Huahine [Polinesia Francesa]: La esencia de los Mares del Sur

Huahine es el secreto mejor guardado de Tahití, con todos los encantos de la Polinesia y poca fama.

Lejos de rutas turísticas concurridas y de modas ostentosas, Huahine mantiene el fragante perfume polinesio tradicional. Grandes lagos, bahías inmensas, picos escarpados y playas fabulosas se alternan en este paraíso tropical rico en tranquilidad y naturaleza. Pero Huahine no es en realidad una isla sino dos. Huahine Nui y Huahine Iti (Huahine grande y Huahine pequeña) están unidas por un puente y cercadas por el mismo arrecife de coral, que crea vastas bahías y un magnífico lagoon (laguna interior) circundante. Además, posee imponentes peñascos basálticos cubiertos de bosques que configuran un paisaje quebrado y multicolor.

Barco o avión

A Huahine se puede llegar en barco o en avión. La isla se encuentra a solo 50 kilómetros de Bora Bora y a 175 de Tahití. El aeropuerto local se extiende en la franja de tierra más septentrional de la isla, a unos 3 kilómetros de Fare, la aldea que interpreta el papel de pequeña capital insular. Los vuelos proceden del aeropuerto internacional de Tahiti-Faa’a, situado cerca de Papeete, la capital tahitiana. Los vuelos internos suele efectuarlos la compañía local Air Tahiti, que también programa algunos vuelos internacionales. Algunos hoteles disponen de minibuses para recoger a sus huéspedes, pero, en todo caso, hay autobuses para llegar a Fare. La isla tiene una red de autobuses públicos, pero su frecuencia de paso es ridícula e irregular, por lo que no es mala idea alquilar un vehículo para explorar la isla o concertar un tour en todoterreno, que es aún mucho más cómodo.

Viaje a la aventura

Aunque Huahine exhibe una orografía accidentada, es toda una suerte que la carretera principal siga con bastante tino la costa de ambas islas. Se da una vuelta completa tras recorrer tan solo 32 kilómetros. El viaje puede empezar en Fare. Dicen los entendidos que, aunque pueda parecer un villorrio que pasa desapercibido para algunos, Fare ha retenido el carácter de los pequeños puertos de los Mares del Sur, pendientes siempre de las idas y venidas de los grandes veleros comerciales.

Complejo arqueológico

La carretera bordea luego la orilla del lago Fauna Nui hasta Maeva, un importante centro cultural y religioso antes de la llegada de los europeos. Entre el lago y la colina Matairea, cerca de la población, se han descubierto centenares de edificaciones de piedra (casas, establos, campos de cultivo…) y una cuarentena de maraes (templos polinesios). Toda la zona constituye un destacado complejo arqueológico, que se completa con Manunu Marae, a un kilómetro al este de Maeva, casi en el extremo nororiental de la isla.

Fábrica de perlas

Después de este baño de historia y espiritualidad, retomamos la carretera hacia el sur, hasta Faie, pero antes de llegar a esta población nos detenemos en Huahine Nui Pearl Farm & Pottery, la fábrica de perlas que es el orgullo del lugar. Luego la ruta se enmaraña bastante, pero al coronar la cumbre cercana se disfruta de una vista magnífica de la bahía Maroe, que separa la isla en dos. Un puente permite saltar de Huahine Nui a Huahine Iti. Tras unos contorneos por la costa occidental de la pequeña Huahine pronto se llega a la bahía Avea, con posiblemente las mejores playas de toda la isla. En el extremo de esta península meridional, en Anini Marae, la vista se regocija con una de las panorámicas más hermosas de la costa. La carretera sigue hasta Parea y, con exquisitas estampas del arrecife y el océano, llega a Tefarii, en la costa oriental, con un precioso jardín de coral. Posteriormente se revisita la bahía Maroe, cruzamos el puente y regresamos a Fare.

A merced de las olas

Huahine también puede explorarse navegando por el lagoon, ya sea por cuenta propia o apuntándose a un crucero con barco de motor o en velero. La laguna interior de Huahine es preciosa y enrevesada. Posee numerosas ensenadas, grandes bahías y estratégicos motus (islotes de arena). La circunvalación de Huahine Iti es una experiencia sublime. Las paradas frecuentes son obligadas. Hay agradables áreas de nado y buceo, y también se puede practicar el submarinismo, la pesca y la navegación a vela. A la hora de comer, se desembarca en un motu y es tradición degustar pescado crudo o a la brasa, además de otras viandas y sabrosas frutas tropicales.

Turismo activo

Quien todavía conserve algo de fuerzas, puede intentar gastarlas montando a caballo, remando en un kayak o en una canoa, trotando sobre las olas a bordo de una moto de agua o incluso practicando la pesca de altura. En cualquier caso, a la caída de la tarde todos sabrán apreciar el sabor dulzón y relajante de un crucero al atardecer. Con la llegada del ocaso, los colores turquesa de la laguna se tiñen de un espeso azul marino y configuran una atmósfera que amalgama densos recuerdos que sin duda permanecerán toda la vida en la mente del visitante.

Hoteles: Sobriedad con estilo

La oferta de alojamientos de Huahine es parca comparada con las glamourosas propuestas de la cercana Bora Bora, pero suficiente y con algunas peculiaridades interesantes.En la costa occidental de la isla, a diez minutos en barco desde Fare, destaca Te Tiare Beach Resort (www.tetiarebeachresort.com), el complejo turístico más lujoso de la isla. Dispone de una cuarentena de bungalós en tierra firme, en la playa o en la laguna; once de estos bungalós están anclados en una zona de aguas profundas. El lugar tiene todos los atributos necesarios para la práctica y disfrute de actividades acuáticas y náuticas.

Algo más al norte, Fare Ie (www.tahitisafari.com), muy cerca de Fare y a tan solo 2 km del aeropuerto, propone un alojamiento en amplias tiendas de lona bien equipadas, situadas en la playa. También alquilan automóviles y embarcaciones diversas, y presentan una cocina sencilla con platos polinesios, franceses y chinos. Muy cerca, la pensión Fare Maeva (www.fare-maeva.com) ofrece habitaciones convencionales o sencillos bungalós, pero, gracias a su orientación, asegura puestas de sol fantásticas con vistas a las islas cercanas de Raiatea, Taha’a y Bora Bora.

Al sur de Huahine Iti, en plena bahía Avea, el Relais Mahana (www.relaismahana.com) ofrece una treintena de bungalós de estilo polinesio en la playa o rodeados de jardín, y una cocina con especialidades locales o internacionales. Propone también numerosas actividades terrestres y náuticas e invita a todos sus huéspedes a visitar una exposición y venta de objetos de arte de artistas locales. Muy cerca de allí, en la misma bahía, la pensión Mauarii (www.mauarii.com) es un rústico hostal construido con troncos, bambú y paja. Dispone de bungalós en la playa y en el jardín y algunas de las habitaciones dan al jardín y a un porche frente a la playa. Presenta una cocina tahitiana con toques franceses, pero sin grandes complicaciones, a base de productos locales frescos (peces, crustáceos, verduras y frutas).