Cuevas de Altamira

EL GRAN SALÓN Las pinturas, que fueron realizadas hace unos 15.000 años, se distribuyen en diferentes espacios, aunque es el Gran Salón donde se encuentran las más famosas.

EL GRAN SALÓN
Las pinturas, que fueron realizadas hace unos 15.000 años, se distribuyen en diferentes espacios, aunque es el Gran Salón donde se encuentran las más famosas.

Tuvieron que ser descubiertas las cuevas de Pair-non-Pair, La Mouthe y Font de Gaume, al sur de Francia, para que el mundo entero por fin creyera a Marcelino Sanz de Sautuola, abogado cántabro, aficionado a la arqueología, que fue quien tuvo el privilegio de ser, allá por 1875, la primera persona, junto a su hija María, en contemplar las pinturas de las cuevas de Altamira. Él supo de inmediato que aquello que resplandecía ante sus ojos cambiaría el devenir de la historia del arte, de la evolución humana. Pero nadie le hizo caso. Solo hallazgos posteriores permitieron volver todas las miradas hasta este rincón de Santander, a dos kilómetros de Santillana del Mar, que sirvió para entender que el hombre del Paleolítico era una persona dotada de sensibilidad. Las pinturas, realizadas hace 15.000 años, se distribuyen en diferentes espacios, aunque es el Gran Salón donde se encuentran las más famosas: el bisonte macho, la gran cierva… El autor o los autores aprovecharon para su ejecución los relieves rocosos. En ellos grabaron con un buril el perfil de los animales para pintarlos después con pigmentos naturales de color rojizo y negro, que se mezclan con el volumen ocre de la pared. Las Cuevas de Altamira hoy en día no pueden visitarse. ¿O sí? El Museo que se erige a solo unos pasos cuenta con una Neocueva, reproducción tridimensional, rigurosa y exacta de la original, que permite al visitante saber cómo era la vida de sus habitantes y cómo son esas pinturas realizadas, principalmente, entre los periodos magdaleniense y solutrense. La cornisa cantábrica tiene más ejemplos de cuevas con arte rupestre, y se pueden visitar. Son las de Monte Castillo (El Castillo, Las Monedas), Covalanas, El Pendo, Hornos de la Peña, Cullavera y El Chufín, esta última localizada a solo unos escasos kilómetros de la de El Soplao, otro tesoro subterráneo con excepcionales formaciones excéntricas.