Viendo

Asia

El Estado de Madhya Pradesh es uno de los mejores lugares del mundo para avistar tigres en libertad.

[Las selvas del tigre]: Tras las huellas de Shere Kan

De lo más profundo de la memoria de la especie humana llega el escalofrío que produce el rugido del tigre: potente, telúrico, atávico. La admiración y pavor se mezclan con el asombro, la parálisis y la euforia. Con desdén y elegancia, el gran tigre deja atrás a los viajeros con un ronroneo que, irremediablemente, les hace sentir vivos.

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[Palacios del Rajastán]: A cuerpo de maharajá

El despilfarro que hasta entrado el siglo XX rodeaba a los amos y señores del norte de la India todavía se palpa en el rosario de extravagantes palacios que por el Rajastán han llegado a nuestros días transformados en hotel. Instalado en cualquiera de ellos es fácil soñarse maharajá, aunque sea por un día.

El “Road to Mandalay” ofrece un encuentro con la Birmania más ancestral sin renunciar al menor lujo.

[Pagodas de Myanmar]: Por los santuarios de Birmania

Sólo en Bagán quedan en pie más de dos mil pagodas, estupas y templos por una treintena de kilómetros a la redonda de esta ciudad en el corazón de la antigua Birmania, un país en el que contribuir a la edificación o el cuidado de estos santuarios budistas es toda una inversión de futuro que garantiza una buena reencarnación.

Benarés es la ciudad más sagrada de la India, tiene más de tres mil años y siempre ha estado habitada.

[Benarés y el Ganges]: La India sagrada y espiritual

Benarés, a orillas del río Ganges, al norte de la India, es la ciudad sagrada del hinduismo. Es símbolo de espiritualidad y un importante centro religioso y cultural. Los “ghats” (escalinatas) del Ganges son lugares de peregrinación muy populares, donde los devotos acuden a lavar sus pecados y a purificar su alma.

Siem Reap es la puerta de entada a los templos de Angkor.

[Del Mekong a Angkor]: Asia fascinante

Realizar un crucero fluvial por el delta del Mekong es una de las más placenteras aventuras que pueden disfrutarse en el sudeste asiático. Se navega por una maravilla natural que culmina con la antigua ciudad de Angkor y sus templos. el camino pasa por tres de las ciudades más fascinantes de la antigua Indochina: Saigón, Phnom Penh y Siem Reap.

Con una extensión tres veces la de España, Mongolia es el país con menor densidad de población.

[Mongolia]: El último país nómada

Ocho siglos después, Mongolia mantiene vivo el recuerdo de Gengis Jan, el fundador de uno de los imperios más extensos de la historia. Las etapas fundamentales de su vida son las etapas que definen un itinerario para conocer la esencia del país con menor densidad de población del planeta. un viaje en busca del mito y la historia.

Las estribaciones del Himalaya esconden uno de los paraísos míticos de la tierra: Shangri-La.

[En busca de Shangri-La]: La tierra de los dioses

Shangri-la es la tierra de los dioses, la última frontera del viaje en China. Ese espacio donde el mundo chino y el tibetano se funden y se enfrentan, donde los ríos y pueblos que luego poblarán el sudeste asiático son todavía juguetes de la naturaleza. Un paraíso y una forma de vida que se rebelan ante las prisas de este mundo.

El Parque Nacional de Chitwan se creó en 1973 y es Patrimonio de la Humanidad desde 1984.

[Safari frente al Himalaya]: En el corazón de la jungla

Adentrarse en la jungla húmeda y cálida a lomos de un elefante, en pos del tigre de Bengala, el leopardo o el rinoceronte indio, entre gritos y aullidos de animales desconocidos, en un ambiente saturado de olores intensos y colores brillantes, es una experiencia multisensorial que no se olvida en la vida.

La carretera a su paso por el lago sagrado Yamzho Yumco.

[Carretera Lhasa-Katmandú]: A un paso del cielo

La Friendship Highway, que une Lhasa y Katmandú, es la carretera más alta del planeta. En alguno de sus puntos llega a sobrepasar los 5.000 metros de altitud. Recorrerla es entrar en una nueva dimensión, en la que los conceptos de altura y profundidad no tienen nada que ver con los que se estilan en occidente.

El trekking hasta el Campo Base del Everest es muy exigente y supone quince días de esfuerzo.

[Trekking en el Everest]: El camino hacia el techo del mundo

Andando se llega lejos. Muy lejos. La expedición al Campamento Base del Everest, a 5.276 metros de altitud, por valles, laderas y cuestas vertiginosas, pone a prueba unas buenas piernas y una mente serena. La compensación a tanto sufrimiento deseado es la presencia palpable del gran Everest, el techo del mundo.