Aranjuez

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Fueron los Reyes Católicos quienes descubrieron este singular paraje en los alrededores de Madrid y lo convirtieron en uno de sus centros vacacionales preferidos. Bañado por las aguas de los ríos Tajo y Jarama, Aranjuez es un lugar ante todo tranquilo, declarado Paisaje Cultural Patrimonio de la Humanidad. Una distinción en la que tiene mucho que ver su trazado urbano, con grandes avenidas y calles rectas y paralelas, diseñadas según los postulados de la Ilustración. Una cuadrícula que forma un dibujo casi perfecto, como parece si lo contemplamos desde las alturas, tal vez desde alguno de los globos que habitualmente surcan su cielo en un intento de honrar al primer Montgolfier que sobrevoló el Real Sitio en el año 1751. Primavera y otoño son las mejores épocas para visitar Aranjuez, repleta de jardines por los que pasear: el del Parterre, con estatuas de emperadores romanos y reyes de España; el de la Isla, con fuentes como las de Apolo, Venus y Neptuno, y el del Príncipe, el más extenso de todos, con una gran variedad de árboles (plátanos, ahuehuetes, cipreses, pinos…) y un embarcadero donde los monarcas subían y bajaban de las falúas que surcaban el río y que hoy se conservan en un museo junto a la plaza del Castillo.