Catedral de Toledo

DESDE LA REJA DE VILLALPANDO En el interior de la catedral de Toledo, cuya primera piedra fue puesta en el año 1226, destaca el altar mayor, que hay que contemplar desde la reja de Villalpando.

DESDE LA REJA DE VILLALPANDO
En el interior de la catedral de Toledo, cuya primera piedra fue puesta en el año 1226, destaca el altar mayor, que hay que contemplar desde la reja de Villalpando.

Antes de adentrarse en ella hay que mirarla por fuera. Estamos ante un templo gótico, pero tiene sus rarezas. En su fachada principal, el rosetón aparece cortado en horizontal, cegada su mitad inferior por la escenografía de la Santa Cena. Además, cuenta con una sola torre y, en el lugar que debería ocupar otra gemela, lo que hay es un cuerpo cuadrado rematado por una cúpula, que es la que cubre la capilla mozárabe a la que da luz una linterna. Por todo esto y mucho más, la catedral de Toledo, cuya primera piedra fue puesta en el año 1226 en el mismo lugar que ocupó una gran mezquita, es hoy toda una obra de arte. La fachada tiene tres puertas, pero el templo tiene tres más: la Llana, sin escalones; la del Reloj, la más antigua de todas, y la de los Leones, magnífico ejemplo del gótico flamígero, del siglo XV. En el interior, dividido en cinco naves, destaca el altar mayor, que hay que contemplar desde la reja de Villalpando. Ocupando casi toda su parte trasera se encuentra el Transparente, obra barroca de Narciso Tomé, en la que cada elemento -bronces, volutas, ménsulas…- queda perfectamente iluminado por un ventanal abierto en la bóveda. Completan el edificio las capillas de San Ildefonso, Santiago y los Reyes Nuevos, el Tesoro, con una magnífica custodia, y la sacristía, que guarda la obra El expolio, de El Greco.

Resulta imposible hablar de la ciudad de las tres culturas -cristianos, judíos y musulmanes convivieron en ella- sin mencionar al pintor Doménikos Theotokópoulos, que dejó aquí obras para la posteridad como El entierro del Conde de Orgaz, en la iglesia de Santo Tomé, o el lienzo Vista y plano de Toledo, que se conserva en su casa-museo, aunque en realidad la suya era una vivienda justo enfrente de la que no queda nada. Ese inevitable punto de encuentro que es la plaza de Zocodover, la sinagoga del Tránsito, el Alcázar y la iglesia de San Juan de los Reyes, mandada construir en 1476 por los Reyes Católicos, son otros lugares de interés en Toledo, de calles estrechas y sinuosas, a orillas del río Tajo.