a la cima puede extenderse durante varios días y exige tener una buena condición física. La aventura se puede contratar en Mataram, Senggigi o Senaru, que es la puerta norte del parque. Toda la zona, que está repleta de volcanes y cumbres agrestes, constituye el Taman National Gunung Rinjani, un parque nacional por donde se pueden realizar unas caminatas inolvidables.

Hoteles: Sueños entre jardines

En Senggigi, en la costa occidental, cerca de Mataram y el aeropuerto de Selaparang, existe una amplia oferta de alojamiento de primera calidad. Por ejemplo, el Sheraton Senggigi Beach Resort (www.starwoodhotels.com), de gran confort y lujo en el centro de la ciudad. Las habitaciones Deluxe Seaside y Deluxe Terrace ofrecen unas vistas espectaculares al estrecho de Lombok (que separa la isla de Bali) y cuentan con una terraza privada con acceso al jardín. Dispone de dos chalés de dos habitaciones frente a la playa, con piscina y jardín privados.

En la playa de Mangsit, sobresale el Holiday Resort Lombok (www.holidayresort-lombok.com), un complejo hotelero con múltiples modalidades de alojamiento: habitaciones con vistas al mar, chalés con jardín, bungalós en la playa y apartamentos para familias en un recinto de 15 hectáreas tapizadas con jardines.

También deja muy buen recuerdo Puri Mas Boutique Resort (http://beachresort.purimas-lombok.com), un centro de vacaciones que representa un pueblo indonesio típico con marcadas influencias balinesas y locales. Los tejados son de paja, las puertas y ventanas muestran preciosas tallas y las estancias se decoraron con muebles antiguos, telas autóctonas y arte local. Posee algunos chalés de una o dos habitaciones, piscina privada, sala de baño al aire libre. Todo el recinto está rodeado de jardines tropicales.

También en la playa de Mangsit, a unos cuatro kilómetros de Senggigi, se encuentra, entre palmeras y sumido en su parcela particular de tranquilidad (una franja de playa solitaria de 300 metros de largo), Windy Beach Resort (www.windybeach.com), provisto de catorce cottages con techo de paja distribuidos por dos hectáreas de jardines tropicales que llegan hasta la playa. Es un lugar encantador, sencillo pero confortable, y además muy bien de precio. Al sur de la isla, al este de la ciudad de Kuta, en la playa Mandalika, se encuentra Novotel Lombok Resort (www.novotel.com), construido en estilo tradicional sasak (etnia local) con madera y piedra. Dispone de casas tradicionales y una decena de chalés con piscina y jardines privados. Además, programa actividades deportivas, culturales y de entretenimiento.