Museo Guggenheim

ALARDE JUNTO AL NERVIÓN Inaugurado el 18 de octubre de 1997, el Museo Guggenheim, obra de Frank O.  Gehry, ha recibido desde entonces más de un millón de visitantes al año.

ALARDE JUNTO AL NERVIÓN
Inaugurado el 18 de octubre de 1997, el Museo Guggenheim, obra de Frank O. Gehry, ha recibido desde entonces más de un millón de visitantes al año.

Cuando en el año 1992 todo el mundo fijaba sus ojos en Barcelona, sede de los Juegos Olímpicos; Madrid, Capital Europea de la Cultura, y Sevilla, que albergó la Exposición Universal, otra ciudad española dibujaba las bases de su futuro. Ese mismo año Bilbao llegaba a un acuerdo para que el arquitecto canadiense Frank O. Gehry diseñara un gran museo para el arte contemporáneo que sería inaugurado un lustro después, el 18 de octubre. Más de un millón de visitantes al año avalan desde entonces al Museo Guggenheim, que ha propiciado que una urbe industrial en declive del País Vasco se haya transformado en un centro internacional para el turismo y las artes.

Situado junto al puente de La Salve, con su pórtico rojo, y vigilado de cerca por Mamá -una araña gigante, obra de Louis Bourgeois- y Puppy -un perro de acero recubierto de flores, de Jeff Koons-, el Museo Guggenheim es algo más que un lugar donde asimilar, gracias a sus exposiciones, las nuevas tendencias creativas de Europa. El edificio es un alarde de imaginación, con formas curvilíneas y retorcidas, recubiertas de piedra caliza, cortinas de cristal y planchas de titanio. Si lo observáramos desde arriba, veríamos que se asemeja a una flor. Pero, contemplado desde la ría, parece un barco, en clara alusión a la ciudad portuaria en la que se alza. Siguiendo la estela de Gehry otros arquitectos han dejado su huella en la ciudad. Norman Foster tiene un Metro; Santiago Calatrava, un puente, el Zubizuri; Arata Isozaki, dos torres gemelas, y César Pelli, otra Torre, la de Iberdrola, que con sus 165 metros de altura es el techo de Bilbao. A las afueras de la ciudad, otro ejemplo de arquitectura única, pero con más edad: el puente de Vizcaya, el primer puente colgante del mundo, inaugurado en 1893 para unir las márgenes del Nervión. Obra de Alberto de Palacio y Elissague, de 61 metros de altura y 160 de longitud, una barquilla transborda a vehículos y pasajeros. Es una de las más destacadas obras de arquitectura del hierro de la Revolución Industrial.