Catedral de Sevilla

La Giralda es la protagonista de la Catedral de Santa María de la Sede de Sevilla.

La Giralda es la protagonista de la Catedral de Santa María de la Sede de Sevilla.

Hagamos una iglesia tan hermosa y tan grandiosa que los que la vieren labrada nos tengan por locos”. Fue en 1401 cuando, guiados por esta poderosa razón, los canónigos sevillanos decidieron derribar una mezquita para levantar, en el mismo lugar, un templo que pudiera pasar a la posteridad. La Catedral, tercera en tamaño después de la basílica de San Pedro de Roma y la de San Pablo de Londres, comenzó a construirse siguiendo el patrón del gótico europeo. Del antiguo edificio almohade solo se salvaron la puerta del Perdón, el patio de los Naranjos y el alminar. Ventanas dobles, arcos lobulados y encajes de lacería son las señas de identidad de la Giralda, a la que se coronó con un campanario, rematado por “una giganta, valiente y fuerte”, tal y como definió Cervantes al giraldillo, una veleta en bronce con la imagen de la Fe. La patrona de la ciudad, la Virgen de los Reyes, se encuentra en la Capilla Real, donde una urna de plata conserva el cuerpo incorrupto de Fernando III El Santo y el sepulcro de Alfonso X El Sabio. En el crucero se alza el de Cristóbal Colón. Pedro I El Cruel también descansa para siempre aquí, aunque es en el Real Alcázar, un conjunto de palacios que resulta un prodigio arquitectónico, donde puede seguirse paso a paso su historia. Completa el triángulo de oro el Archivo General de Indias, en la Casa Lonja de Mercaderes, construida a finales del XVI y que conserva más de 40.000 documentos relacionados con América.