Castillo de Coca

JOYA GÓTICO-MUDÉJAR El castillo de Coca, una de las mejores muestras del gótico-mudéjar de nuestro país, se alza sobre el meandro del río Voltoya, un afluente del Eresma.

JOYA GÓTICO-MUDÉJAR
El castillo de Coca, una de las mejores muestras del gótico-mudéjar de nuestro país, se alza sobre el meandro del río Voltoya, un afluente del Eresma.

Situada a las afueras de la villa segoviana de Coca, sobre el meandro del río Voltoya, afluente del Eresma, se alza poderosa una de las mejores muestras del gótico-mudéjar de nuestro país. Fue Juan II de Castilla quien concedió al arzobispo de Sevilla, don Alonso de Fonseca, el permiso real para edificar el castillo en 1453, aunque su construcción no comenzaría hasta varios años después. En su interior se escribió, en cierto modo, la Historia: aquí permaneció custodiada doña Juana, esposa de Enrique IV de Castilla, y aquí fue a parar también la comitiva encabezada por el cardenal francés Jean Joufroy, que, con destino a Madrigal de las Altas Torres, tenía el encargo de proponer a Isabel, futura reina católica, el matrimonio con el hermano de Luis XI. El castillo de la que fuera cuna del emperador Teodosio fue siempre más que bastión palacio, donde se celebraban suntuosas fiestas a las que acudían grandes personalidades. El castillo, construido todo en ladrillo, no parece, al contemplarlo de lejos, tan inexpugnable. Un foso profundo da paso a un doble recinto, vibrante y expresivo gracias al trabajo de los alarifes moriscos que lo edificaron, artífices de muchos de los detalles ornamentales. La torre del homenaje y el patio renacentista son sus elementos más destacados. En ruina total tras la Guerra de la Independencia, ha sufrido en los últimos tiempos importantes rehabilitaciones que nos permiten hoy disfrutar de cada uno de sus rincones, historias y leyendas.