Abadía de Montserrat

    CENTRO DE PEREGRINACIÓN     La Abadía fue construida para venerar a la Virgen de Montserrat, “La Moreneta”, cuya imagen original se encontró en una cueva en el año 880.

CENTRO DE PEREGRINACIÓN
La Abadía fue construida para venerar a la Virgen de Montserrat, “La Moreneta”, cuya imagen original se encontró en una cueva en el año 880.

Si el día está despejado es posible contemplar, desde la ermita de Sant Jeroni, a 1.236 metros de altura, prácticamente toda Cataluña. Lo mismo ocurre desde los miradores situados un poco más abajo, a 725 metros, punto exacto donde se alza el monasterio de Montserrat, esa montaña mágica de la que el poeta catalán Jacint Verdaguer dijo que había sido “aserrada por la mano de los ángeles”. Porque eso significa su nombre, monte serrado. Pero, más allá de su valor natural, aquí reside otro valor, espiritual y poderoso, que encuentra su máxima expresión en esa abadía construida para albergar la imagen de la Virgen, encontrada, la original, en una cueva en el año 880. Quisieron llevársela a Manresa, pero, al intentarlo, la figura se hizo tan pesada que el obispo de Olesa lo interpretó como señal para construir un templo en ese lugar. La Moreneta, llamada así por la tonalidad oscura de su rostro, es una talla en madera cuyo color es el resultado de la transformación del barniz de su cara y de sus manos por el paso del tiempo. El niño Jesús aparece sentado en su regazo mientras ella sostiene, con la mano derecha, el orbe esférico. Esta imagen que hoy se venera es del siglo XII, época en la que se construyó una iglesia románica junto al monasterio que, desde una centuria antes, ya era centro de peregrinación. La iglesia fue sustituida por otra en el siglo XVI, que hoy se conserva solo en parte, ya que en 1811 el santuario fue destruido por el ejército francés, por lo que casi todo el edificio data del siglo XX, cuando se llevó a cabo su reconstrucción. Justo encima del altar mayor se sitúa el camarín de la Virgen, al que se accede después de atravesar una puerta de alabastro decorada con escenas bíblicas. En su honor los niños de la escolanía de la abadía cantan el Virolai, un himno a su “rosa de abril, morena de la sierra, de Montserrat estrella”. Hacer el Vía Crucis de la montaña y prolongar el paseo hasta la ermita de Sant Miquel será el final perfecto a la visita.