Monasterio de la Rábida

EL ORIGEN DEL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA Construido entre los siglos XIV y XV sobre los restos de una mezquita, Colón convenció aquí de su aventura a los dos frailes que le pusieron en contacto con la corona.

EL ORIGEN DEL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA
Construido entre los siglos XIV y XV sobre los restos de una mezquita, Colón convenció aquí de su aventura a los dos frailes que le pusieron en contacto con la corona.

Nunca es tarde para repasar alguna vieja lección de historia. Y eso es lo que mejor se puede hacer en el monasterio de Santa María de La Rábida, a cinco kilómetros de Palos de la Frontera, en un alcor sobre el estuario en que confluyen los ríos Tinto y Odiel. Construido sobre los restos de una antigua mezquita conocida como rápita, entre los siglos XIV y XV en estilo gótico-mudéjar, este es el lugar exacto en el que comenzó a fraguarse el descubrimiento de América. Fue en 1485 cuando Cristóbal Colón llegó hasta aquí y convenció de su aventura a fray Juan Pérez, guardián del convento, y a fray Antonio de Marchena, astrólogo y consejero de la Corte, quien le puso en contacto con la corona y también con Martín Alonso Pinzón, rico armador de la zona, enterrado aquí mismo, gracias al cual consiguió ayuda económica y reclutar a los hombres necesarios para su empresa. Hernán Cortés y Francisco Pizarro fueron otros huéspedes del monasterio que recalaron en él tras regresar de sus respectivas conquistas. La parte más antigua del conjunto de La Rábida es la iglesia, en la que destacan un magnífico Jesucristo Crucificado, del siglo XV, y la imagen, del siglo XIII, realizada en alabastro, de la Virgen de los Milagros, ante la que rezaron todos cuantos pusieron rumbo a tierras lejanas. El claustro mudéjar, el de la portería, la sala capitular y la de las banderas -están todas las de los países americanos- son otras de sus dependencias. Para continuar nuestro viaje al pasado hay que dirigirse después a Palos para visitar el llamado Muelle de las Carabelas, con reproducciones de La Niña, La Pinta y la Santa María. Además de los barcos, en el muelle hay un centro de interpretación, un barrio medieval -recreado alrededor de la dársena- y la Isla del Encuentro, en la que se explica cómo era la cultura indígena de Guanahani, primera isla en la que desembarcó Colón el 12 de octubre de 1492, y a la que llamó San Salvador.