Península de Bukit [Indonesia]: El mirador balinés

Bukit es “la Beverly Hills de Bali” debido a la privacidad y la pomposidad que ofrecen sus resorts.

Los arrozales de Tegalalang, las playas de Kuta y Nusa Dua, la bohemia y cultura de Ubud o la omnipresente selva tropical que se abre paso sin compasión han sido, junto a sugerentes adjetivos como lujoso, paradisíaco, romántico o exótico, los principales anzuelos que han arrastrado hasta Bali a millones de trotamundos. Pero el paso del tiempo y la habilidad indonesia para captar uno de sus principales sustentos, el turismo, ha ido desvelando otros destinos que se han puesto en el punto de mira tras la inauguración de imponentes hoteles y resorts, como la península de Bukit.

Desconocida para muchos, un fervoroso amante del surf sabrá ubicarla en el mapa con los ojos cerrados, pues el cabo aloja varios de los puntos más destacados de Bali para la práctica de este deporte: Uluwatu, Padang Padang, Suluban y Balangan. De hecho, el primero aparece en un famoso documental firmado por Albert Falzon –Morning of the Earth–, quien rodó para la posteridad en 1973 el momento en que sus olas fueron surcadas por primera vez. En la actualidad, junto a consagrados surfistas que aprovechan la calidad de las olas para entrenarse de cara a la temporada –hay multitud de campamentos dedicados a profesionales y amateurs–, la península recibe a todo tipo de personas en busca de ese otro Bali que no aparece en los catálogos de viajes. La Indonesia salvaje e indómita que, desde lo alto de pronunciados acantilados, mira con desafío hacia Java a través del estrecho de Bali.

Bukit: destino final

La mejor forma de llegar hasta Bali es optando por un vuelo de Singapore Airlines (www.singaporeair.com) o Malaysia Airlines (www.malaysiaairlines.com), compañías que conectan Madrid y Barcelona con el aeropuerto de Depansar, previa escala en Changi y Kuala Lumpur respectivamente. Lo siguiente es dejarse agasajar y disfrutar con las bondades de la hospitalidad asiática, pues hasta los económcios campamentos para surfistas incluyen el traslado de sus huéspedes hasta las dependencias que les servirán de hogar temporal. Los navegantes portugueses no lo tuvieron tan sencillo en el siglo XVI. Cuando intentaron rozar este paraíso, encayaron en sus arrecifes de coral naufragando sin poder contarlo. Hoy, a la península se accede a través de una única careterra que conecta Kuta y Jimbaran, y que llega a Uluwatu a través de vías secundarias. Una vez allí, los más aventureros se mueven en motocicleta y los más comedidos se declinan, a falta de un buen servicio de taxis, por el chófer privado.

La colina de los dioses. Bukit significa “colina” y ha llegado a ser denominada la Beverly Hills de Bali, probablemente debido a la privacidad y pomposidad que ofrecen unos resorts de lujo que, en muchas ocasiones, se convierten en el único motivo y escenario del viaje. Lo cierto es que, excepto por sus bellísimas playas de arena blanca, los miradores naturales que han provocado los acantilados o la visita obligada al templo Uluwatu, tampoco hay mucho más que hacer en la península, salvo disponerse a disfrutarlos. Aunque de accesos difíciles, Bukit cuenta con algunas de las mejores playas de Bali: Balangan –una solitaria playa que se comparte con muy pocos a la vez–, Bingin –requiere atravesar campos de hierba y estrechos senderos–, Suluban –una delicia cuando desciende la marea y donde se celebran los campeonatos de surf de Bali–, Dreamland –la menos recomendable, pues por su cercanía con Kuta está algo masificada– y Padang Padang –muy cerca del templo Uluwatu, es la más encantadora y accesible a través de un camino peatonal–.

Los acantilados constituyen otro de los espectaculares paisajes con que agradar la vista o cargar la cámara fotográfica, e incluso se pueden disfrutar en un vuelo en parapente. Sobre sus afilados lomos, las vistas del Índico adquieren otra dimensión. Precisamente sobre uno de ellos se ubica el templo Uluwatu, uno de los más venerados en Bali por guardar los malos espíritus y escenario habitual de danzas rituales. Desde la zona suroeste de la península, y a 200 metros sobre el nivel del mar, se dibuja la silueta de Java –situada a más de 60 kilómetros– cuando cae la tarde. Una puesta de sol de ensueño.

Espíritu balinés

Bali, la isla más popular de las más de diecisiete mil que forman Indonesia, también difiere del resto del país por su población local. Mientras que la mayor parte de indonesios predica con el islam, los balineses practican el “hinduismo balinés” que incorpora creencias animistas y el culto de santos budistas a las doctrinas y deidades hindúes.

Aunque Ubud, el centro cultural por excelencia de la isla y ciudad adoptiva de bohemios europeos, es el mejor lugar donde tomarle el verdadero pulso a la cultura balinesa, algunos rincones de Bukit esconden también establecimientos de artesanía, danzas rituales, música tradicional o teatros de sombras que permiten adentrarse en ella. Algunos incluso optan por casarse según el rito balinés, práctica que ha adquerido tanto interés para el visitante que ha terminado por convertirse en un servicio turístico más que incluso incluyen los resorts de lujo. Cualquier excusa resulta buena para dejarse llevar por el romanticismo. Y esta recóndita península con forma de lágrima es, al igual que el resto de Bali, un lugar llamado a ser disfrutado de dos en dos.

Hoteles: Resorts de mucha altura

En la península de Bukit, caracterizada por los altos acantilados que bordean su costa, los hoteles se asientan en las alturas tal que una sucesión de miradores. Las vistas sobre el mar son uno de los lujos que ofrecen estos cinco estrellas, como el Bulgari Resort Bali (www.bulgarihotels.com), que ofrece 59 villas de lujo con piscina privada, incluyendo tres con doble habitacion y la Villa Bulgari, que cuenta con cuatro estancias. Considerado uno de los mejores hoteles de Bali por su diseño y arquitectura, en la que se han utilizado materiales naturales como la lava natural, madera noble de bangkiray o piedras de palimanan o subakumi, también destaca por su servicio, compuesto por 250 empleados, por su cocina y por su spa. A su kilómetro y medio de playa privada se accede en un ascensor que atraviesa el acantilado. Impecable es también el Alila Villas Uluwatu (www.alilahotels.com/uluwatu), perteneciente a la firma Design Hotels por su sostenible diseño contemporáneo de inspiración balinesa. Dispone de 84 villas con piscina –la más pequeña mide 291 metros cuadrados– mirando al Índico, además de tres restaurantes, spa, galería de arte, biblioteca e instalaciones especiales para la celebración de bodas. Sus miradores de madera, literalmente colgados sobre el acantilado, son tan espectaculares como las vistas que brindan. Lo mismo ocurre en el hotel Karma Kandara (www.karmakandara.com), que pertenece a la marca Small Leading Hotels of the World y ofrece 46 chalés de dos, tres o cuatro habitaciones, con piscina. Su club de playa privado Nammos, al que se accede en funicular, es uno de los mejores de Bali y escenario de fiestas que tienen lugar en las noches de luna llena. Excelente gastronomía, spa y carta de actividades.

Más íntimos y exclusivos son los hoteles de lujo que no llegan a la decena de habitaciones, como el Suluban Cliff (www.sulubancliffbali.com), que no admite más de diez huéspedes a la vez en sus cuatro suites de diseño moderno. Cada una de ellas tiene una decoración distinta y cuenta con servicios específicos. Aunque pequeño, el hotel cuenta con varias opciones de restauración, magníficos espacios comunes y spa. En esa misma línea, The Istana (www.theistana.com) dispone de cinco villas, todas orientadas al oeste para brindar asombrosos atardeceres a sus clientes. Destaca por su programa e instalaciones para niños, además de contar con varias piscinas, spa, restaurante, dos bares, mirador y sala de audiovisuales.