Muniellos

A SALVO DEL MUNDO El bosque de Muniellos es Reserva Mundial de la Biosfera y el lugar donde permanecen a salvo especies en peligro de extinción como el oso pardo y el urogallo.

A SALVO DEL MUNDO
El bosque de Muniellos es Reserva Mundial de la Biosfera y el lugar donde permanecen a salvo especies en peligro de extinción como el oso pardo y el urogallo.

Cuentan que por miedo a las xanas, míticas hadas que viven en las aguas más puras y cristalinas, trasgus y cuélebres dejaron de talar árboles en este lugar encantado del suroccidente asturiano y que, por tal motivo, ahora esta es una de las masas forestales mejor conservadas de Europa. Sí, seres fantásticos pueblan la Reserva Natural Integral de Muniellos, donde el bosque astur se muestra en su estado más primitivo. Quizás por evitar, o proteger, a esos personajes de fábula que lo habitan el hombre no ha actuado nunca aquí: todo lo que nos rodea es un paisaje virgen, inalterado. Situado entre las localidades de Ibias y Cangas del Narcea, extiende sus límites por el monte que le da nombre, el de La Viliella y el del Valdebois. Muniellos es un bosque que, según los lugareños, “tiene tantos valles y vallinas como días el año”, así que no es extraño que en determinadas épocas el agua fluya por cualquier rincón. El río Muniellos, afluente del Narcea, nace en el punto exacto donde se juntan los arroyos de La Candanosa, Las Gallegas y La Zreizal, los tres principales regueiros de la zona, como dicen por aquí. Agua y duendes son, pues, protagonistas en este bosque, donde residen también lobos, corzos y animales en peligro de extinción, como los osos pardos y el urogallo, que se encuentran aquí a salvo del mundo. No es para menos: en Muniellos, Reserva Mundial de la Biosfera, solo pueden adentrarse veinte personas al día, con una autorización previa de la Consejería de Medio Ambiente de Asturias. Quienes consigan tal privilegio tendrán ante sí uno de los robledales más extensos del continente, en el que predomina el roble albar, con ejemplares de hasta seis metros de diámetro. Hayas y abedules dan aún más color en cuanto llega el otoño. Un entorno que se completa con las lagunas de origen glaciar del pico de la Candanosa. Y no hay que irse sin visitar el cercano Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, de acceso libre.