Monasterio de Poblet

EN LA RUTA DEL CISTER La construcción del Real Monasterio de Santa María del Poblet comenzó en el año 1163 y vivió épocas de esplendor hasta la desamortización de Mendizábal, en 1835.

EN LA RUTA DEL CISTER
La construcción del Real Monasterio de Santa María del Poblet comenzó en el año 1163 y vivió épocas de esplendor hasta la desamortización de Mendizábal, en 1835.

Un lugar aislado, con agua abundante y un extenso entorno para la agricultura. Ramón Berenguer IV pensó que aquí, en las tierras del Populetum, a orillas del río Pruners y a los pies de la sierra de Prades, confluían las tres normas básicas para que la orden del Cister pudiera levantar un templo donde los monjes rezasen por su noble alma y la de sus familiares. La construcción del Real Monasterio de Santa María del Poblet, a dos kilómetros de Espluga del Francolí, en la Cuenca del Barberá, comenzó en el año 1163 y vivió épocas de esplendor hasta la desamortización de Mendizábal, en 1835. Hoy en día está considerado uno de los conjuntos abaciales más grandes y completos del mundo, en el que todavía viven religiosos que siguen llevando a la práctica el famoso ora et labora que promulgara San Benito.

Al monasterio, cercado por murallas en el siglo XIV, se accede por la Puerta Real, flanqueada por dos torres en forma de prisma. El recorrido comienza por el Claustro Mayor, construido en estilo románico en el siglo XII, con ampliaciones y remodelaciones góticas. En torno a él se organizan las distintas estancias: la cocina, el refectorio, la biblioteca -una de las más importantes de Europa en su momento- y la sala capitular, de dimensiones excepcionales. En la iglesia, comenzada en el siglo XII, destacan el altar mayor, presidido por un retablo en alabastro renacentista, obra de Damián Forment, y el crucero, con el grupo escultórico funerario más importante y rico de la Cataluña gótica, con sepulcros de diferentes monarcas de Aragón, entre ellos Alfonso V El Magnánimo y Martín I El Humano, que se construyó aquí mismo un palacio.