Alcalá de Henares

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Es la Complutum romana nombrada por Plinio y Ptolomeo, la cuna de Miguel de Cervantes, cumbre intelectual del Renacimiento. Por sus calles aún parecen caminar Quevedo, Lope de Vega y otros grandes maestros del Siglo de Oro que, si de verdad fueran inmortales, elegirían los mesones del casco antiguo para disfrutar de una tertulia al calor de un vaso de vino. Soñada por el Cardenal Cisneros, Alcalá de Henares, a 40 kilómetros de Madrid, es puro arte, pura literatura. Solo hay que acercarse hasta el colegio de San Ildefonso para entenderlo. Es su monumento más destacado, sede del Rectorado, construido en estilo mudéjar, primero en ladrillo y después, en la época de Carlos I, en piedra por el arquitecto Rodrigo Gil de Hontañón. Su fachada es plateresca, igual que la cátedra del paraninfo de la Universidad, donde cada año tiene lugar la entrega del Premio Cervantes, el más importante del mundo en lengua castellana. Sirve este solemne espacio para continuar el recorrido universitario, que debe pasar por la Capilla, los Patios y los Colegios de los alrededores. A la iglesia Magistral se accede dando un paseo por la calle Mayor, ahora peatonal. En torno a este templo se creó, durante la Edad Media, la propia ciudad, con otros edificios notables, como el Palacio Arzobispal, el Monasterio de las Bernardas y el convento de San Bernardo.